miércoles, 16 de diciembre de 2015

Y para terminar el 2015...

Ya no escribo. La razón es sencilla. No sé qué decir. Me arriesgo a aburrirles con mis problemas físicos. Cuando me encuentro con compañeros de trail y triatletas, todos preguntan "que tal la rodilla, como va la cadera?" Y si tanta gente lo pregunta, será que he hablado demasiado de ello.
De todas las preocupaciones, hay una que hizo reírme mucho, y fue Kiko, que viéndome llegar cojeando a la meta de la K42 de Anaga, me grita: "opérate ya esa cadera para poder competir conmigo !" Jajaja.  Como no me metan un motor eléctrico en los dos lados de la cadera y uno en cada rodilla,......
Pero desde luego la K42 me hizo publicar "game over" en mi muro de facebook y de hecho, ya 10 días después sigo sin correr ni un metro. Ya lo había pensado un par de veces, después de tanto sufrimiento, pero las ganas que tenía superaban cada vez la sensatez en cuanto el dolor desaparecía temporalmente. Esta vez parecen haber desaparecido las ganas.
Tampoco diría que no volveré a correr, ya veremos.

Pero ya que estoy, y ya escrito esto, lo mejor será seguir y terminar los relatos del 2015 con las dos últimas carreras que hice, la Tenerife Bluetrail Ultra y la Anaga K42.

La Bluetrail estaba prevista para finales de octubre pero la alerta meteorológica obligó aplazarla a finales de noviembre.
Estaba bastante satisfecho con mi preparación para la fecha original. Se hicieron varios entrenamientos con el compañero vigorexico Miguel que ha vuelto al mundo del trail e hicimos marcas espectaculares para mi. La mas impresionante para mí fue Parador - Rambleta por Pico Viejo en 2h10 porque fui yo tirando de Miguel más de la mitad de la ruta. Solamente al final, en la parte mas técnica me costó a mi seguir, quizás por falta de agilidad.
Otro entrenamiento que pude hacer a ritmos que no había podido alcanzar antes, fue Cruz de Tea - Guajara, dejando una buena marca en la subida final desde la degollada de Guajara hasta el pico, y luego una bajada desde la pista de Madre del Agua hasta el Pinar persiguiendo a Miguel a un ritmo que no había corrido nunca antes.
Tenía claro que mientras el recorrido sería subir o bajar, podía competir bien. En llano, no hay nada que hacer, la cadera no me deja correr.
Pero unos días antes de la Bluetrail me caigo tontamente aquí en El Médano y la misma noche que tenía que haber salido la carrera, se me hincha la rodilla, infección incluido y termino casi una semana ingresado en el hospital.
"Que suerte has tenido que aplazaron la Bluetrail!" me exclamaban los colegas. (Más suerte hubiera sido no tener una infección en la rodilla)
En fin, la buena preparación que tenía, desapareció. El globo dentro de mi rodillo no quiso desaparecer y estuve 3 semanas parado. (quitando un "ilegal" Castañate las Patas bajo efecto de antibióticos, ibuprofeno y diclofenaco, todo mezclado. "ilegal" porque el médico me mandó reposo absoluto)
Una semana antes de la nueva fecha para la Bluetrail hice un intento y me salieron 40km, Las Vegas - Guajara - Parador - Las Vegas, lento pero seguro. Me dije a mi mismo: "si mañana puedo correr otros 15km, puedo ir a la salida de la Bluetrail". Hice solo 11 en Las Vegas, pero rápidas y con buenas sensaciones.
O sea, el viernes a las 23 horas estaba en Los Cristianos con una pesada mochila cargada en la espalda, frontal en la cabeza, dorsal en el pecho y chip en la zapatilla.
Ya era casi diciembre, y se prometía una noche helada, todos llevábamos ropa, guantes, gorro... todo lo necesario. En la mochila, porque hasta Ifonche mas bien iríamos sudando.
Salí realmente muy tranquilo, sabía que no podía aspirar a mas que llegar hasta la meta después de esfumarse toda la preparación de dos meses antes. Así que desaparecieron desde los primeros metros todos mis amigos y me quedé en la cola. Una vez subido a la primera colina antes de La Camella, miré hacía atrás y creo que quedaban unos 20 frontales por detrás de mi. Pero entre La Camella y Arona metí otra marcha y fui recuperando puestos. Al adelantarle me saludó Basilio Bravo que va al ritmo del clic-clac de sus bastones. (jeje)

  Llego a Arona un par de minutos antes que el año pasado, aunque no me acordaba, con Andrés de 7Raid. Juntos subimos a Ifonche hasta el "famoso" cambio en el recorrido de este año. Lo había entrenado con Marce, meses antes, y tenía claro donde era. Un desvío a la izquierda en una pista recta, justo antes de la ruina de una casita. Me había parado justo antes para sacar el cortavientos y Andrés se había marchado con otros corredores mas adelante. Y aún mas adelante distinguía la masa de corredores que seguían recto en la pista. Me paré en el desvío y aparte de unas balizas, no había ninguna marca especial para evitar que seguían recto en la pista. Grité a los de delante pero ni miraron. También grité a los que venían detrás, pero no me siguieron. Seguramente pensaron que me desvié para "hacer unas necesidades". Y así iba yo solo, siguiendo las balizas. Pues aproveché para hacer esas necesidades y seguí el recorrido oficial completamente solo. Cuando llegué al avituallamiento de Ifonche, parecía que el que se había confundido era yo, venía casi de por detrás del avituallamiento. La sensación era rara, porque por un lado disfruté mucho en el tramo en solitario, sin estrés, libre. Pero por el otro lado me daba rabia que hice bastante esfuerzo para al final quedar quizás de nuevo unos 20 puestos mas atrás, ya que era mas rápido por el recorrido de antes.
De Ifonche hasta Vilaflor intenté recuperar esos puestos, pero no lo conseguí, no volví a ver a Andrés. Y fue demasiado esfuerzo por lo que tuve que perder un poco de tiempo en el avituallamiento, para recuperar energía, donde finalmente llegué en el mismo tiempo que el año pasado.
Pero esas fuerzas no volvieron y empezó el calvario. No tenía ningún problema ni dolor. Pero me costaba horrores avanzar con ritmo. De uno en uno me adelantaban y directamente decidí no estresarme. No me había olvidado de que el único objetivo era poder seguir hasta Puerto de la Cruz. Saqué los bastones, que no me parecían útil hasta Vilaflor, y copié el "clic-clac" de Basilio para seguir avanzando. Apagué el cerebro y el tiempo fue pasando solo. Después de la recta de picón, encima del paisaje lunar, pude apagar también el frontal, una hora antes que el año pasado ya que había cambiado la hora.
Casi sin ganas y sin ritmo se hicieron los últimos kilómetros por la pista de siete cañadas hasta el Parador, 45 minutos mas tarde que el año pasado, y adelantado por muchos corredores. Entre ellos Tomás Padrón y Eugenia Castro.

 Perdí menos tiempo ahí que el año pasado y en la subida a Pico Viejo volví a adelantar a Eugenia, probablemente aprovechando mi último buche de energía.


 El tramo final para llegar a Rambleta entre los grandes bloques de lava se hizo eterno y entre el frío, la altura y la falta de energía empecé a sentirme raro. Tenía que agarrarme a las piedras para no caerme y los bastones molestaban porque no conseguía clavarlos en sitios de apoyo, sino meterlos todo el rato en los agujeros entre las piedras. Me sentía Zombi y me repetía mi nombre en la cabeza, por si alguien me preguntara, porque no estaba seguro de poder contestar. Dirán, qué gracioso, pero era verdad. No tenía claro que podía llegar a Rambleta, pero mientras no me caía inconsciente al suelo, iba seguir sin parar. De hecho, hice todo sin parar. Pero cuando llegué, 1h30 mas tarde que el año pasado, necesitaba echarme urgentemente. Me pusieron una camilla de la Cruz Roja, una manta y me tomaron la tensión. La tenía bien. En cuestión de minutos, ya me sentía mejor, pero finalmente me quedé media hora. Comí como nunca había comido en una carrera. Dos vasos de caldo, tres medio-bocadillos y un plato completo de pasta con salsa y carne. Conseguí otro buche de energía. Con él bajé del Teide y corrí la pista de Montaña Blanca hasta el desvío hacía el Portillo. Ahí se acabo todo de nuevo, por tercera vez. Tomé un gel y me sentó fatal, tánto que tuve que sentarme en una piedra un rato para evitar vomitar. Quizás el mejor tramo para correr de toda la carrera, lo tuve que hacer caminando. De vez en cuando intentaba trotar, sufriendo mucho. Pero sufriendo de no sé qué... No sé. Mis piernas no querían moverse. Me pesaba la mochila porque además era un tramo con unos 15km entre dos avituallamientos y llevaba litro y medio de agua. (que al final no fueron necesarios, pero mejor tener mas que poca). La solución era mantener el cerebro apagado, porque cuando uno va arrastrándose caminando con otros 40km que quedan por delante, pensar no es una opción. Era tán poco pensar que quedaron unos lapsus de tiempo en mi memoria. Del año pasado me acuerdo que la bajada después de la Fortaleza es bastante horrorosa pero no podría describir como fue esta vez, no me acuerdo de nada. Tampoco me acuerdo nada del avituallamiento. Y de la bajada hacía Los Realejos, solo me acuerdo que era casi todo subida.
En el avituallamiento debajo del Asomadero me eché en el suelo y recuperé la memoria. Estaba David Lutzardo y me acuerdo que me preguntó si iba a retirarme. Pregunté por los tiempos de corte e hice "unos cálculos". Jesus María de Correcaminos me dijo que el Asomadero se subía en 50 minutos y me acuerdo calcular 1h30 para mi y hasta conseguí calcular que podía llegar hasta la Corona sin volver a sacar el frontal. (Llegué al avituallamiento a las 17h) Aproveché para seguir calculando mientras estaba tirado en el suelo comiendo y bebiendo, estimando que después del Asomadero tardaría otras 3 horas a 5km por hora para hacer los 15 hasta meta. Aunque serían en bajada, no me veía capaz de superar esa velocidad. 17 + 1,5 + 3 = 21,5 así que en plan pesimista llegaba antes de las 22h a meta, y tenía hasta las 23h... Mucho cálculo, poco correr, así que me levanté y caminé hasta un cartel que decía mas o menos: "bienvenidos al Asomadero, 2,1km con 560m de desnivel positivo, desnivel medio del 36%, que la fuerza le acompañe..." No fue exactamente lo que estaba escrito, pero después de reanimar mi cerebro con los cálculos, sería demasiado pedirle también aprender de memoria lo que decía el cartel. Me preocupaban mas los tiempos. Al final, adelanté a unos cuantos corredores en la subida (de la distancia Trail sobre todo), alguno estaba vomitando, otro con calambres pero poco pude ayudarles. También una pareja con la chica sentada con lagrimas en los ojos, no sé si por dolor o agotamiento, y el chico intentando vaciar un gel en su garganta cuando abría la boca para quejarse. Bueno, no son escenas para contar con humor, pero ya ha pasado suficiente tiempo para poder digerirlo. Y de repente un cartel "Felicidades, lo has logrado" jaja. Esto sí que anima !! Conseguí un vasito de Coca Cola de los chicos de protección civil que estaban ahí arriba y seguí por la pista de patinaje hasta el Mirador de la Corona. Llegué en la hora previamente calculada aunque tuve que encender el frontal ya un poco antes. Ahora tocaba bajar. Y como!! Ya esta última parte lo he contado como si no fuera sufriendo, sino disfrutando. Pero es que el sufrimiento ya ni dolía ni me afectaba. Y de la misma manera tuve que bajar un "precioso" camino de piedras marcado con un cartel "Madre Juana". Me acuerdo repetir unas cuantas veces "Madre Juana que me paríó!" aunque mi madre no se llama así. Cuando llegué a las calles de Tigaiga, me parecían cintas automáticas en las que avanzaba solo, sin esfuerzo. Pero eso no duraba mucho tampoco. Quedaban los últimos 7km, un sube y baja en los primeros y luego calles hasta meta. No tengo idea de donde saqué las fuerzas pero fui trotando. Eternamente trotando. Y hasta cuando apareció el arco de meta a la vista, parecía una eternidad llegar hasta él. Hice todo lo posible para pasar entre la multitud de gente que aún estaban por ahí, con una sonrisa en la cara. No sé si lo conseguí, no he visto fotos de mi llegada, creo que los fotógrafos ya se habían marchado a casa.
Miré el cronómetro de la organización (la batería de mi Garmin no se cargó, se volvió loco y no registró nada) y marcaba 20:48. Bueno, casi 45 minutos antes del cálculo que hice debajo del Asomadero, gracias al trote de los últimos 7km.
Había conseguido mi objetivo, conseguí acabar la Bluetrail después de un mes de parón, sin entrenar. Lo malo es que nunca en mi vida había sufrido tanto. No de dolor, sino el simple esfuerzo de seguir avanzando. Son muchas horas para pensar "qué hago aquí, porqué hago esto, esto no tiene sentido". Creo que me hice un auto-examen de mi capacidad de relativizar sensaciones y seguir adelante sin pensar. Una cosa que a veces hay que hacer en la vida cuando las cosas no salen como uno quiere. Y aquí he podido demostrar que así se llega al objetivo. No sé si siempre me saldrá así...
La cadera no me molestó demasiado, y lo mejor, no tuve dolores después de la carrera. En los casi 21h tomé un ibuprofeno antes de empezar y dos en carrera, el último fue casi llegando a meta porque temía tener mucho dolor después y tenía que conducir hasta El Médano...

A ver,... ¿como empecé este relato? "ya no escribo" jajaja. Tooomaaaaa. Y ahora falta la K42... Bueno, para mañana, que estoy cansado ahora.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Castañate las Patas, 2015

5 ediciones. No puedo faltar. La rodilla como un globo, bursitis prerrotuliana, lo llama el médico. De una caída tonta, pero así llevo 2 semanas. No puedo correr, pero ahí estoy para disfrutar del ambiente. Mas no puedo decir. Pero es suficiente. Al Castañate las Patas no puedo faltar, es como una reunión de familia importante en un sitio exclusivo. Es la romería de Tegueste, pero en versión trail y en La Victoria de Acentejo. Alguien que es buena referencia y que, aunque estuvo en otras ediciones como espectador, participó por primera vez, acabó diciendo "estoy flipando".
Por lo que veo en el cartel y la camiseta, es una carrera con solo dos objetivos: hacer disfrutar a los corredores, y promocionar La Victoria de Acentejo. No hay patrocinios, cuesta al corredor mas o menos ese buscado 1 euro / kilómetro y ofrecen mas que la mayoría de las carreras que conocemos. Pero el concepto es el que gana el premio para 400 corredores de trail... Aquí no hay 400 atletas. No vamos a una carrera para hacer marcas. Nos gusta ese tipo de romería deportiva de la que el Castañate Las Patas es pionero. Donde puedes ir con tu familia entera y aunque llueva y haga frío, se lo van a pasar bien todos. Además, este año acompaño el sol y temperaturas agradables.
Qué mas puedo decir? Esta vez no voy a alargarlo. Esperaré impaciente a la 6a edición el año que viene. Vale la pena estar en esa fiesta. Si no puedes correr, te darán la bienvenida igualmente aunque lo ideal es combinarlo con algo de deporte.
Felicito a la organización y doy las gracias a todos los compañeros corredores por pasar un rato agradable juntos. Se nota mas cuando uno está lesionado porque todos se preocupen por tu estado como si fueras un hermano. GRACIAS AMIGOS !

martes, 29 de septiembre de 2015

Un Faro a Faro diferente

El desafío Faro a Faro se hace de varias maneras diferentes. Hay unos caminantes que lo hacen en varios días, otros lo hacen por pareja en una versión oficial non-stop corriendo y luego hay un grupo de clandestinos que aparecen entre los oficiales en cada cruce de carretera o donde menos los esperas. Corren un tramo, se "jartan" de curvas en las carreteras y reparten comida, fruta, bebida de manera clandestina.
  Serán clandestinos pero se hacen habitual y tradición en el Faro a Faro, en mi opinión, parte de la belleza del reto. Ya lo escribí en mi relato del año pasado cuando corrí el desafío. La permisividad desde la organización en algunos aspectos (pero estrictos en otros, sobre todo cuando es relativo a la seguridad de todos) hace del Faro a Faro un evento con un ambiente insuperable. Es un concepto diferente y especialmente atractivo para muchos amantes del trailrunning porque queremos superar retos y disfrutar a la vez, dejando una clasificación como lo último que nos importa. Y esta edición volvió a demostrar que realmente ES un reto, obligando a mas de la mitad de los participantes, hasta atletas renombrados, a retirarse por diferentes razones. Por ello, poder llegar hasta el faro de Teno llena de emociones hasta al clandestino que lo hace en coche y/o corriendo un tramo solo.
  Y en esta edición, de clandestino fui yo. Quise combinar una participación de voluntario con clandestina. O sea, un voluntario clandestino. Algo tenía que aportar a todos para no sentirme culpable de participar en un reto sin pagar la inscripción. No pude hacer mucho, pero algo es algo.
Empezó por llevar una mochila de 25kg con zumo y latas de atún al faro de Anaga, una semana antes. Un buen entreno, subir un desnivel de 250m con un buen peso cargado a la espalda y terminar con una azada en las manos, haciendo mezcla de cemento para llenar los agujeros en el embarcadero debajo del faro. Con eso ya tenía mi conciencia en plan : "Marce, me debes una y ahora en el Faro a Faro hago lo que me sale de los..."









Al desafío se apuntaron mi amigo Ibán Hernández y su compañero del reto, Luis Hernández Cano. Quería ayudarles y seguirles para así vivir también el Faro a Faro. Lo primero que les ofrecí fue llevarles a Chamorga el viernes por la tarde. Y ya que iba hasta ahí, me auto-nombré voluntario en el faro de Anaga con la aparente aprobación de Marce, para no tener que volver al sur o dormir en el coche.
Ibán tenía que trabajar hasta las ocho por lo que no pudimos salir desde el sur hasta las 22h. (No me pregunten porque no podíamos salir a las 20h30, el tiempo que necesitaba Ibán para llegar de su trabajo, no lo sé...) Ir a Chamorga es una tortura, sobre todo para Luis, que iba detrás en el coche, y cuando faltaban unos 5km para llegar tuve que parar. Luis iba mareado como un pato. Demasiadas curvas. Se puso delante y cambié el modo de piloto de rally a dominguero. Sobrevivió (mas o menos) aunque quedaba por superar el tramo de 3km caminando hasta el faro.
Para dormir, los dos cracks trajeron colchonetas de playa ya hinchadas. De noche, con el frontal, con una colchoneta de playa fluorescente en un sendero de montaña... No hace falta que explique mas... Para colmo, pasamos por un tramo estrecho lleno de zarzas. Ambiente Faro a Faro totaaalllll!

 En el faro buscamos unos huecos en el suelo libres e intentamos descansar.
A las 6 de la mañana, desayuno para los corredores, briefing a las 7 y a las 8 la salida de unos 60 valientes llenos de pasión. Para satisfacer de nuevo a mi conciencia y a la organización intenté ayudar en lo que pude con el reparto de café en el desayuno y recoger la basura después. Entre algunos que vinieron a ver la salida, el equipo de los drones, Juanita, Samu, Juanito y yo nos cargamos todas las esterillas y sacos de dormir de los participantes, que estimamos razonable, para llegar por el sendero de nuevo a Chamorga donde estaban los coches. Juanito se pasó, ni un burro habría llevado lo que él llevó. Pero es un animal. Más fuerte que burro y aunque fue perdiendo algunas cosas por el camino que cogí yo después, llegamos. Molidos. Yo, para mi, el reto Faro a Faro 2015, ya lo había hecho. Pero eso solo acababa de empezar.

Dije a Ibán que iba a estar en Afur para llevarles algo de comer, sobre todo para Luis porque se olvidó de llevar lo necesario. Pero con el tiempo que tardé recogiendo en el faro y volviendo a Chamorga, ya no era posible llegar a tiempo a Afur y puse mi primera asistencia clandestina donde llega la pista de las Hiedras a la carretera a Taborno. Se me escaparon las dos primeras parejas, pero ya a la tercera, el Lechu y Naira, les pude ofrecer melón, naranja, coca-cola, gominolas, chocolate... en fin, un avituallamiento en condiciones. (qué fácil es echarse flores a uno mismo).
Me llama Ibán. "Donde estás, estamos en Afur, necesitamos comida" "Pues van a tener que aguantarse hasta la pista de las Hiedras..." Pasaron casi todos y llegaron ellos. Tranquilos. Porque han dicho que sobre todo al principio, hay que ir tranquilo... Les digo, ya que han podido beber y comer, que no se paren en Cruz del Carmen y que luego les veo en las Canteras con croquetas.
No habían croquetas en Las Canteras pero conseguí unos churros de pescado...
Intenté animar a todos los demás que venían pasando. Ibán y Luis, al no pararse mucho en Cruz del Carmen, habían adelantado a varias parejas. Caminé con ellos en la subida de asfalto después de Las Canteras mientras nos comimos los churros. (yo tenía que comer también, claro !!)
Siguiente avituallamiento clandestino en El Ortigal. Me parecía feo ayudar solamente a Ibán y Luis, así que compré mas coca cola y mas fruta y recibí bastantes agradecimientos de los corredores. Yo feliz ! Todos iban con buenas caras, muy buen ambiente, a pesar de que ya llevaban casi 40 kilómetros con mucho desnivel y muuuucha humedad. Ahí me quedé hasta que pasaron los "escobas" y se acabaron mis ayudas clandestinas ya que no hay mas cruces con carretera entre La Esperanza y La Caldera de La Orotava.

En la Caldera estaban muchos familiares y amigos esperando a sus héroes. Los primeros en pasar eran el equipo Clator. Luego Nerea y Sergio, que se habían perdido en Las Mercedes y detrás el Lechu que iba tirando fuerte de Naira. Se hizo de noche. Muy fuerte iban también Ana y Helena, equipo GOT El Médano, aunque Helena no había podido recuperar lo suficiente de la Transalpine que acabó 3 semanas antes, y llegaba con alguna molestia en la pierna. Ya un poco mas separados iban llegando las demás parejas, no puedo ir nombrando a todos, lo siento. Aunque me impresionaron también Tomás Padrón y Eugenia Castro. Ellos contradicen las estadísticas sobre los efectos de la edad. Se fue acercando la hora límite de corte en La Caldera, las 22h30. Algo desesperado me fui un kilómetro en dirección contraria para encontrarme con Ibán y Luis. Cuando ya eran las 22h empecé a preocuparme mas. Yo había llegado a La Caldera el año anterior a las 20h30 y no me parecía normal que iban tan atrasados.
Un par de minutos antes del corte aparecieron, caminando tranquilos con unos palos gordos de madera como bastones... "Chaachoo, que es esoooo?" exclamé yo. "A correr, que no van a pasar el corte !!!"
Ibán iba bien pero Luis quería descansar. Pero les quedaba menos de 3 horas para subir los 13km hasta el Portillo. Parece mas que suficiente pero al ritmo que iban, sería justo y no había tiempo para descansar. Varias parejas no llegaron en el límite que se estableció. Algo que no ocurrió el año pasado. Un poco extraño porque no era un tiempo demasiado exigente y obviamente había que tenerlo en cuenta por mucho que querían empezar tranquilos.
El Portillo: Hace frío y los corredores ya no llegaban con esa alegría que se veía antes, algunos muy tocados. Muchas retiradas, entre ellas la del Lechu. Naira siguió con Toño. Y también la de Helena que después de enfriarse las piernas mientras comía y se cambiaba, notó mas fuerte la molestia en la pierna. Alguien le puso una crema pero el efecto al tocar la zona dañada fue un dolor tan intensó que casi se nos desmaya ahí mismo. KO. Con lágrimas continuó Ana acogida por otro equipo. De nuevo me preocupo cuando faltan 10 minutos para el tiempo límite y no hay señales de Ibán y Luis. Voy en dirección contraria y me encuentro a Ibán corriendo como si fuera una serie de 400 en subida. Luis venía detrás mas lento, diciendo que no podía mas y que se retiraba. Le dolían demasiado los pies y el ritmo que habían tenido que meter para llegar a tiempo lo mató. Intenté convencerle para que descansara un rato antes de decidir retirarse, pero en vano. Estaban en El Portillo en el último minuto antes del corte y subir a Rambleta sería de nuevo con esa presión de no llegar a tiempo.
Para continuar, Ibán tenía que esperar a la siguiente pareja y acoplarse a ellos. Pero eso no era posible porque era el último que llegó dentro del límite de tiempo. Supliqué a los penúltimos, los Correcaminos, que aun estaban ahí preparándose para seguir, que por favor esperen un poquito a que se prepare Ibán.  Pero obviamente ellos también iban con esa presión de tener que llegar a tiempo a Rambleta... una situación muy incómoda. Metí mucha prisa a Ibán y estaba claro que era así o nada. Se cambió y no tuvo tiempo para comer. Eso iba a tener consecuencias pero sencillamente era eso o retirarse el también.
No fue todo disfrutar.
Cierre del avituallamiento en Portillo y me fui con Luis hasta Samara. Dormimos un poco en el coche. Escuché como animaron a los primeros que llegaron, el equipo Clator, a las 6h20 de la mañana pero no tenía fuerzas para salir del coche. Hacía mucho frío y yo, por las mañanas, a esas horas, no soy persona. Si salgo a animarles y me ven, se retiran, jaja. Sobre las 8 conseguí salir del coche. Nerea se tuvo que retirar en Rambleta y su compañero Sergio siguió con el equipo Clator.  Los segundos en pasar eran Toño y Naira. El Teide cobró su tasa. Entre el desnivel brutal, la altura en si, el frío y errores de corredor en la hidratación y nutrición, los abandonos se multiplicaron. Temía mucho por Ibán, ya que no había comido en Portillo.
Llegó con los Correcaminos a Samara. Los últimos. Destrozado. Ya no tenía esa buena cara que había tenido hasta Portillo. Efectivamente, la falta de comida sólida en el Portillo, pasar la noche entera sin comer y el desnivel del Teide le rompieron. Pero Ibán es un fuera de serie cuando hay que sufrir. Funcionaba como un robot. Le metimos comida en la boca, le llenamos la mochila, le ayudamos a cambiarse a la ropa de día para soportar el calor que venía ahora... Pero ya iba con 45 minutos de margen. Junto a los Correcaminos salió, acompañado por el equipo de escobas, Davinia, Cristina y un chico (lo siento, no llegué a preguntar por su nombre, a ver si aprendo ser mas sociable...), hacía la meta. Menos de 40km les faltaban...

Seguimos hasta Partidos de Franchy. Saqué la sandía y mas naranjas y aunque el avituallamiento era de líquidos solo, clandestinamente puse la fruta en la misma mesa del avituallamiento... jeje. Mientras esperamos a Ibán (obviamente ya sabía que llegaría con los últimos) decidí cambiarme y prepararme para acompañar en los últimos 20km que quedaban. Luis seguiría con el coche.
O sea, para colmo que no pago inscripción, disfruto (y sufro) de todo el desafío y pretendo llegar corriendo a meta... Bueno, ya lo dije. "Marce, en este Faro a Faro hago lo que me sale de..." y no iba a quedar ahí la cosa.
Llega Ibán y cuando le digo que le acompaño ya ni reacciona. Creo que no sabía quien era yo. Obedecía mas o menos a las órdenes pero en vez de seguir a su equipo de Correcaminos se pega al último de los escobas que en ese momento seguían al equipo Lechutrail con Jose Dorta, Arcadio y Jose Manuel... Vamos extremadamente lentamente hacía Erjos y noto cierta tensión entre los tres Lechus porque obviamente no quieren ir tan lentos los tres. Cojo a Ibán y le digo "vamos, subimos el ritmo y vuelves hasta tu equipo, están justo delante". Sin contestar me siguió y en el cruce de la carretera en Erjos hicimos trampa para unirnos a los Correcaminos, cruzando la calle sin ir hasta el paso de peatones que estaba 100m mas abajo. Sin preocuparme mas por Ibán, me puse a hablar y los tres Correcaminos, Yeray, Aaron e Iván. (Iván con v...) iban muy bien, a ritmo militar marcando el paso. Después de los charcos de Erjos, empezando la subida, me doy cuenta de que Ibán se queda atrás. Espero por el y me dice: "amigo, aquí me retiro o descanso media hora" Uhfff. Que susto. Le veo la barriga muy hinchada y me confirma que se siente fatal, no le entra ni agua ni comida. ¡Cómo conozco esa sensación! Mucho peligro. Aviso a los Correcaminos y a la organización a través del whatsapp, que Ibán cambia de equipo y que esperamos a los Lechutrail. Se tira al suelo y le digo que solo tiene tiempo hasta que llegan ellos porque no sabemos si ellos querrán esperar por el. Llega Davinia y me pregunta que porqué estoy esperando. Ve una mochila en el suelo, pero no ve a Ibán. Le señalo los arbustos a su izquierda, y después de observar un rato y escuchar una voz, la respuesta a su pregunta quedó clara. Llegan los Lechus y se nota que la tensión que tenían antes entre ellos ya se resolvió. Ibán se reincorpora y contando mentiras, nos dice que ya se siente mejor. (muy típico de Ibán, menos mal que le conozco) Estoy asustado, sé como se siente y también sé que es por mi culpa al llevarle a un ritmo que no era el suyo con la excusa de tener que ir con los Correcaminos. Así que me pongo delante en la subida y voy pasito a pasito. Cuando llegamos arriba vamos 200m detrás del equipo Lechutrail e Ibán propone intentar trotar pero se lo prohibimos Cristina y yo. Ibán sigue obedeciendo como robot. El ritmo va subiendo solo, sin uno darse cuenta. Quizás por la agradable compañía de las chicas, Davinia y Cristina (permítenme echarles un pequeño piropo, si escribo lo que realmente pienso me tachan de viejo morboso) Alcanzamos a los Lechus y entre todos avanzamos a un ritmo muy bueno. También hay que decir que entre los paisajes, el aire fresco entre los arboles y el sendero precioso, todo invita a correr. Un poco antes del mirador de Baracán casi nos unimos a los Correcaminos pero en la bajada se escuchan los crujidos de las rodillas y los resoplidos, y perdemos de nuevo el buen ritmo. Ibán nos explicaba que conocía bien estos caminos de Taganana y que en ese momento se llamaba Carlos... Con el ruido que hizo la animadora y seguidora de los Correcaminos, (se escuchó en Los Gigantes y en Icod) despertó a Luis que nos esperaba en el mirador. Mientras se frotaba los ojos, comimos lo que quedaba de sandía y naranjas y seguimos. Todo bien hasta que llegamos a la bajada en asfalto a Teno Alto. Ni crujidos de rodilla ni resoplidos. No se escuchaban ni las pisadas porque poner el pie en el suelo con fuerza provocaba demasiado dolor. Lo que les animó llegar hasta abajo fueron los comentarios sobre la cerveza en el bar. En ese momento no nos preocupaba la hora límite para llegar a Teno. Al faro íbamos a llegar. No sabíamos cuando, pero lo principal era sentarse un momento.

A mi la cerveza me supo. Ibán optó por coca cola y seguía en modo robot averiado. Cuando mandamos orden de levantar se levantó, cogió unos bastones que no eran los suyos y se puso a caminar. Cuando le dije que esos no eran sus bastones me miró con cara de "a estas horas, a quien le importa el color de los bastones". Son detalles, pero se le quedan grabados a uno y me hacen reír. Pero seguía obedeciendo y los cambió por los suyos (que eran míos). Solo quedaban 7km pero conseguimos calcular que si el tiempo límite eran 35 horas, o sea, llegar antes de las 7 de la tarde, nos quedaba el tiempo justo y no podíamos relajarnos ya mas. Entre Ibán, Jose Dorta y yo, fuimos hablando y avanzando. Un poco detrás venían los demás. Ibán salió poco a poco de su estado "averiado" y los compañeros Lechutrail venían acercándose con l@s escobas. En la bajada técnica hasta la carretera de Teno no aguanté las ganas de disfrutar un rato y me fui hasta abajo en modo muflón. Y les esperé en la carretera. Protección civil estaba ahí y nos recordaron la obligación de llevar el chaleco reflectante. Uff, grave despiste. Lo llevaban los corredores pero los escoba no, ni yo tampoco... Que nos perdonen. Pero como eramos los últimos, y con eso también terminaban su turno los de protección civil, nos hicieron correr en el lado derecho de la carretera, delante de su coche que nos escoltaba. Llegando al faro, hasta encendieron la sirena así que todo Teno se enteró de nuestra llegada y que eramos los últimos. Impresionante el ambiente alrededor del faro. Todos me felicitaban por terminar el reto y yo les chocaba las manos y celebraba como si realmente hubiera hecho el Faro a Faro. Aunque luego no quisieron darme el chaleco Finisher, que por cierto, era precioso. Yo quiero uno, y le quitaré el bordado "Finisher", jaja.
Sesión de fotos con el faro mientras nos atienden por los cuatro lados (ropa, ducha (cubo de agua), déjame tu mochila, toma comida, que bebes, masaje, podólogo...)
Es realmente imposible describir las sensaciones en esos momentos. Hayas corrido o no, todo suena y huele a gloria.

Por segundo año consecutivo, el Faro a Faro ha dejado una huella imposible de borrar en mas de medio centenar de corredores de trail y yo he tenido la suerte de sentirlo y vivirlo, y que me perdonen por hacerlo en plan fresco "auto-invitado". He dado todo lo que pude a todos, sudé y pasé frío, me mataron los nervios cuando Ibán y Luis llegaban con el tiempo tan justo, pero también disfruté. (mucho)
Lo que hizo Ibán es increíble. Su fuerza mental y capacidad de aguantar el sufrimiento son inexplicables. Y hasta tirado en el suelo, casi sin respirar, te va a contestar que va bien, que todo va bien. Ir desde la Caldera hasta Rambleta sin comer, con los kilómetros que llevaba, el estrés por el corte y el sueño de la noche, habría significado la retirada para el 95% de los humanos. Pero supo activar su modo robot. Y hasta el robot iba con luces rojas intermitentes pero siguió. No estaba preparado para ese reto, pero quiso hacerlo y lo consiguió. Me quito el sombrero. No suelo felicitar a la gente que pone en peligro su salud para acabar una prueba, pero sé que él sabe mas de eso que todos nosotros. Felicidades Ibán. Felicidades a todos. Felicidades a los que lo intentaron y supieron tomar la decisión de parar antes de "morir". Felicidades a todos los voluntarios, familiares y amigos. Y las últimas felicidades, que por eso no son las menos importantes, a los que se atreven a organizar un evento de tal calibre, Marce, Eduardo, Andrés y todo 7Raid.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Diente de Sierra, Tegueste 2015

No. No haré mas carreras cortas. Al ver en Chamonix que puedo ir lento y lejos sin dolores, ese es el camino que tengo que coger.
Pero después de una semana sin hacer deporte, decidí dar una vueltita. Pensé no correr realmente. Subir una montaña al lado de San Isidro en plan sprint y volver tranquilo.
Es imposible. Creo que falta algo en mi cerebro, unas conexiones importantes entre acciones y ser consciente de las consecuencias. 17km a 6min/km en trail no es caminar. Ha fallado el plan y las mencionadas consecuencias se conocen: terrible dolor de cadera.
Otra semana sin hacer deporte, a ver si vuelvo a sentirme mejor y volvemos a intentarlo: NO PUEDO CORRER RÁPIDO. Hacer carreras cortas sin correr rápido no tiene ningún sentido. Pero a partir de qué distancia sería una carrera larga, en la que puedo trotar tranquilo sin llegar el último?
34km con mucho desnivel sería suficientemente largo? El año pasado hice la Diente de Sierra en 4h36min aproximadamente (no encuentro las clasificaciones por cambios en la web de gesport) y me daba unas 5 horas para hacerla a ritmo ultra esta vez.
Pero si luego me dejo llevar y vuelvo a correr a toda hostia? No, no; no quiero mas dolor. Esta vez sí que lo haré tranquilo.
Voy a Tegueste con Diego Boari y John. (Tendré que aprender italiano...)
Nos preparamos tranquilos y me pongo atrás con los últimos en el cajón de salida.
A las 9 en punto, con las campanadas de la iglesia, salimos trotando (los de atrás, claro).

Un poco de cola en la primera subida pero ya se nota que el calor y la humedad serán nuestros principales enemigos.
Como siempre empiezo a adelantar corredores, poco a poco. En la bajada es mi momento para disfrutar y subo el ritmo. Segunda subida asfixiado pero trotando y en la siguiente bajada otra vez fallo total del plan. Me divierto y me lanzo a tope. Subo Atalaya a tope, vuelvo hasta Tegueste bajando a tope, subo hasta la pista de Dornajos a tope, y mantengo buen ritmo en los 4 kilómetros de pista. Ni trotar ni ritmo ultra... A toda hostia...

Bajada hacía la Punta a tope y ya en el tramo hacía Bejía tengo que aflojar un poco. Siempre adelantando llegué hasta unos 20m detrás de Afrik Ana, segunda chica. El calor es casi indescriptible. De mis dos botellas de agua, una será para beber, la otra para echarme agua en la cabeza. Parece que voy a explotar.
 En los avituallamientos solo hay agua o isotónico (pero creo que es de nutrisport, una vez lo probé y casi vomité en el momento, así que no me arriesgué) y de comer solo plátano, naranja y en algunos torta de gofio (creo). Con tanto calor necesitaba algo salado o mis pastillas de sales. Pero para 34km y además en Tegueste donde siempre hace frío y llueve, no llevaba nada sino unos geles.
 La subida después de Bejía se hizo adaptando el ritmo para evitar "sobrecalentar" y con miedo a deshidratación. Arriba había otro puesto con agua. Pero necesitaba algo mas, ya no me quedaban geles y me di bien cuenta de que había agotado y sudado todas las sustancias vitales en mi cuerpo (un poco exagerado, claro...) Conseguí una barrita de Powerbar y empecé la vuelta a Tegueste bajando.
Nunca he tenido calambres en carrera, pero tampoco fue una gran sorpresa que después de 1km, de repente se me acalambró la pierna izquierda entera, de abajo hasta arriba. Paré e intenté relajarme, me puse a caminar. 50m y plaf, la otra pierna. Me adelantan varios corredores pero intento relajarme al máximo y seguir sin tensar los músculos. Parece que funciona y poco a poco desaparece la sensación del calambre. Quizás ya me estaba llegando la barrita energética a las piernas...jeje. Menos mal. Había perdido un par de minutos, pero pude correr bien el último tramo de asfalto entrando en Tegueste.
Meta en 4h32, al final 4 minutos menos que el año pasado pero esta vez había menos nivel en mi categoría y pude subirme al podium en M50.

Y aquí estoy ahora, 24 horas después... Con dolor. No puedo ni caminar. Definitivamente tengo que aceptar que soy idiota. Cuanto dolor tendré que sufrir mas para no volver a forzar mi cadera como ayer? Y no, no soy masoquista, no me gusta el dolor.
Mis sensaciones se parecen al perfil de la carrera Diente de Sierra, dos días buenas y corriendo, 4 días malas y con dolor. A ver cual es el siguiente pico...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Chamonix 2015

Hay cosas que nunca tendrán una explicación. A veces no existe la lógica que relaciona una causa con el resultado final. Y cuando todo se complica, todo son dudas y preguntas, y la desesperación está a la vuelta de la esquina, mi fatalismo me libera de todas las tensiones para dejarme llevar al destino sin preocuparme por todo lo que puede pasar por el camino. Y por muy extraño que pueda parecer, son los momentos en los que mas feliz estoy. O sea, es fácil. Somos mas felices cuando conseguimos dejar de pensar, actuar por instinto natural, solamente absorber sensaciones sin procesarlos.
  Ya tuve que actuar de esta manera hace un año en el Faro a Faro cuando a menos de un mes del evento casi no era capaz de acabar un entrenamiento de "solo" 40km de los 145 que tenía que hacer. El hecho de haber podido acabar el Faro a Faro fue una buena lección para afrontar esa situación y ahora tocaba repetirla.

Meses con dolores en la cadera, ningún entrenamiento de mas de 25km, a duras penas 150km al mes corriendo en solamente dos salidas por semana, todo mas bien caminando que corriendo, médicos y osteópatas que me recomiendan dejar de correr y buscar otras actividades... Para nada la preparación ideal de la carrera a la que me había inscrito 9 meses antes con mucha ilusión: La TDS de 120km. Hermanita de la UTMB en Chamonix, para la que no salimos en el sorteo y por lo que cogí la opción de cambiar a la TDS.

Quiero empezar con decir que por lo que he escuchado y podido ver, la TDS es la carrera más bonita de la gama de distancias y recorridos que ofrece el festival de ultra trail du Mont Blanc. Técnicamente es la mas dura, cosa que me conviene, ya que no puedo correr bien pero caminar sí. En la mayor parte del recorrido, el terreno es complicado. Las subidas son extremadamente duras y las bajadas resbaladizas. (No suelo caerme mucho y estuve unas cinco veces en el suelo...(quitando las veces que me eché a propósito, claro))
La UTMB será mítica, pero si vuelvo, sería de nuevo a la TDS.

Ya lo sabemos y se volvió a confirmar. Las ultras muy largas son mas mentales que físicas. (Al menos para la mayoría de los corredores con un nivel medio) De alguna manera, el cuerpo siempre consigue seguir avanzando (mientras no hay lesión) si la cabeza manda de manera positiva. No conozco las cifras exactas, pero estimaría los abandonos en 60% por temas mentales, 30% por temas de nutrición e hidratación y 10% por problemas físicos. Pero en la preparación entrenamos el 98% la condición física por lo que dejamos casi al azar nuestras posibilidades de acabar.
Mi receta del tema mental, la expliqué en el primer párrafo. La hidratación ya la tengo controlada después de unas cuantas deshidrataciones. En el tema de la nutrición metí la pata como un novato pero me salvé por los pelos, aunque perdiendo muuuucho tiempo. Y la parte física, al ser solo un 10%, era la menos importante. Total que conseguí acabar la TDS. Lento pero seguro... 28h44min, puesto 673 sobre 1200 finishers (1600 participantes)

En vez de describir la carrera, voy a explicar mi viaje.
Salí de Tenerife una semana antes de la carrera para poder desconectar y también para explorar el terreno en situ. Había mirado bien las previsiones meteorológicas y parecía que estaría nublado en los alpes ese primer día. Así que hice una excursión a la bonita zona de l'Ardèche, de la que tengo recuerdos de niño cuando ibamos ahí de acampada. Dentro del país de la lavanda, el río Ardèche cortó su trayectoria dejando unos espectaculares acantilados. La atracción principal ahí es bajar por sus curvas en canoa, dejándose llevar por la corriente y por su puesto remando un poco también. Pero yo fui para entrenar. Correr poco pero hice 15km en un precioso entorno.


Después de cenar volví unos 200km en coche y dormí en un hotel económico al lado de la autopista. Al día siguiente seguí hasta Bourg Saint Maurice, donde pasaría en el kilómetro 50 de la carrera. Ahí había que investigar una subida ya que la organización mandó un mail para avisar que sería la parte mas dura de la carrera y que si no estábamos al 100% era mejor no salir de Bourg Saint Maurice.


Y bueno, la primera parte son unos 1200m de subida en 6km, sin descanso. Luego otros 600 de subida pero mas llevaderos. Disfruté y subí a muerte, aunque sabía que en la carrera no sería igual, con 50km en las patas. Los paisajes impresionantes. Volví a bajar por el mismo camino y busqué alojamiento en una estación de esquí, a 1850m de altitud. Fue el último día cuando me di cuenta de que eso era una buena elección para la adaptación a la altura, pero la primera razón era que me gustaba la zona, lejos del tráfico, en plena naturaleza.

El siguiente día era para explorar la primera parte del recorrido que iba hacer de noche. 20km preciosos, valles totalmente aislados, riachuelos con cascadas, las vacas invadiendo los caminos, dos lagos. Increíble, disfrutaba como un enano. Hice casi todo caminando porque no quería sobrecargar mis piernas.





El cuarto día fui a Courmayeur, Italia, desde donde saldría mi carrera. Quería probar una subida que según un video que encontré en Youtube, era muy dura. Para que el entreno no fuera demasiado largo, salí desde Val Veny. Pasando por lac du Combal llegaba hasta la subida al Col des Chavannes. De nuevo subí lo más rápido que pude y para hacer la vuelta mas completa, seguí por un precioso sendero hasta el Col de la Seigne, por donde pasa la UTMB, para volver de ahí al Lac du Combal. Los paisajes de los días anteriores ya habían sido impresionantes pero ese día superaba todo. No me lo creía. El tiempo estaba precioso y en algunas zonas estaba yo solo en medio de esas impresionantes montañas con glaciares. Bueno casi solo. Es agosto y hay muchos senderistas por todos lados, aparte de marmotas, vacas y ovejas. Y hasta gusanos gigantes...




Otros 23km hechos, pero ya venía el mal tiempo y al día siguiente fui a visitar mi estación de esquí preferida, Val d'Isère. Un poco decepcionado, aparte por el mal tiempo; no había nadie. Una vueltita corta caminando, tampoco llovía mucho y se fue el día.


El lunes pensaba alquilar una bici pero el tiempo estaba bastante malo y decidí ir ya a Chamonix y descansar. Había quedado con unos belgas (que aun no conocía) en un chalet de lujo a 300m de la llegada de las carreras. No era barato, pero ya no tenía otra opción posible estando solo. Ese día, en pleno diluvio salió la PTL, un desafío de 300km en pareja, no balizado y en completa autosuficiencia, quitando que podían dormir y comer en los refugios que iban pasando. Tenían hasta el domingo para acabar...
El martes tenía que recoger mi dorsal, llevar una persona al aeropuerto de Lyon (200km ida, 200 vuelta, pero no voy a dar mas explicaciones ya que no vale la pena), preparar mi mochila y descansar.

Mi salida sería parecida a la de la Transvulcania. Guagua a las 3h30 de la mañana hasta Courmayeur. Ahí pude descansar una hora y media mas en el suelo de un centro deportivo hasta poco antes de la salida a las 06:00. Llegué justito, pero mejor porque no aguanto estar una hora de pie entre 2000 corredores nerviosos esperando. Lo malo es que me encontré casi al final de todo, aunque tampoco hice mucho esfuerzo para meterme mas hacía delante. Esta carrera la iba a hacer sin prisas, intentar acabar, ya que realmente no pensaba llegar muy lejos.
Fue un poco desastre, pero no me alteré. Estuve mucho tiempo parado. En cada tramo mínimamente técnico se formaba un tapón terrible. Paciencia... Primer control en el puesto 900 y pico... (supuestamente eramos 1600 en la salida pero ya había podido adelantar a unos 400 probablemente) De ahí al puesto 800. 700, 600, hasta el 500 llegando a Bourg Saint Maurice. Había corrido bastante bien pero sin forzar en las bajadas. Un ibuprofeno de 400mg tenía que evitar los dolores de la cadera. Iba comiendo cositas que llevaba.

Hay unos 20km entre avituallamientos y eso lo tengo que comentar porque era algo nuevo para mi. Estando bien en un recorrido que no es demasiado complicado podrían ser 3 horas para llegar de uno a otro. Pero si toca un bajón o cualquier contratiempo, aparte de que el terreno era muy complicado, se alarga mucho mas.

Al principio de la carrera, y durante el día, no era un problema. Llegué a Bourg Sain Maurice en 8h25 minutos. A mi nivel, un ritmo bastante bueno para 51km, sobre todo sabiendo que aun no iba por la mitad.
Tomé mi tiempo para comer bien y descansar un poco en el avituallamiento ahí.
Salí para atacar la subida sobre las 3 de la tarde, el sol pegaba mas fuerte que en Tenerife y había unos 30 grados. Subí con ritmo e intenté hidratarme bien. Las gotas de sudor caían como las cascadas de los glaciares. Serían dos horas de subida hasta Fort de la Platte, desde donde se hace algo mas llevadero. Sabía que había que comer, pero entre el calor y que no quería parar mientras iba con buen ritmo, me dije que iba a comer cuando llegaba arriba. Qué tonto soy. Llegué arriba pero los últimos metros ya eran en plan "venga, ya casi estamos, pasito a pasito y ahí vamos a comer y beber..." Pero solo daban agua arriba. De comer, lo que tenía en mi mochila. No me acuerdo lo que intenté comer, pero me costó horrores y seguí. 3km mas adelante estaba 100% vacío. No me quedaba energía ni para caminar. Llegué a un precioso lago y decidí sentarme, quitarme las zapatillas y meter las piernas un rato dentro del agua fría. Había pasado mucho calor aunque ya se estaba refrescando por la hora y la altitud (2500m) Intenté comer algo de nuevo pero necesitaba otra cosa que barritas 226...

Aun quedaban 7km hasta el avituallamiento, 2 subiendo, 5 bajando. En la bajada no iba mas rápido que subiendo, no podía. Me adelantaron mas de 100 personas.
Llegué al avituallamiento sobre las 8 de la tarde. 14 horas para 68km. Adiós al buen ritmo de los primeros 50km... Me quedé una hora en el avituallamiento. Anunciaron la llegada de una guagua para los que querían retirarse ahí y me quedé un buen rato pensando en cogerla. Pero después de varias tazas de sopa, mucho café y cocacola y un buen plato de pasta, decidí intentar seguir.
Unos 12km hasta Gittaz, la parte que había entrenado, se me pasaron bastante rápido. Pero de nuevo solo daban agua ahí y tocaba una laaaarga subida. A la mitad de la subida volví a estar en un bajón como el anterior, además de que ya eran las 12 de la noche y llevaba 18 horas "corriendo". A tres cuartos del final de la subida había un control y los que estaban ahí habían hecho un fuego para mantenerse caliente. Ya habían varios corredores sentados alrededor pero conseguí hacerme un huequito para echarme un rato cerca del fuego (quedaba libre el lado donde el viento soplaba el humo, claro...jaja). Otros 15 minutos sin moverme hasta el momento en el que me di cuenta de que no podía quedarme ahí toda la noche. A partir de ese momento fui recuperando poco a poco. Ya iba por el puesto 700 y pico pero de uno en uno iba recuperando algunos puestos. Tardé casi 6 horas en cubrir los 20 km entre los dos avituallamientos. 6 horas con una barrita, un par de dátiles, algún trocito de chorizo que me había llevado del avituallamiento...
Bueno, con las carreras de aquí, me había acostumbrado a comer solo en los avituallamientos. No me dí cuenta de que ahí eso no es posible. Hay que llevar mas comida o intentar volver a los geles...

El avituallamiento del Col de Joly parecía una discoteca. Dos de la mañana, speaker que hablaba sin parar y música a tope. Se escuchaba de 5km antes. A mi no me importaba. Estaba recuperando. Tomé de nuevo varias sopas, cafés, coca cola, e intenté comer bastante. Otra gente quería descansar mas ahí, pero con lo que armaban ahí, era difícil...
Una excepción: solo 10km hasta el siguiente avituallamiento y todo bajada. Mi media volvió a subir un poquito, pero muy muy poquito porque mis piernas ya estaban realmente cansadas. Llevaban 90km... Y aun quedaban 30, que no son pocos.
En Les Contamines, aunque estaba ya bastante bien, vi que mucha gente se echaba un rato a dormir y no pude resistir, viendo una camilla libre... Me eché y un voluntario me preguntó cuanto quería dormir. Le dije 15 minutos, colgó un papelito con la hora en mi cama y me dijo que me despertaría. Algo descansé pero entre observar a los demás y mirar el techo de la carpa, después de 10' no aguantaba mas. Me levanté y le dije al voluntario que me marchaba, estaba perdiendo mucho tiempo para nada.

Colega, la subida que nos meten para salir de Les Contamines... Primero por asfalto pero no creo que un coche normal pueda subir eso. Luego pista. Solo puedo pensar que es una pista de esquí porque quien haría una pista recto hacía arriba, tan empinada que no puedes ni caminar... Impresionante. El ritmo vuelve a bajar pero no pierdo muchos puestos. Perdí más por echarme 10' en esa camilla. Cuando llego a las casas Du Truc veo delante el Col du Tricot que tenemos que pasar, una pared casi vertical (menos mal que ahí sí hicieron el camino en S's, sino hace falta cuerda para subir) Pero lo que no vi era que primero había que bajar hasta el fondo de un valle. Se hizo de día y pude apagar el frontal abajo. Precioso paisaje, totalmente salvaje. Pero mas salvaje era la subida que tenía enfrente. 45minutos para dos kilómetros, y adelanté a unos 15 corredores... Lo bueno era que llegué arriba corriendo y animado. Lo malo que había bebido casi toda mi agua y no veía sitios donde coger algo ahí. En el siguiente punto de control pregunté por agua y pude coger del grifo en un baño. Escuché que todos los que llegaban detrás preguntaban lo mismo: agua??, jeje.
Guardé mi chaqueta y guantes porque ya estaba otra vez sudando. Perdí casi todos los puestos que había adelantado en la subida, pero bueno, qué importa. Aún había que bajar 800m de desnivel hasta Les Houches, gran parte por pista y el final por asfalto. Eso no me venía bien y tuve que tomar un segundo ibuprofeno para aguantar hasta el avituallamiento. Pero una vez ahí solo quedaban 8km. Hablando con las voluntarias, les comenté que iba hacerlo caminando, no podía correr mas, había dado todo en la bajada final de asfalto y me decían que podía tardar hora y media hasta la meta.
Cuando salí de ahí empecé a calcular y vi que iba tardar 29 horas en total. Me dije que había que hacer todo lo posible para no ver la cifra 29 en mi Garmin, además, probablemente me iba a quedar sin batería porque lo cargué al 90% cuando tenía 13 horas. Con el 100% me daría para 16 horas mas, o sea, 29 en total, pero no llegó a cargarse tanto... Bueno, me puse a correr mientras era llano o bajada y en las subidas iba caminando lo mas rápido que podía con la ayuda de los bastones. Ya era todo pista y tanto las subidas como bajadas eran muy muy suaves. (se podía correr realmente) Al final conseguí hacer esos últimos 8km a 7'/km, o sea en algo menos de una hora en vez de hora y media. Además el último kilómetro, ya en las calles de Chamonix lo hice en 6 minutos (aunque tenía la impresión de correr a 3:30...)
Lo único que puedo decir es que el cuerpo humano es increíble. Llegué físicamente muy bien y mentalmente mejor que nunca. Una felicidad enorme por haber conseguido acabar, pero sobre todo por no haber escuchado al diablito que me intentaba convencer de abandonar en el km 68. Corriendo en los últimos dos kilómetros me salía alguna lágrima entre emoción y cansancio aunque en meta ya era solo una sensación de satisfacción y no me emocioné demasiado. Tampoco hice una gran carrera. Metí la pata muy fuerte con la comida. En el futuro llevaré otra vez algo mas de geles para afrontar las subidas fuertes y combinarlos con otras comidas. También puse un gel dentro de uno de mis bidones de agua y creo que fue lo que mi hizo recuperar en los últimos 20km. Hay que aportar calorías continuamente y sin parar. La idea de comer solo en los avituallamientos no funciona ahí. Aquí sí, porque hay uno cada 5km.

En fin, terminé escribiendo un relato de la carrera como siempre. Ahora que está hecho, no voy a borrarlo. Si han llegado hasta aquí, supongo que no les aburrí demasiado.

Pero el viaje aun no ha terminado.

El jueves, día de mi llegada a meta, no hice nada mas que ir a ver la llegada de un compañero de nuestro chalet que tardó un par de horas mas que yo. Al mismo tiempo iban llegando los primeros corredores de la OCC de 53km. Cuando fuimos a cenar aun llegaba gente de esa carrera, 13 horas después de la salida...

El viernes habían muchas cosas en el agenda. Para empezar un mensajito a John que salía desde Courmayeur en la CCC a las 09:00. Su mujer me comentó por whatsapp que no había podido dormir y que no quería ir a la salida, pero que le dio patadas hasta que se marchó finalmente. Desayuné tarde (tenía que recuperar un poquito de las casi 29 horas del día anterior... jejem) y luego decidí subir al Aiguille du Midi. El punto mas alto y mas cerca que se puede subir en teleférico hasta el mítico Mont Blanc.
60 euros para subir y bajar... Me parece exagerado pero no puedo  "no ir". Primera parte sube hasta Plan de l'Aiguille a 2.300m y luego otra cabina que va directo sin postes por el camino para sujetar el cable, casi vertical hasta 3.800m. Y vale, arriba es impresionante. Pensaba que iba hacer mucho frío y subí con pantalón largo, camiseta térmica, chaqueta, guantes...jaja. Y todos los demás ahí en pantalón corto y camisa sin mangas... Saqué fotos y volví a bajar, porque no veía ninguna razón para quedarse ahí sin hacer nada.



 Cuando llegué de nuevo a la estación intermedia, se me ocurrió no bajar en teleférico pero caminando. Compré una Cocacola y una botellita de agua y me puse en marcha. En el teléfono abrí el Everytrail y miré los caminos que podía coger, aunque habían unas cuantas señales en el camino. Podía bajar casi derecho pero vi que había un laguito a 15 minutos así que aproveché para ir a verlo. Cuando llegué al charquito parecía que lo iba llenar un poco mas yo con mis sudores. Llevaba demasiada ropa. Guardé en mi mochila la camiseta, los calcetines... y mas no podía quitarme. Bueno, estuve pensando en seguir en calzoncillos pero había bastante gente por los senderos... Y bonita pinta tenía ya con la mochila directamente sobre el torso desnudo, pantalón largo debajo y luego zapatos sin calcetines...
Empecé a bajar corriendo y me encontré bastante bien de piernas. No sé si eso es bueno o malo... Bueno porque después de 120km no me esperaba poder correr. Malo porque eso significa que me toqué los huevos durante 120km... En fin, llegué a un cruce y habían varias opciones marcadas. Una ponía Montenvers, Mer de Glace. Miré en el Everytrail si eso no quedaba demasiado lejos, pero me sentí superman y decidí ir a visitar el glaciar del Mont Blanc en el famoso Mer de Glace. Quería estar a las 6 en Chamonix para ver la salida de la UTMB pero quedaban un par de horas todavía...
Correr, foto, correr, foto... y así hasta Signal Forbes donde apareció la primera vista sobre el Mer de Glace. Impresionante. Bajé hasta Montenvers y luego hasta la estación del tren que llega hasta ahí desde Chamonix.


 Para ir a ver la salida de la UTMB ya tocaba volver pero vi un cartel "Grotte de Glace". Un pequeño teleférico baja la gente desde la estación de tren y luego hay unas cuantas escaleras... no las he contado, pero muchas ya que el glaciar se está dirritiendo a un ritmo impresionante. Cada año tienen que añadir escaleras.  No podía ir hasta ahí y no aprovechar para ver el glaciar por dentro así que bajé corriendo. Me gustó. Llené mi botellita con agua que se estaba derritiendo del glaciar y volví a subir.



Escuché a un guardia decir que eran las 5 y al rato vi un cartel que ponía Chamonix 2h00... ayayayay. Bueno, todo bajada. Me puse a correr como un loco. Notaba que mis zapatos de calle me estaban destrozando los pies pero me daba igual todo. Caminos técnicos, pista, piedras... No llegaba. Vi el helicóptero sobre el pueblo y justo cuando llego al asfalto, a unos 400m de la plaza donde daban la salida, veo como empieza a moverse. Miro el reloj... 18h03... Intenté entrar en el pueblo pero parecía que acababa de terminar la final del campeonato del mundo de futbol. Una avalancha de personas me venían en dirección contraria. Pues nada, no pude ver la salida...
Por la noche tenía que llegar John y quedé con su mujer para esperarle. Lo estaba pasando muy mal, no paraba de quejarse y decir que no podía mas. Pero en cada punto de control ganaba unos cuantos puestos en la clasificación... Cosas de John. Quedaba la última subida y no llegaba arriba a la hora prevista. Al final su mujer le llamó y el dijo que realmente no podía mas. Se tuvo que echar un rato y le animamos a seguir, aunque sea por teléfono. Finalmente llegó arriba y obviamente en la última bajada no iba a retirarse. Llegó a meta a las 2 de la mañana después de 17 horas de sufrimiento. Bravo !!
A las 3 de la mañana me fui con los compañeros del chalet a Courmayeur para dar asistencia a Christophe Thomas, que conocí en la Transgrancanaria y que estaba haciendo la UTMB. Peor que John... No llegaba. Empezamos a preguntar. Le llamamos pero sin cobertura, hasta que al final lo conseguimos. Estaba reventado. A duras penas llegó al Col de la Seigne y durmió por el camino hacía Lac du Combal. Decidió retirarse ahí y no hubo manera de convencerle de intentar llegar hasta Courmayeur. En lo que le trajeron hasta ahí ya se hizo de día y volvimos a Chamonix. Así que otra noche sin dormir y estaba un poco cansado...
A las dos de la tarde fui a ver la llegada de Xavier Thevenard, el ganador de la UTMB. Luego iba esperar para ver también a Luis Alberto que venía segundo, pero en los últimos 50km el Xavier le sacó casi una hora y no tuve paciencia para esperar tanto.
Por la noche fuimos a cenar y al volver al chalet vimos decenas de frontales por los bosques y montañas en frente. Toda la noche iba llegar gente y vimos la llegada del primer belga, en el puesto 100, a las 12 de la noche, con 30 horas. Aun faltaban 1500 por llegar.
Hice mi maleta y un par de horas de cama. Cuando a las 7 de la mañana cogí el coche para coger mi vuelo en Lyon, llegaban mas corredores, uno tras otro. Fuerte locura, dos noches y un día corriendo... Quita, quita, eso no es para mi... Con 29 horas tenía suficiente.

  Y si se acuerdan de la primera frase de este relato, que me expliquen como es posible que no me duele la cadera, ni la espalda, ni las piernas, vamos, que estoy mejor que antes de correr 120km.

Para terminar, tres consejos desde mis experiencias:
1. Hay que comer todo el tiempo en carrera. Dejar de comer (lo que sea) durante dos horas te lleva inevitablemente a un bajón. Y dos horas pasan en NADA cuando llevas horas corriendo. Es muy fácil olvidarse. Hay gente que tiene programada alarma en su reloj, pero yo prefiero algo de flexibilidad.
2. Después de ver a John y Christophe Thomas, y comparando con mi caso: Los días anteriores a la carrera hay que descansar. No tanto físicamente, quizás se puede entrenar algo si sientes la necesidad. Pero sueño y estrés son enemigos enormes. Hay que desconectar. Para un par de días hay que pedir la colaboración de pareja o familia y que te dejen desconectarte totalmente, no solo del trabajo.
3. Olvida las proteínas, los carbohidratos, los aminoácidos y todas esas tonterías antes de la carrera. Come lo normal, lo de siempre, bastante, sano y variado. Si no estás 100% seguro que te va a beneficiar, alterar tu rutina de comer provocará mucho mas probablemente un desequilibrio que una ventaja. (Olvida este consejo si tu rutina son hamburguesas del mcdonalds con 5 cervezas y un par de whisky's para hidratarte)

martes, 14 de julio de 2015

K21 Monte del Agua 2015

No sé si hace falta escribir un relato. Cambia rodillas por cadera en el del año pasado (K21 2014) y añade 12 minutos al tiempo, quizás porque faltaron mis referencias (Santi, John, Fernando, Tere) aunque mas bien creo porque no consigo ir rápido, y no ha cambiado nada.
La idea era no apuntarme a ninguna carrera durante unos cuantos meses. Y ahí estaba el 11 de Julio por cuarto año consecutivo en la plaza de San Bernardo, Los Silos a las 15h con un dorsal en la mano. Muchos conocidos saludaron y a todos quería dar mis explicaciones, pero ya doy vergüenza. Siempre quejándome pero no paro de correr. Ojalá pudiera parar, ojalá pudiera dejar de quejarme. Supongo que eso ya es un refrán que se repite demasiado pero la música moderna es así. Hasta cansar a los oyentes...
Pero si he parado mucho... A día 11 del mes solamente había hecho 7km trotando con el grupo de Faro a Faro de Almáciga hasta Afur y una vuelta de 11km en Las Vegas. Lo malo es que tampoco he hecho ningún otro tipo de deporte porque estoy a tope de trabajo y mi tiempo libre se limitó a comer y dormir. O sea que quizás ahora se empieza a notar la falta de entrenamiento. O una cosa o la otra, pfffff.
Decidí calentar un buen rato y estirar también ya que la carrera sale por asfalto "a toda ostia" (mi primer kilómetro del año pasado a 3:45 y los primeros desaparecieron en cuestión de segundos...)
Empecé sufriendo, demasiado asfixiado para el ritmo que llevaba. Juan Alonso de 7Raid me pasó y comentó vacilando "calentaste demasiado..." Una parte de mi cabeza me decía "da igual, a disfrutar de poder estar aquí". El otro lado de mi cabeza estaba furioso, decepcionado, gritando "POR QUÉÉ??????". No hay respuesta, no puedo correr y punto.  ¿Son mis piernas?¿Son mis pulmones?¿Falta algo en mi sangre?¿Qué es lo que falla? Ya no me vale que me digan "descansa" porque quiero que me explican el porqué.
Bueno, no hay tiempo para estar pensando en esto y no quiero, así que sigo como puedo, siempre exageradamente asfixiado sufriendo y decido intentar mantenerlo así hasta la subida en el sendero porque sé que caminando, por muy fuerte que sea la subida, voy mas cómodo. Y así sucede. Me voy encontrando mas a gusto recuperando aire y sensaciones sin perder mas posiciones. Cuando me adelanta un compañero de categoría de Atlantes Trail decido apretar para que no se me escape. Los dos adelantamos a una considerable cantidad de corredores pero no consigo ponerme directamente detrás de él. Alcanzo al amigo Jose Rodriguez, el Ironman (jeje) de Aguere Triatlón y en una breve pausa de respiración consigo soltar alguna palabra.  Llegamos mas o menos juntos a Erjos. Un poco antes de llegar al avituallamiento me tomo un gel y bebo bastante agua que ahí vuelvo a llenar, tomo un par de trozos de naranja y aunque intenté no perder mucho tiempo, tanto mi compañero de categoría como Jose habían ya desaparecido de ahí. Queda una mini-subida a unas antenas y luego pista en bajada. Son varios kilómetros y no puedo permitirme volver a ir como en la salida, hay que dosificar y controlar los dolores de espalda y cadera. La cadera no tarda nada en empezar a quejarse y busco la manera de correr que menos molesta. Creo que solamente me adelantaron dos personas, esperaba peor. Después de un kilómetro el dolor de la cadera desaparece pero noto pinchazo en la espalda, así que no cambia nada realmente. Pero adelanto yo a dos corredores, gran sorpresa positiva para mi. No llevaba el Garmin pero me hacía pensar que tan lento no iba.
Poco a poco también fue desapareciendo el dolor de espalda, acabó la pista y empecé la bajada con cuidado pero gradualmente soltándome. Y siempre lo mismo. Probablemente es peor para mi cadera pero no me suele doler en las bajadas y disfruto mucho. La primera mitad es muy muy rápida y el final más técnico. Voy recuperando puestos, me anima Jose cuando le adelanto y cuando llego de nuevo al pueblo de Los Silos veo a mi compañero de categoría unos 100m delante. Queda poco mas de un kilómetro y veo posibilidades de acercarme a él. Aprieto todo lo que puedo al cuerpo destrozado que tengo y en el último cruce le tengo ya a 20 metros. Los amigos me animan gritando mi nombre. Les mando a callar, señalando al hombre delante que no quiero que se entere que le estoy pisando los talones porque la única manera de adelantar sería por sorpresa, no me quedaban fuerzas para esprintar. No sé si sospechó algo pero obviamente dio todo en los últimos 50 metros y todos mis intentos para adelantar quedaron en vano. Pero lo intenté!! Y valía la pena porque luego resultó ser la lucha por el tercer puesto en el podium M50... Bonita anécdota que se repite a menudo en las carreras. Dos años antes sí que conseguí apretar lo suficiente para ganarme el primer puesto en M50 en los últimos 300m en el mismo sitio. Y en Noviembre en el Castañate las patas perdí el sprint final por el primer puesto en los últimos 50 metros, cogido totalmente por sorpresa mientras saludaba a Marce que sacaba fotos. Detalles divertidos para unos matados que llegan ahí por el puesto 60, no solamente compiten los 3 primeros!
Llego a meta como siempre (no sé si hay foto este año) y sin pensarlo ni quererlo mi reacción es sentarme en una silla con la cabeza entre las manos. Después de unos segundos, de repente, me doy cuenta que quizás me pillan otra vez así en foto y casi de un salto me pongo derecho. Jajaja. Uff, creo que no me pillaron.
Desgraciadamente he vuelto a machacar mucho mi cadera y llevo dos días cojeando y con dolores por la noche. Aunque mucho mejor ya mientras escribo todo esto. Está claro que si intento correr rápido, lo pago después con fuertes dolores. Quiero probar hacer algo mas de distancia a trote suave para ver si eso lo aguanto mejor. Quizás, si no paso nunca de ritmo "ultra" evito los problemas porque no creo que voy a conseguir parar de momento.

RESULTADOS




martes, 16 de junio de 2015

Mi historia de "atleta"

Para mí es importante lo que escribo hoy porque en el futuro lo volveré a leer. Quizás diré que era verdad, o quizás pensaré "idiota". Pero sé que algún día tendré curiosidad en acordarme de todo lo que aquí dejo.
Y ya que está escrito, si alguien mas tiene suficiente paciencia para leer lo mas largo que he escrito hasta ahora, quizás pueda sacar algo interesante.
He leído un artículo que me chocó. Sobre-entrenamiento y una repentina reducción de prestaciones en atletas de ultra fondo (los que mas horas entrenan probablemente, con poco control).
Lo resumo: Atletas con nombres que conocemos todos en el mundo de trailrunning, pero también atletas de fondo en asfalto, que desaparecen de repente de las listas sin explicación. Buscan excusas, lesiones, falta de motivación, etcétera... Pero finalmente admiten que de repente no son capaces de mantener sus ritmos y aparecen todo tipo de síntomas extraños. Cuando están en una fase inicial se notan anomalías en el pulso, no sube lo suficiente, demasiado bajo en reposo... No suelen sospechar nada o ni se dan cuenta. En esa fase se puede recuperar bastante fácil con cambios en los entrenamientos y mas reposo. Pero lo lógico es pensar que cuando pierdes ritmo hay que entrenar mas. Agravando la situación. Luego se dan cuenta que así no pueden seguir y descansan. Pero una semana, dos semanas y hasta 4 semanas no cambian nada. Llega la frustración y la desesperación y aunque pueden decirte que sufres el síntoma de sobre-entrenamiento, no pueden darte una solución para salir de ella.
Algunos atletas han recuperado su forma completamente (después de un año o mas) pero según los casos que comentan en el artículo, la mayoría no vuelve a su nivel competitivo y algunos se quedan con serios problemas de salud.
Intentan explicar lo que pasa en el cuerpo pero no voy a entrar en ese tema. A los atletas que entrenan sin supervisión médica o entrenador profesional les coge por sorpresa y es muy preocupante ver las consecuencias que trae.
Ahora, por qué cuento esto.
Los que leen mis relatos y siguen mis actividades saben que me gustan los retos, que he hecho algunas "locuras" (sobre todo porque no soy un atleta, soy nuevo en deportes de fondo y tengo mis años) y también saben que llevo un tiempo quejándome.
Y para los que no lo saben aquí viene el análisis completo:

Llevo tiempo preguntándome qué es lo que me pasa. Al principio parecía que la solución era fácil. Un poco de descanso y todo volvería a estar como antes. Pero las cosas no mejoraron y por muy descansado que me sentía, no conseguía entrenar ni competir luego.
Después de la Transvulcania, y como lo puse en el relato de ella, había decidido un cambio radical. "Ahora toca un intenso descanso. La cadera la tengo mal, pero esto no es nuevo. Puedo correr con ella. Los dolores que realmente no me dejan correr son musculares...creo. Glúteos, lumbares y yo que sé lo que hay por ahí. Intento forzarme a hacer algo de abdominales, estirar. Cogeré un poco la bici, nadar y bueno de momento llevo una semana sin hacer nada. Trabajar. Quiero olvidar por completo esta época. Desde la Transgrancanaria hasta ahora. Y empezar de nuevo, aunque sea desde cero.
Inscrito estoy en el Gomera Paradise, pero ya veremos si me presento. No hay plan de entrenamiento, ni voy a entrenar. Primero triatlón de El Médano y luego veremos."  
Aceptar que no puedo correr mas hasta nuevas noticias o quizás nunca.

Después de leer el artículo me puse a analizar todo desde el principio.

Empecé en 2009. He ido aumentando los entrenamientos y las carreras llegando a hacer mas de 40 carreras en 2012. En 2013 eran algo menos pero aumentaron las distancias, muchas maratón y ultra, incluido dos maratones en una semana al principio de año y dos maratones en un mismo fin de semana en diciembre.

 Y en 2014 llegaron los grandes retos y los primeros problemas.

Empecé el año con la maratón del Meridiano y bajé mi mejor tiempo con mas de 15 minutos.  Todo indicaba que 2014 iba a ser mi año.

Marzo.
Primer reto. La Transgrancanaria. 125km. Después de los 100km de la Bluetrail del 2013, tenía que ser posible. Pero algo salió mal. Eché la culpa a los geles que no sirven para largas distancias. En el km65 tuve que quedarme 25minutos recuperando de un malestar general y en el 80 ya estaba bastante mal. Pero no quería rendirme y seguí. Pero las cosas fueron empeorando muy rápido y en el km90 estaba tiritando con temperatura exterior de 28º. En mis manos apenas circulaba sangre y estaban entre blancas y moradas. No podía comer y a duras penas beber tragos muy pequeños de agua, sino vomitaba. Era bajada y pensé llegar hasta el siguiente avituallamiento, Tunte. Pero cuando llegué a una carretera 3km antes, unos espectadores me vieron muy mal y ofrecieron llevarme en coche hasta el avituallamiento. Ahí estuve 2 horas acostado debajo de mi manta térmica, temblando hasta que vino Miguel, que hizo la Advanced, a buscarme.
Tardé 3 días en recuperarme lo suficiente para poder comer normal sin malestar.
Viéndolo ahora, hubo un cambio desde ese momento.


Abril.
Final de marzo 28km en la Matanza, 7 días después la media maratón de Las Galletas y otros 7 días después la dura Santa Cruz Extreme (en la que estaba previsto participar en la ultra pero se anuló). Al anularse la ultra me convencieron para hacer el día anterior una prueba experimental de natación y bici, bastante exigente también. Lo pasé muy mal en los últimos kilómetros de la Santa Cruz Extreme pero eché la culpa a mi cadera que dolía como nunca y de repente. Estaba reventado pero a solamente 1 mes de mi mayor reto: Transvulcania Ultra y 7 días después Ironman Lanzarote.
No había entrenado prácticamente nada para el Ironman y descansar no era una opción.


Por lo que veo ahora en mi diario de entrenamientos, la cadera siguió dando lata pero no dejé de correr. Pero eso no era mas que un principio.
Mayo.
En la Transvulcania terminé con una deshidratación bastante seria. Aparte de no poder igualar el ritmo del año anterior. Me pusieron dos bolsas de suero y recuperé bastante bien. Al menos, eso sentí.
En el Ironman la siguiente semana volví a vomitar y tener problemas de hidratación en la maratón aunque se resolvieron al final con un par de vasos de caldo que nos ofrecieron y con la idea de haber podido acabar mi reto no era posible sentirme mal.
Pero no lo dejé ahí. Una semana después ya había vuelto a correr mas de 50km, el siguiente fin de semana 120km de bici y otros 25 de trailrunning (Vilaflor-Guajara y vuelta), y la tercera semana ya tocaban otra vez dos competiciones en el mismo fin de semana.


Junio.
Asomadero trail y al día siguiente Pinolere trail.
En la Pinolere ya resolví los dolores con ibuprofeno pero lo pasé muy mal de nuevo, sin fuerzas a mitad de carrera aunque al final recuperé un poco. Nada,... contento, me sentí SUPERMAN aunque mi cuerpo estaba mas que destrozado.
Descansar? Imposible, el siguiente fin de semana era triatlon de El Médano y dos semanas mas tarde la ultra de La Gomera. Superman no se rinde.
Mi única preocupación en la ultra de La Gomera era resolver mis problemas de deshidratación, tomando cosas saladas, quitando los geles por completo. Lo conseguí. No vomité ni tuve problemas de estómago. PEROOOO. No avanzaba. Tenía la impresión de correr rápido pero todo el mundo me adelantaba. Algo no cuadraba. Vale, habría que descansar un poco.
Julio, solo una carrera, la K21 Monte del Agua donde corrí bastante bien, rápido y lo dí todo. Había recuperado? Eso pensaba pero surgió el siguiente problema. Terribles dolores en las rodillas. No podía agacharme, demasiado tensión en las piernas.
Descanso pero se acerca el siguiente reto: Faro a faro de 140km y la Bluetrail de 95km un mes después. Y hay que entrenar.
Agosto.
Decido esperar hasta el 15 de agosto para empezar a entrenar, 5 semanas antes. Sufro mucho, las cosas no van bien. Las rodillas duelen, no puedo correr.
Septiembre.
Primer fin de semana de septiembre dos entrenos largos seguidos. El segundo, el domingo resultó en el día mas duro de toda mi vida, sin exagerar. Incluido una caída, arrastré mi cuerpo hasta el faro de Buenavista y rompí en lagrimas al llegar. Decepcionado y convencido que me era imposible hacer el Faro a Faro, no podía correr.
Una semana después participo en la Diente de Sierra en Tegueste de 30km. Me adelanta Tomás Padrón de 65 años pero termino con buenas sensaciones. Lento pero seguro, pienso. Me devuelve la confianza para los retos. Siguiente fin de semana, y último antes del Faro a Faro, buen entreno en el Teide y me siento bien.
El Faro a Faro se hizo a base de adrenalina y dos ibuprofenos. Lento pero eso era la mejor táctica para ese reto. Estoy en una nube, me siento bien y sigo entrenando para la Bluetrail. Voy lento pero puedo correr, lo acepto.
Octubre.
Y así me salió la Bluetrail, contento y lento. Ya no tenía que preocuparme de nada. Ahora habría tiempo para recuperar poco a poco la velocidad.
Algunos días me duele la cadera, otros las rodillas y otros me siento estupendo. No hay lógica ni explicaciones.
Noviembre.
Sigo en mi linea de locuras y el día anterior a la maratón de Santa Cruz (asfalto) corro la K21 de Anaga para calentar... Últimos 10km de la maratón en plan "walking dead". No aprendo.
Diciembre.
Llegamos al final de 2014 y lo cierro con repetir la combinación Tamadaba Trail con K42 Anaga en el mismo fin de semana. Pero parece que estoy volviendo a las buenas sensaciones.
Empieza 2015 y la primera carrera es la TNT. Buenas sensaciones pero mas lento que dos años antes cuando la hice también. Vuelven las molestias en la cadera. Estoy harto, cansado de que siempre vuelven los problemas. Dejo de correr y me cojo una semana para ir a esquiar. Muuuucho dolor de cadera ahí por las noches y en los remontes y no queda otra que tomar mas ibuprofeno. A duras penas consigo entrenar un par de días y me presento en la Transgrancanaria. Voy arrastrándome desde el kilómetro 1. Después de 40km me echo a dormir en un banco media hora e intento seguir pero en el kilómetro 65, después de mas de 11 horas, decidí dejarlo. Mi cuerpo no quiere correr mas, por mucho que intento convencerlo mentalmente.
Pero aun no consigo decidir descansar de verdad, sigo corriendo. Un mes después, la media maratón de Las Galletas. Corro un ritmo muy constante pero muy lento. Llevo un tiempo aceptando que ya no puedo correr a buen ritmo. No pasa nada. Pero el dolor de cadera vuelve a estar insoportable. Saco radiografía y me dicen que hay que operar, está destrozada. Pero amigos médicos me dicen de esperar. Así que esperaremos. Santa Cruz Extreme la semana siguiente. Ibuprofeno y arrastrarme hasta la meta, tardo una hora mas de lo que pensaba. Demasiado sufrimiento.


Semana siguiente Pinolere Trail. Decido hacerlo sin ibuprofeno. Llámalo ganas de sufrir. Ya me da igual el ritmo. No estoy ni entre los 5 primeros de mi categoría cuando antes sacaba trofeo casi siempre. Dos semanas después Transvulcania. Aguanté 16km sin ibuprofeno. Lento, zombi, aunque disfruté en la bajada a Tazacorte. Dos horas mas que el año anterior.


Llega el momento de reflexión, POR FIN. Se acabó. Sufrir día a día como un idiota, PARA QUÉ???
Quiero dejarlo todo pero en menos de dos semanas me doy cuenta que esto tampoco va bien. Sube mi tensión arterial y hace recordarme por qué empecé con estos deportes en el 2009. No me queda otra, tengo que hacer deporte o empezar a tomar pastillas para la tensión y otras cosas.
Ha pasado mes y medio desde la Transvulcania. Prácticamente no he vuelto a correr menos un día en Bélgica que fue suficiente para recordarme que estoy mal. Un poco de bici de montaña, windsurf, tenis... Algo se puede hacer.
Estoy inscrito a la Ultra de La Gomera pero después de analizar todo esto y con la información del artículo creo que es hora de utilizar el cerebro. Descanso. A finales de agosto se supone que correré la TDS en Chamonix. Si me la tomo en plan Faro a Faro y empiezo a entrenar suave a finales de julio, quizás podré mantener esa ilusión. Y luego descanso hasta el 2016... Y veremos.