jueves, 19 de abril de 2018

Sky Gran Canaria

¿Vas a escribir algo en tu blog? Me preguntan.
Me quedo sorprendido, no estaba pensando en eso, lo tengo abandonado, así que contesto "no creo, no hay nada que contar"
Y si cuento algo, es mas de lo mismo, nada nuevo.
Pero veo el blog y pienso, "qué pena no intentarlo". Si he intentado correr la Sky Gran Canaria, porqué no intentar algo mucho mas sencillo: escribir lo que pasó.
Bueno, en realidad, no tenía que haber ido a la Sky Gran Canaria. Es demasiado fácil inscribirse. Llenas los campos del formulario de inscripción, pones tus datos de tarjeta de crédito y ya está. Sin entrenar, sin mover un pie. Se puede elegir entre varias distancias, pero esa elección es igual de fácil delante de la pantalla del ordenador. Porqué ir a Gran Canaria para solo correr 30km si se pueden hacer 70?
Hay gente que tiene conexiones entre las neuronas y que permiten relacionar sus actos con las consecuencias pero me falla esa conexión.
Llevo años diciendo que ya no puedo correr, mi cadera dañada no me lo permite. Pero no consigo dejarlo y tampoco me decido sobre la operación ya que dudo poder correr mejor después.
En los últimos meses de 2017 fui lo suficiente inteligente para solo participar en una carrera al mes y de no mas de 20-y-algo kilómetros como mucho. Siempre con dolor y sin poder "soltarme" en las bajadas, pero disfrutando dentro de mis limitaciones. Pero llegó la K42 y ya son 6 ediciones, había que forzar un poco. Y no fue demasiada mala la experiencia aunque se notaba ya la falta de fuerzas para tanta distancia. Luego fiestas y gripe mezclado para llegar a la Maratón del Meridiano sin preparación ninguna. Diría que sufrí como nunca en los últimos kilómetros pero eso ya lo he superado ahora con la Sky.
En fin, tenía claro que para correr carreras de larga distancia, algo hay que entrenar. Y para la Sky Grancanaria quería hacerlo porque estaba motivado. Después de dos abandonos en la Transgrancanaria he descartado atravesar la isla vecina en esa prueba y la Sky me ofrecía otra oportunidad en un recorrido mas atractivo y mas corto.
Los domingos una caminata y los lunes un entreno de 12-15km, y así tres semanas. Me parecía poco, pero imposible hacer algo mas, demasiado dolor. Cojeando por las calles y todo el mundo me pregunta "¿que pasa, que tienes?" Nada, nada nuevo. Si les digo que ese cojo va a presentarse en la salida de una carrera de montaña de 72km solo podrían contestar que estoy mal de la cabeza.
Una semana antes de la prueba salgo a trotar con la idea de hacer algo largo pero no conseguí arrancar antes de las 6 de la tarde y sin frontal ya no daba el día para lo que pensaba. Pero salieron 19km, si, casi 20. Y no estaba totalmente muerto cuando llegué al coche (ritmo ultra, claro).
Me puse a analizar la situación:
1. Ganas de ir a la Sky Grancanaria: muchas.
2. Tiempo límite para acabarla: 19 horas, o sea, no hay prisa ninguna
3. Se tengo que retirarme, no pasa nada.
Conclusión: Vamos.
En la Sky Gran Canaria se puede recoger el dorsal hasta 15' antes de la prueba. Ese detalle ya quita un estrés enorme. Llego a Gran Canaria la noche anterior, me mando un plato de espaguetis y a la cama. La salida es a las 5 de la mañana, hay que estar sobre las 4 en Agaete y me estoy quedando en la capital. Despertador a las 3 y llegamos bien aunque sin poder tomar un café, todo cerrado. Cargo agua en los "softflasks" de mi mochilita, recojo el dorsal y listo para salir aunque con fuerte dolor en la barriga y sin poder ir bien al baño. Había comido demasiados espaguetis y además la salsa era muy picante. Aun me ardía en el estómago. Aparezco en el box de salida dos minutos antes de las 5 y veo a mi amigo John y le doy una luz roja porque se había olvidado llevarla. Le veo nervioso (como siempre) y desaparece hacía el frente. Yo me quedo en última fila.
En realidad, la salida fue lo mas emocionante de toda la carrera. Buen ambiente y hasta unos fuegos encima de mi cabeza al pasar por el arco de salida.
De vez en cuando miro hacía atrás para asegurarme de que no voy el último, prefiero tener un pequeño margen...jeje. Pero poco a poco, hacía Artenara, fui recuperando puestos. Un par de problemas con el recorrido ya que unos envidiosos vieron alguna gracia en cambiar las balizas pero eso es espíritu trail y aventura. Empieza ser de día, avituallamiento en Tirma donde solo lleno agua y todo va bien. En Artenera esperaba encontrarme con avituallamiento, pero nada. Seguimos hasta Cruz de Tejeda. (lo normal sería haber mirado antes el recorrido y los avituallamientos, pero yo iba en modo sorpresas)
Mi estómago ya estaba un poco mejor y esperaba comer algo sólido en los avituallamientos. No pudo ser, solo daban fruta y frutos secos. Tenía una bolsita de gominolas de la gasolinera y unos cálculos científicos sofisticados aseguraban que con eso podía llegar a meta sin problema.
Para no arriesgar demasiado, comí tres dátiles en el siguiente avituallamiento.
Hacía frío pero pensaba que saldría el sol para calentarnos y no veía conveniente parar para sacar ropa hasta que un compañero me vio muy morado y le confirmé que estaba congelado. Aun había que subir mas y estábamos metidos en las nubes por lo que había poca probabilidad de recuperar sensibilidad en mis extremidades sin añadir una capa de protección. La verdad es que pocos iban sin el cortavientos. Aun así me limité a sacar los buff. Después de Cruz de Tejeda el recorrido gira hacía el sur y por fin salimos de la nube. Cuando llegamos a Garañon ya hacía calorcito. No sé a qué hora llegué ahí. No sabía cuantos kilómetros llevábamos. En la transgrancanaria ese punto era km80 y me pareció casi lo mismo, aunque no es posible ya que la meta está en el 72...
La gente se cambiaba de ropa y se tomaba un descanso. Esos descansos que yo suelo hacer, pero ni se me ocurrió. Quité la mochila para guardar los buff. Bebí el caldo de una sopa con pasta (tengo malas experiencias con la pasta en carrera) y como no había nada sólido tampoco aparte de fruta, seguí sin comer.
Habían tan pocas cosas en el avituallamiento que me quedé mirando alrededor, a ver si se me escapaba alguna mesa que no había visto. Pero no la encontré. En fin, se ve que la Sky Gran Canara es para ir a correr, no para engordar. Cuidan bien la salud.
Qué fácil es la subida a Pico de las nieves con menos de 80km en las piernas. Bueno, fácil... Estaba bien contento de llegar arriba y pensé "ya está, todo bajada hasta meta"
Creo que la bajada hacía Tunte es la misma que la Transgrancanaria, pero la única vez que llegué hasta ahí ya estaba tan mal que no me acordaba nada hasta llegar a la carretera. Ahí en vez de seguir hacía Tunte, tiramos hacía la derecha, pasando por un control de cronometraje. Les pregunto a los chicos del control cuanto queda a meta y no contestan. Les sugiero "20km?" y empiezan a reírse. "mas?" pregunto... "Mucho mas" me dicen, "estás en el km36 de la carrera". UUUUUHHHH, lo de las sorpresas no es buena idea. Pensaba ya estar cerca del km50 por lo menos. Me ven tan desanimado que preguntan si me encuentro mal pero les digo que no, solo que pensaba estar ya mas lejos. Se me estaba haciendo largo ya.
Pasan unos kilómetros cómodos y no pierdo la confianza. Pasamos de un barranco a otro, llegamos a una presa, subimos un poco y otra presa en el siguiente barranco. Al fondo se presenta una montaña bastante imponente y tengo claro que bajamos a meta delante de ella. Llego al km50 y empezamos a subir. Intento ver hacía donde nos mandan pero no veo senderos ni corredores en la ladera de la montaña. Cada vez que vuelvo a mirar pienso "no, no puede ser que subimos esa montaña, al menos, yo no puedo". Pero subimos cada vez mas. Esa es la sorpresa que sobraba. Empiezo a comer una barrita de proteínas que llevaba, no sé de donde salió, estaba ahí en mi mochila, de una carrera anterior probablemente. Pero mi cuerpo está destrozado y la mente aun mas. Espero que hay un pase entre dos montañas que no había podido apreciar pero la cosa pinta cada vez peor. Voy pasito a pasito y me adelantan muchos corredores. Una hora subiendo y no veo ni el final. Después de hora y media y después de subir a la montaña que veía imposible subir, empiezo por fin a bajar. Pero eso qué es? Parece que han bombardeado las rocas creando un enorme campo de lajas sueltas que al pisar saltan contra los gemelos y al estar cansado dando con las puntas de las zapatillas contra los que sobresalen por falta de apoyo en el otro pie (adiós uñas). A mi cadera no le hace gracia ninguna la inestabilidad del terreno y no me queda otra que caminar en vez de correr. Intento al menos caminar rápido. Miro hacia atrás y ya no veo a nadie. Igual ya voy el último. Pero de la nada, al ir tan lento, de vez en cuando, aparece un corredor, me adelanta y en cuestión de minuto ya ni le veo.
Al final de lo interminable viene lo peor. Bajada muy técnica y nos meten en el cauce de un barranco. Pero ahí mi cadera duele menos y me encuentro hasta un poco mas a gusto, aunque avanzando poco por la dificultad del sendero. Y vuelvo a adelantar a 3 personas, yipiiii. Último avituallamiento a 4km de meta. Un poco de cocacola y a por ellos. Me duele todo pero siempre es una alegría saber que vas a llegar a meta así que modo "no hay dolor" y correr. A tope el último kilómetro por asfalto. Bueno, eso pensaba. Cuerpo recto, levantar bien las piernas, correr con estilo, pulso alto y....ritmo 6'30", jajajaa, qué desastre.
Veo el reloj en la meta, justo acaba de pasar de 14 horas. En realidad, si es que había calculado algo, era que iba a hacerlo en 15 horas. Lo que no había calculado era que me iba a costar tanto. Habré jurado unos 100 veces que no vuelvo a castigarme a mi mismo de esa manera nunca nunca jamás. Había poca gente en meta, ambiente cero. Supongo que tenía que haber corrido mas rápido para tener derecho a buen ambiente. Tampoco me importa. Me costó encontrar por lo menos mi medalla finisher, un poco menos costó encontrar las duchas, pero algo de comer imposible.
Impresionante los dolores que tuve en todo el cuerpo y al día siguiente en la cadera. Ya había tomado ibuprofeno en carrera y no quiero pasarme pero no pude resistir. Lo pasé extremadamente mal el domingo por la tarde-noche (la carrera fue el sábado) pero el lunes ya estaba como si no hubiera hecho nada. El martes ya estaba pensando en apuntarme a otra carrera pero me acordé que había jurado no hacerlo... De momento aguanto...









jueves, 8 de febrero de 2018

Maratón del Meridiano, El Hierro, 2018

"Vamos, dale, quiero ver una crónica!"
Ya me liaron, no estaba ni en el km3 de la carrera.
Me apunté hace tiempo, demasiados recuerdos me trae esa carrera, tenía ganas de volver a estar ahí después de un par de años sin ir. Sería mi cuarta, 2012 en mismo recorrido y dos mas (2013 y 14 creo) en sentido contrario. Los relatos están por aquí, solo volví a leer el del 2012, la aventura con tormenta de viento y frío, mismo escenario que este año.
Desde la K42 descanso. No del todo porque quiero. Cogí gripe antes de navidad y las fiestas no ayudaron a curarme bien. Sobre el 15 de enero vuelvo a recaer fuerte y termino con antibióticos. Un mes enfermo y casi dos sin correr ni apenas hacer deporte. No lo tengo claro y pienso que lo mas seguro es que no iré a El Hierro.
Después del último fin de semana de enero, ya entrando en la semana de la carrera, con el efecto de los antibióticos, empiezo a encontrarme algo mejor y hago dos salidas de 10km por El Médano. Hace tiempo que no consigo hacer dos entrenos seguidos por las agujetas y dolores de cadera, pero milagrosamente (o será por los dos meses de descanso) no tengo demasiado dolor. Jueves, día 1, tengo que tomar decisión, veo que hay plazas en el barco, saco la tarjeta y vamos, fin de semana en El Hierro. Paso ya de buscar alojamiento, meto un colchón, mantas y almohadas en mi coche y embarco.
Dicen que el barco se movió. No sé, supongo que los barcos siempre se mueven en el mar, no me enteré de nada. 25km hasta Frontera, recoger dorsal y cena de la pasta. Igualito que hace 4 años, me siento cómodo aunque llueve un poco y hace mucho frío. Las previsiones no son muy buenas pero pienso que nunca será peor que 2012.
Me instalo en el coche como se pueda y duermo relativamente bien. Una cosa que me gusta mucho: la carrera sale a las 10, no hay que madrugar. Desayuno y tranquilamente preparo las cosas. Camiseta térmica, buff, cortavientos y guantes. Agua y 3 geles. Manta térmica y teléfono. Tengo la impresión de llevar pocas cosas, pero mejor. La verdad es que no miré ni el reglamento ni el material obligatorio, pero suele ser siempre lo mismo. Por un momento pensé que saliendo a las 10, igual me haría falta frontal, ya que a las 19h se hace de noche. Oh, no, 9 horas, no, no tardaré tanto, no? Bueno, la K42 del año pasado tardé casi 8.... Y ahora sin correr, después de la gripe...ya se verá, no stress. Intentar disfrutar e intentar llegar.
Salgo como ya es habitual, atrás del todo. Primeros dos kilómetros neutralizados. No sé lo que quieren decir con esto, no puedo seguir el ritmo, no me creo que toda esa gente pueda correr 42km a ese ritmo... No llego a entender tampoco porqué hacen la salida así. Luego nos paramos varios minutos y salimos de verdad. Otros dos kilómetros de pista antes de llegar a la primera subida. De nuevo no puedo seguir aunque tampoco voy último último, siempre hay alguien mas lento. Tapón para entrar en el estrecho sendero de subida y aprovecho para recuperar aire, ya estoy agotado, jajaja. La verdad que las sensaciones no son buenas y hasta pienso que quizás esta año tendré que retirarme, porque tampoco quiero hacerme aun mas daño. Pero por otro lado confío que mas tarde llegarán momentos de buenas sensaciones también y para no armar pelea mental, apago el cerebro y me limito a poner un pie delante del otro.
Subiendo ya no voy jaleando tanto como en la pista antes, pero no puedo adelantar. De vez en cuando veo un hueco y me cuelo. Hay cada vez mas huecos y consigo adelantar cada vez mas y mejor. Miro al suelo y no veo a quien adelanto. Me gritan que quieren crónica y algo respondí, no me acuerdo qué. Luego adelanto a Teo de Correcaminos y me dice que las subidas son mi terreno. Y es verdad que mientras no hay que correr, me siento mejor, jaja. Ideal para apuntarse a carreras de correr, jaja.
Algo mas de una hora para llegar arriba, tremenda subida para empezar. Ahora toca trotar. Me adelantan unos pocos al principio pero poco a poco empiezo a correr mejor y sobre todo en la bajada técnica hacía Sabinosa vuelvo a recuperar puestos. Dos horitas para llegar a Sabinosa, km15 creo.
Siempre hay buen ambiente en Sabinosa, mucha gente animando. La carrera de 27km ya salió bastante antes pero en la subida (nuestra segunda) ya voy cogiendo a los últimos. Subo bastante fuerte pero había leído que en 2012 llegué muerto a la Ermita y quizás fue por forzar demasiado después de Sabinosa, así que intenté no pasarme. Volvemos a bajar y ya me encuentro con mucha gente de la de 27. Bajan con los bastones en horizontal a los lados así que adelantarles es toda una arriesgada aventura. Soy de los que se cabrean fácilmente por esas cosas y a uno le dije algo pero no me entendió. Pero en seguida reflexioné y le dije, nada, nada, no pasa nada. Hay que disfrutar, combinar la esgrima con el trailrunning solo puede asegurar mas diversión. Además había viento huracanado para dar un puntito mas al espectáculo.
De repente estoy en la Ermita, pensé que era mas lejos. Pero ahora vienen 15km de subida. Bueno, eso lo ví después. Pensé que eran 10... Entramos en la niebla, sigue el viento fuerte y las temperaturas bajan subiendo. Me pongo directamente buff, guantes y cortavientos y empiezo a subir animado. Adelanto a Javi Sanchez y muchos mas...hasta poco mas de la mitad de la subida. Ya me he tomado los tres geles y en un avituallamiento a media subida cogí bastante frutos secos a ver si me daban algo de energía. Pero llegó el momento inevitable. El bajón del km35. El hombre del mazo creo que estaba congelado y me dio pero sin ganas. Noté algo pero no caí al suelo...
Me vuelve a adelantar Javi...y muchos mas... No puedo mas. Tomé un ibuprofeno porque el dolor en la cadera también me desanimaba y no me dejaba correr. Pero ya no hizo efecto. El dolor pasó a la espalda, cansancio general incluido, aunque las piernas relativamente bien. Nada de calambres, eso ya es algo positivo. Me arrepiento no haber llevado mas geles, pero bueno, ya solo faltan 8km. Retirarme ya no es una opción. Si hace falta se hacen caminando, no sería la primera vez. Bastante bien ya había ido todo hasta ahí. No tenía ni idea de tiempos ni puestos pero sabía que había adelantado a mucha gente, así que muy muy mal no iba.
Empieza la bajada. Casi 1000m en 5km. Para eso hay que entrenar, uyuyuy. No había hecho ni 1km y ya no aguantaba el dolor en la cadera y espalda, realmente mas en la espalda por ir torcido y doblado. De vez en cuando intento bajar bien pero no aguanto mas que un par de cientos de metros. Sobre todo los escalones me destrozan. En fin, soy todo un campeón en quejarme y poner mala cara. Llego al asfalto y voy cojo pero corro. El reloj en meta marca 6h26. Oooh, mejor de lo que me esperaba. Me duele todo pero ahí estoy !
No quería tomar mas ibuprofeno y la noche en el coche después de la carrera fue una tortura. Luego a las 8 en el barco, ya estaba cansado y mareado antes de salir del muelle, no me sentía bien. El resto del domingo acostado, en la playa y en cama, un poco de malestar y miedo de recaer otra vez en la gripe. Pero el problema al final sería otro. No es que no me lo esperaba, pero mi madre, lunes tieso, martes sin casi poder caminar y miércoles solo un poquito mejor. Eso no es sano, jajaja. No puedo ni tocar mis cuadriceps, una semana de pinguino por la calle. La gente me ve y pregunta directamente "fuiste a El Hierro, no?"
Bueno, no me arrepiento. La maratón del Meridiano es preciosa, gran variedad de paisajes y terreno y la organización es buena. Solo falta entrenar un poco antes de ir. Me gustaría ir a la Sky Gran Canaria de 72km, quedan dos meses. Supongo que se me quitarán las agujetas de aquí a esa fecha y podré hacer algún entreno de 10km ya que si hago mas estoy una semana sin poder caminar...










miércoles, 13 de diciembre de 2017

Y seguimos... K42 Anaga #6

Si sigo así, voy en buen camino para volver a ser una persona "normal". Luego volveré a tener la tensión demasiada alta y colesterol alto...como las personas normales...
Una carrera al mes, la Diente de Sierra en septiembre, Vulcan Race en octubre, Castañate Las  Patas en noviembre y la K42 en diciembre.
Entrenar? Los atletas entrenan. Personas normales no entrenan. Entrenar es una actividad forzada para conseguir unos objetivos deportivos y resultados en carreras. Uno puede hacerlo por gusto, para estimular sus autoestima, o por obligaciones hacía patrocinadores, o a veces uno ni sabe porqué lo hace. Pero cuando tienes claro que eso no te lleva a ninguna parte, ni a mejorar tus resultados (por la razón que sea), se deja de entrenar.
Personas normales también hacen deporte, a veces...creo... Salgo a hacer algo unas dos veces por semana, sea bici, nadar o correr pero aun caigo mucho en la tentación de ir al límite, subir pulso, sudar.. hasta que no consiga quitarme esa manía, no podré ser considerado "normal". Y en las pocas carreras que hago, ni te digo...
Salgo en la última fila, totalmente convencido en que voy a ir tranquilo a disfrutar, intentar no tener dolores en la cadera ni rodilla, no tener problemas de estómago por deshidratación...aparte de saber que no he entrenado para estar compitiendo... Menos mal que se apunta mucha gente a las carreras y me bloquean bastante al principio, saliendo desde la última fila. Así mantengo mis propósitos...hasta que veo espacio para adelantar... Es que en el fondo, apuntarse a una carrera, es para hacerla lo mejor que se puede. Quizás soy demasiado poco sociable para ir hablando con la gente por el camino, hacer amigos en medio de una carrera. Como mucho saludo a los conocidos, aunque a veces hasta me olvido, me centro en lo deportivo. En la K42 estuve durante bastante tiempo entre los que "no compiten" y admito que me molesta tener que escuchar conversaciones de desconocidos, a veces historias sobre su trabajo, familia, elegir el color del coche que se van a comprar, o mas habitual, las típicas historias sobre los ritmos, los entrenos, la marca de geles que les va bien, la zapatilla que tienen ahora y sobre todo, las lesiones y molestias. Quizás para no oír esto hay otros que van con unos cascos escuchando....no sé, a lo mejor pajaritos y riachuelos con cascadas, o AC/DC... en fin, cuando les adelantas te echan la bronca porque les asustas, pero si les pides paso, no lo oyen...
Escribo lo que me viene a la mente dos días después de correr la K42. No he escrito sobre el Castañate Las Patas, pero ya no me acuerdo. Me salió bastante bien, lento al principio, rápido subiendo cortafuegos y controlando la cadera en la bajada. 23km sin parar en los avituallamientos, mi nueva táctica, jaja. Si llevas un bidón de agua y un gel, para qué parar en un avituallamiento y perder tiempo?...
Y se acerca la K42... Podría apuntarme a la K21 pero no me gusta el recorrido, poca montaña. Pero 45km ya es mucho para mi ahora... En julio hice la locura de apuntarme a la Ultra del Nordeste y terminé fuera de límite después de un calvario sin antecedentes. Normal. Quizás entrenar también sirva para prepararse para cosas que gente normal no hace.
Pero aún no soy normal.
Cuando salgo a correr 10km, estoy 3 días sin poder caminar por las agujetas. Bueno, un día salí e hice 23km...las agujetas eran las mismas que con 10km. Así que por lógica simple, 45km sería lo mismo también...
(me gusta mucho lo de los tres puntitos...)
Tuve que rebuscar en mis archivos para darme cuenta que llevo ya 6 años seguidos en la K42. He repetido muchas carreras y en general, es una historia que repite, leo los relatos, y siempre lo mismo. Pero la K42 es diferente. 6 ediciones diferentes, totalmente diferentes. Lo único que he repetido es pasarlo mal en la subida a Chinamada, en 2013 y 2016.
2012, mi primera K42. Estaba a tope en triatlón y novato en trail. Me había tirado de cabezo a la Bluetrail (si digo que estoy volviendo a ser "normal", jaja) pero me lesioné entrenando, la empecé cojo y llegué hasta Vilaflor... Para la K42 ya estaba recuperado, justito y me salió un carrerón que aún no me explico pero para colmo me quedé disgustado por haber sufrido un pajarón fuerte después de 35km, o sea, el que he tenido siempre, siempre, siempre.
2013, mas locuras. Tamadaba trail de 48km el sábado, a tope con trofeo en mi categoría y K42 al día siguiente. Costó arrancar pero luego mejor. Chinamada con calor extremo y casi no llego arriba.
2014, repito la locura doble maratón con Tamadaba pero la han recortado a 38km. Las dos carreras salieron de película, sonriendo de principio a fin y con buen ritmo. Sin duda mi mejor año aunque sin repetir tiempos del 2013 (normal con otra carrera el día anterior)
2015, un año lleno de contrastes, malas sensaciones, muchas carreras duras y sufridas. Una K42 por inercia, sin sensaciones, ni malas ni buenas. Cuando uno dice "no me puedo quejar" pero en realidad no estás contento.
2016, bueno, bueno. Lo que llaman "petar". Salir "rápido" con intenciones de bajar de 6 horas. Mucho dolor pero forzando la bajada a La Punta, comer demasiado y acabar tirado en el suelo a mitad de subida a Chinamada. La Punta-Chinamada en 1h30...y luego lo que tardé en recuperar en la plaza arriba, para nada, porque no recuperé... Caminando de Chinamada hasta meta, casi llorando por rabia y miseria, malestar, dolor...de todo. Y llegando a meta te gritan "muy bien, lo has hecho muy bien"...Mas ganas de llorar... Dejé de correr hasta mayo...
2017... Ah, pero aún ni he empezado con el relato de la K42 2017? Vamos, el único que va a leer todo esto soy yo mismo. Pero eso es la idea, jajaja.
Comí mucho el día anterior a la carrera. Mucho. Y tarde. Muy tarde. O sea, a la cama con la barriga llena. No pude dormir bien. Me forcé a comer fruta por la mañana aunque aun tenía la barriga llena y sin ganas de tomar nada. Pero K42 en ayunas??? uff. No tenía ni geles, ni barritas, iba con lo que me daban ahí, mas dos pastillas de sales y un ibuprofeno.
Dos sesiones de baño pero sigo con la barriga llena. Ningunas ganas de correr así.
Voy a la linea de salida en el último minuto y me pongo con los escobas, Samu (pensaba que corría la carrera también)
Salida muy lenta, bronco caminando. (suelo trotar gran parte). Jardina con Eugenia pero no la puedo seguir, me siento obeso. Todo el sendero al mirador de Zapata aguantando las boberías que cuentan otros detrás y delante, esto no parece una carrera. Cuando llegamos al cruce con el cambio de recorrido, en la pista, empiezo a adelantar a gente, tranquilo. Bajada por el cortafuegos ya con mejores sensaciones aunque la parte técnica hacía Tegueste vuelve a remover mi tripa. En el sendero hacía La Goleta empiezo poco a poco encontrarme "normal", adelantando corredores y buena subida. No he comido nada pero tampoco me apetece. En el avituallamiento cojo un minitrocito de pan con jamón y me llevo dos geles. Bajada a La Punta tranquilo. El Garmin, lo tengo guardado en mi bolsillo, no sé ni ritmo ni tiempo. No me interesa. Hay que mantener las buenas sensaciones y disfrutar, bastante había sufrido ya en los primeros 15km y el principal objetivo era no repetir lo del año pasado.
Cojo agua en La Punta y sigo, sin comer. Pensaba tomar un gel al llegar a la zona de miradores, pero terminé tomándolo un poco antes. Adelantando gente sin parar, pero sin forzar al límite.
Como siempre, mega ambiente en el "Machu Pichu" y Chinamada pero no paro.
Y todo perfecto hasta que llego a las cabras. Conozco esta sensación a la perfección. De estar forzando, sudando pero con buenas sensaciones a estar sentado con ganas de vomitar, hay un plazo de menos de dos minutos. KM35. El hombre del mazo. Tiene cita conmigo en TODAS mis maratones. Ya no me peleo con el. Intento distraerlo. Camino en vez de correr, intento ver lo bonito que es el paisaje, lo simpáticos que son los que me adelantan. Sé que no es el momento de tomarme otro gel. Fue un pequeño buche de agua que me sentó mal y que me dio la señal. Paciencia, esperar a que se aburre el del mazo y me deje en paz.
Me encuentro con Marce sacando fotos y me siento un minuto con el. Nada, no tengo ganas de perder mucho tiempo. Las buenas sensaciones no volverán. Como siempre, algo habré hecho mal. Comer poco, beber poco? Pff, no sé. Cuando como y bebo mucho, pasa lo mismo. Me emocioné demasiado subiendo a Chinamada quizás? Quien sabe. Me arrastro hasta Cruz del Carmen. Pierdo algunos puestos y algunos mas perderé hasta la meta. Bajando recupero un poco las sensaciones, pero no quedan fuerzas para subir. Un gel en la última subida después de Jardina, pero creo que la falta de entrenar ya pone el límite. Estoy acabado pero no me quejo mucho. Al final he podido trotar hasta meta, quitando las subidas. (Y cuando digo subidas, es cualquier tramo con un desnivel por encima de 0, aunque sea 1m) O sea, a la salida del tunel debajo de la Via de Ronda tuve que caminar...
Al parar en meta, calambres, en las dos piernas. Normal. Me dicen de sentarme, de beber, comer, de ir a los fisios, bueno, todo el mundo quiere ayudar...pero me quedo quieto. Primero consigo hacer dos pasos, luego cuatro, diez y ya, fuera calambres. Reto superado. Estoy bastante contento.
Después de empezar tan mal, otra vez mas, confiando en que luego iba a estar mejor y así fue.
Superar el mal momento después de Chinamada por reaccionar a tiempo haciendo NADA, sino aflojar un poco.
Las piernas han aguantado, aunque claramente esto es mucho y probablemente el límite de lo que puedo hacer sin entrenar.
Llevo dos días sin poder caminar de otro manera que estilo pinguino, igual que después de 10km...
Para enero aun no tengo carrera, quizás me cojo unas vacaciones...jaja.







miércoles, 4 de octubre de 2017

Venga, escribe algo... Vulcan Race 2017

Este domingo, 1 de octubre, asistí a la Vulcan Race. Quise motivarme con recuerdos de ediciones anteriores pero no escribí nada. Qué pena. Es una de mis carreras favoritas, me encanta el recorrido, pero por alguna razón no he escrito relatos sino en 2012 cuando no la corrí, pero saqué fotos y 2013.
Pero me acordaba perfectamente del recorrido en detalle. La subida hasta Montañeta, sobre todo porque también la hicimos en el Demolition Tri y entrenando. Y luego, el bucle arriba por Arenas Negras es una zona tan bonita y agradable para correr, que es imposible olvidarse.
Al llegar a Garachico me doy cuenta que la Vulcan Race es una cita importante al encontrarme con tantas caras conocidas. Gran ambiente.
Me coloco bastante atrás en la linea de salida con Marce y Juani pero nada mas dar la salida, Marce busca camino hacía delante. Algunos mas adelantan empujando y notablemente algo molestos con el "tapón" de gente delante. Sin decir nada, pienso que son un poco mal educados y que pronto acabará su prisa ya que se asfixiarán en nada. Así que sigo pacíficamente el ritmo del pelotón hasta el primer tramo de asfalto que se convierte en la pista empedrada que sube hasta San Pedro. Ahí es fácil adelantar, el pelotón se estira, la mayoría se pone a caminar. Yo intento seguir trotando.
Aunque mi idea era de acabar la carrera tranquilo, disfrutando y sin sufrir, pasó lo de siempre... El pulso sube y no quiero bajar ritmo. Adelanto a Marce y me acuerdo del año pasado cuando me cogió bajando, bajamos un rato juntos y al final los dolores de cadera me obligaron a dejarle escapar. Si quiero terminar delante de él, habrá que coger bastante ventaja subiendo pero para animar le digo que ya nos veremos en la bajada. Ya llegando a Montañeta veo algún corredor de mi grupo de edad que suele luchar por podium, y también a Davinia de 7Raid. Davinia hizo el Faro a Faro de 60km la semana anterior y me da un poco de rabia que va delante de mi...jajaja, quiero adelantarla pero me quedo siempre a la misma distancia, adelantando a otros corredores, incluido el de mi grupo de edad. Troto bien en todo el tramo de pista en subida y veo también a Kiko con una mujer que acompañaba. Sin duda, estaba haciendo una buena subida y así me lo confirmó luego Strava, comparando con las otras veces que he subido.
Empieza la bajada y gracias al ibuprofeno, no tengo realmente dolor pero no quiero forzar. Son 10km de bajada y sé que cuando llega el dolor, toca caminar. Empiezan a adelantarme. El compañero de grupo de edad me pasa volando, en tres zancadas ya ni lo veía (me sacó 5 minutos en la bajada completa). Ya tampoco veía a Davinia. Pero detrás venía Marce. Así que intenté no aflojar. Mantuve el ritmo muy constante y disfruté bastante. Me encanta bajar. Que pena que ya no puedo soltar todo y volar...
Llego a meta en 2h30 super contento, buenas sensaciones. Gran carrera. Todo el mundo sonríe. La chica que lleva el micrófono anima llamando a todos los finishers por su nombre. Un minuto después llega Marce. Recuperó 3 minutos en la bajada pero eso quiere decir que yo le saqué 4 en la subida... jeje. Pique sano, divertido. A Marce le quedan 15 años para mejorar y ponerse a mi nivel en la misma edad, jajajaja. Lo conseguirá probablemente si sus tobillos aguantan.
No sé porqué, pero la Vulcan Race la llevo en el corazón, me encanta, ya lo dije al principio y lo repito. Volveré el año que viene, tranquilito, pensando en acabarla nada mas, como siempre, be finisher, y si cuadra, algo mas, jajaja.

CLASIFICACIONES






martes, 3 de octubre de 2017

Para no dejar capítulos en blanco

seguimos escribiendo. Nunca se sabe, quizás algún día sacan una película basada en todos mis relatos. Cuando vuelvo a leer algunos, me parece muy factible, mucha película...
 Puede que este capítulo de la serie sea un poco mas aburrido porque ha pasado poco drama en los últimos eventos, aparte de quedar muy atrás en las clasificaciones.
Pero dicen que para tener resultados hay que entrenar y prepararse. Pues, creo que puedo confirmarlo. Y también hay que llevar el físico al límite, sufrir. Pero ya sufro bastante de los dolores diarios como para darle un puntito mas en las carreras. O sea, acepto mis resultados, creo que he disfrutado, que es lo que busco ahora.
El triatlón de El Médano llevo haciéndolo 8 ediciones seguidas. No dudé ni un momento en inscribirme a la novena, por lo menos hasta diez tengo que poder llegar. La situación fue muy parecida a la del año pasado. Ninguna preparación para triatlón. Este año le di mas a la bici, pero correr casi cero. Y nadar, bueno, de vez en cuando para refrescarme los días de mar plato.
Lo que mas me gusta es ir relajado a la prueba, cero estrés. Dormí bien la noche anterior, y excepcionalmente, sin saber por qué, me desperté menos zombi que lo normal. Mi plan era no preocuparme para nada por el puesto y simplemente sumar otra prueba a la lista, disfrutar del ambiente. Pero me levanté diferente, de verdad, ni idea por qué. Con ganas de competir.
Después de dejar la bici y el resto de material en boxes volví a casa (que suerte tenerla cerca) a ponerme el neopreno y para calentar nadé desde Playa Chica hasta el lugar de la salida. Sé que no existen los milagros así que mis ganas de competir los dejo para el segmento de la bici y salgo desde la última fila en la playa para evitar que todos me pasan por encima. No nadé mal, nada que comentar.
Las transiciones las hice bastante bien también, ventajas de la experiencia.
Al no ser buen nadador pierdo la oportunidad de acoplarme a los grupos buenos en bici. Empiezo a adelantar y después de un par de kilómetros veo que somos 3 y vamos con cortos relevos devorando grupitos que no consiguen acoplarse. Aun así, terminando la primera vuelta tenemos un grupo considerable pegado a nuestras ruedas, sin aportar nada, por lo que decido atacar fuerte al pasar por el pueblo y en la subida saliendo. Dejamos atrás al grupo y seguimos los mismos 3 del principio que, sin hablarlo, acompañaron en el ataque. En la segunda vuelta, todo igual aunque perdimos uno de nuestro trio. Pero se acopló otro. Mismo escenario al llegar al pueblo, ataque, romper el grupo y seguimos. Pero el grupo detrás de nosotros era cada vez mas grande, absorbiendo todos los individuos sueltos que nos encontramos y se mantenía muy cerca. Llegaba a la transición con muy poca ventaja sobre un grupo muy grande.
Ya nada mas empezar a correr, me adelantaban uno tras otro. No me podía agobiar. Lo primero sería evitar dolor y mantener las buenas sensaciones. Aguanté el mismo ritmo, quizás apreté un poco mas al final, después de tomar el único gel que llevaba, por si notaba falta de fuerzas.
Y sin mas que comentar crucé la meta. Contento. Otro triatlón acabado. Buenas sensaciones durante los 3 segmentos y realmente me lo pasé muy bien en la bici, donde, como previsto, competí con todas mis fuerzas. Cogiendo rueda a gente mas fuerte podría haber hecho un mejor tiempo, pero estoy orgulloso de haber marcado el ritmo yo, y de todas formas agradeciendo la ayuda del compañero que me acompaño durante las 3 vueltas.
Me decepcioné un poco al ver que he corrido mas lento que nunca, pero, lo dije antes, no existen los milagros. Para correr mas rápido, hay que entrenar y no puedo hacerlo.
Ahora toca temporada de trabajo. Es como otra carrera. No me gusta tanto pero no queda otra, no se puede vivir como un gandul 365 días al año. 330 es suficiente.
Noches cortas, sueño todo el día y trabajar arrastrándome como en una ultra. Imposible añadir entrenamientos al horario.
Pero me apunto al acuatlón de la Caleta de Interián porque pienso que necesito distraerme por lo menos un rato y una prueba tan corta no me hará demasiado daño.
Cuando dejo de hacer deporte, mi cadera me molesta cada vez mas y correr casi imposible. Decido calentar un buen rato trotando despacio por las calles de La Caleta a ver si desaparece el óxido. Duele pero me alegra notar que con cada paso duele algo menos. No puedo forzarlo, la cadera marca el ritmo.
Salgo atrás del todo y mas o menos ahí me quedo hasta la transición a la natación. No llegué demasiado asfixiado al agua y pude nadar bastante bien. A mi ritmo, pero bien. Las condiciones de mar eran mucho mejores que el año pasado, aunque ahí, siempre hay corrientes y oleaje. Conseguí adelantar a gente en el agua, agüita, eso es algo nuevo para mi. Y después, intentar mantener el puesto corriendo. No corrí mas rápido que en la primera vuelta, pero supongo que los demás iban mas lentos, y conseguí mantener ese puesto, hasta recuperar uno mas, desde el 77 antes de nadar, el 59 después de nadar, el 58 en meta (90 en total).
Nada que celebrar, sino haber disfrutado mucho del ambiente y muy feliz. Feliz de disfrutar de esas sensaciones de piernas cansadas después de una prueba. Feliz de recibir tantos saludos aunque yo iba como siempre despistado sin saludar. Feliz por participar en una prueba donde ganar o ser mejor que otro es solo una anécdota y donde lo primero es estar entre amigos deportistas, algo que se nota en todo lo que organiza Basilio Bravo. Su lema "Be Finisher" por fin lo entiendo. No es que lo principal es llegar a meta, sino que llegar a meta es suficiente. Totalmente diferente.









Where is the limit...

No puedo evitar hacer locuras. Quizás porque yo no lo veo como locuras.
La entrada anterior se llamaba guerra mental y tocaba ir a por otra batalla. Podía ganar, podía perder. Quizás tenía mas posibilidades de perder esta vez, pero es precisamente en esas situaciones que he podido vencer anteriormente y así volvió a ocurrir. Aunque ya rozando límites.
Quiero correr, no puedo correr. Corro... Así decía en esa publicación anterior. Y si, he corrido. 10km en montaña a buen ritmo. Y luego 23km que ya hay que llamar senderismo rápido. Una salida por semana y otra en bici. El resto de los días recuperando de los dolores de cadera.
De repente decido apuntarme a la Ultra del Nordeste en Anaga, probablemente la ultra mas dura de Canarias, desniveles brutales y por ser en Agosto, temperaturas extremas.
Creo que no soy capaz de darme cuenta de que esto no es una simple vueltita por el monte, ni me asusta. Pienso que puedo ir a caminar y trotar algo, disfrutar y el resto ya se verá.
Se va acercando la fecha y todos me dicen que sin entrenar, eso no se puede hacer, estoy loco.
Pienso que entrenar sería para poder acabarla en menos tiempo, pero que tengo fondo suficiente y la experiencia necesaria para acabarla sin arriesgar mi salud, o sino retirarme en cualquier momento si veo que algo va mal.
Pero es verdad que al final empiezo a dudar y terminé diciendo que si acababa esto, escribiría un libro.
Y porqué? Bueno. Opino cosas sobre esa nueva moda de ser deportista de élite generalizada. No creo que puedo plasmar muy bien lo que quiero decir y como colmo, no soy buen ejemplo.
Pero luego pienso también que por qué voy a criticar lo que hacen los demás. Si la gente es feliz haciendo lo que hacen, pues, adelante.
Es todo un negocio, pero así funciona este mundo.
Entrenadores personales, fisioterapeutas, pruebas de esfuerzo, planes de entrenamiento, barritas energéticas, geles, recuperadores, equipamiento, leer todas las revistas y páginas web relacionadas, series, salidas largas, entrenamientos cruzados, recuperación activa, control sobre la alimentación, carbohidratos, proteínas, pastillas de magnesio, aminoácidos, estiramientos, masajes de descarga múscular, analizar tu pisada, técnica de correr, medias de compresión, analizar el color de tu caca... la lista es interminable.
¿Es necesario todo esto?
Yo soy el primero en obsesionarme con las cosas pero lo admito y sé que no es lo mejor.
En fin, mi reto era demostrar que no es necesario todo esto. No hice la Ultra del Nordeste por esto, tenía ganas de hacerla pero sin haber entrenado significaba un reto nuevo.
Y peor me podía haber salido. Como ya dije antes, es una ultra muy dura y mas de la mitad de los participantes se retirarían.
Salí muy lento porque no era capaz de ir mas rápido, pero en la subida a Chinamada fui cogiendo ritmo. Luego volvieron a adelantarme muchos pero como es una ultra, no me preocupaba nada. En la subida después de Benijo empezó el sufrimiento, pero eso era así para la mayoría. En Lomo de las Bodegas monté mi primer número. Fui a echarme un rato debajo de un árbol, no podía mas. Intenté hidratarme bien y recuperar. Perdí bastante tiempo y salí de ahí con apenas una decena de corredores detrás de mi. De ahí hasta el avituallamiento en el barranco de Igueste me adelantaron algunos con lo que empecé a subir hacía la Cancelilla con unos 6 personas detrás de mi aun. El sol pegaba con intensidad máxima y poco a poco fui perdiendo fuerzas. Había que llegar a la zona de árboles para encontrar sombra, pero se hizo eterno, pasito a pasito, cada vez mas lento. Lo de siempre, sudaba mas de lo que mi cuerpo es capaz de absorber bebiendo. Supongo que es ilegal, pero habría que poder llevar un suero en la mochila y enganchar la aguja al camelback. Una vez arriba había asfalto hasta el Bailadero pero era incapaz de correr. Era incapaz de caminar. Me paré varias veces, se me acalambraban las dos piernas a la vez y me quedaba plantado como un tronco de árbol en la carretera. Nunca me había pasado tan fuerte. Con estilo robot, caminando sin doblar las piernas, conseguí llegar al avituallamiento en el albergue. Ahí monté el segundo número, el clásico. Los de la Cruz Roja preguntando si les acompañaba a la ambulancia pero lo negaba, les pedía tiempo para recuperar. Después de unos minutos empecé a poder razonar, beber y comer. Aun no iba último, a pesar de todo, solo me adelantaron dos. Pero quedaba mucho. Había que bajar de nuevo a Taganana y volver a subir... Conseguí recuperar suficiente para levantarme y caminar. Intentaba correr, pero me seguían entrando calambres. Después del Bailadero, ya en la bajada técnica a Taganana, por fin, se quitaron los calambres. Llegué un poco mejor a Taganana, me dejaron un par de pastillas de sales, porque ya había tomado todas las que llevaba yo y seguí. Cuando llego arriba me dicen que ya quedan solo dos personas detrás de mi, los demás se retiraron. Los vi llegar y me marché porque mentalmente, no quería ir último... De nuevo bajar hasta Afur y volver a subir. "De verdad, el Lechu es un "cabrón", nos quiere matar" pienso, cuando veo que además no bajamos a Afur por el camino normal, sino desviándonos por un camino impracticable debajo de Roque Negro.
En Afur se retirarían los dos que me venían detrás por lo que ya iba último hacía Cruz del Carmen. Me quedaban unos 15 minutos para el corte cuando llegué ahí y los gasté en descansar y hablar con Juan, compañero con el que fui a la carrera y que se retiraba ahí después de vomitar varias veces y recibir suero para recuperar. En el último minuto del corte, salí de Cruz del Carmen pero sabía que sería imposible, en el estado en el que me encontraba, llegar a meta en dos horas, el límite final. De todas formas, no habían mas cortes y no me retiraba. Lo que me preocupaba ahora eran los corredores escoba. No quería tenerles presionándome y pedí a Javi Sánchez, que estaba ayudando en el avituallamiento, entretenerlos un ratito para coger ventaja... jeje.
Me encontraba relativamente bien (con 65km en las piernas...) e intenté correr todo, nada de caminar. Había que intentar llegar a meta a tiempo. Me hubiera gustado poder ver después mi ritmo pero el Garmin se quedó sin batería y se apagó. Algo no cuadraba. Porque 15km en dos horas, si no paro de correr, tenía que ser posible. Además casi todo bajada, aunque técnica en La Goleta y Tegueste. Conseguí adelantar a un corredor después de la bajada de La Goleta así que ya no iba el último y detrás veía la luz de los frontales de los corredores escoba, estaban a una distancia "safe". Cuando llego al último avituallamiento en Tegueste les pregunto por la hora y me dicen "las doce menos dos minutos", o sea, me quedaban 2 minutos para llegar a meta en Tejina, unos 4km... Ni Usain Bolt, ni Mo Farah... pero los chicos me animaban y decían, "vamos, vamos, hay que intentarlo" jajaja. Al rato escucho las doce campanadas de la iglesia de Tegueste...Seguí corriendo esperando que me darían un poco mas de tiempo, pero cuando entré en Tejina, unas personas que me indicaban por donde ir, me decían "no corras, no vale la pena, ya está recogida la entrada en meta". Un poco decepcionado me puse a caminar e intenté seguir de todas formas la ruta hasta meta. Y bueno, no estaba recogida la meta, pero sí el cronometraje. Me senté a comer un buen plato de comida que ofrecían en meta y después de un rato apareció alguien con una medalla finisher, porque aunque fuera de tiempo, finisher fui ! Bonito detalle. Y otro rato después aparecieron los corredores escoba. Les pregunté por el corredor que había adelantado, pero me dijeron que bajó con ellos hasta Tegueste y ahí se quedó.
O sea, por primera vez en mi entera carrera de deportista aficionado(casi 10 años en triatlón y atletismo) he conseguido cruzar una meta en el último puesto. O no, no lo conseguí, porque no salgo en la clasificación...
Bueno, último en llegar, eso sí.
Chiquita aventura. Quizás hay que entrenar un poco para hacer una ultra. O quizás no y el problema fueron las condiciones climatológicas con lo que era mas probable que me retiraba como la mitad de los participantes que sí habían entrenado para la carerra !




martes, 23 de mayo de 2017

Guerra mental 2017

Quiero correr. No puedo correr. Me duele.

Salgo en bici. No me duele. Me gusta un día, dos, tres y luego ya no tengo ganas de salir en bici.
Lo de siempre, todo o nada.

Vuelta tremenda por Anaga, 125km y 3500m de desnivel positivo. Pero 100% impresionante.



Viaje a Bélgica y con amigos 170km dentro del recorrido del tour de Flandes, con todos los adoquines y repechos. 3º o 4º del grupo arriba en todas las subidas. Encuentro con Greg Van Avermaet y otros pros entrenando. Sprint final de 8km a 43 por hora. Y luego litros de cerveza.






Remate: vuelta a la isla con Miguel. Plan: 260km incluido Tejina- Bailadero-San Andrés.
Tenemos 12horas diurnas justitas. Miguel no quiere llevar luz. Pajarón entre Tejina y Las Canteras y Miguel aborta desvío a Bailadero. Vuelta por La Laguna-Sobradillo. 4 paradas en bares, lo que tardan en servir y consumir, 10 horas 50, 240km. Nos sobraba hora y media de luz, quizás poco para los casi 30km que abortamos, o al menos muy justo y eso sin contar con desgracias. Aun así, bonito reto acabado. Habrá que entrenar un poco mas para la vuelta completa incluido Masca y Anaga, (unos 270km) y esperar días mas largos.



Bici de montaña. Vuelvo a intentarlo. No disfruto mucho.

Quiero correr. Lo intento. 10km a tope de trail. Una semana sin poder caminar. Dolor de cadera y músculos tiesos.
Semana perdida.

Teide 360 MTB.
Lios. Riccardo no va. Kike va con otra tropa. Miguel quiere ir. Dorsal si, dorsal no. No quiero hacerlo solo, Miguel quiere acompañarme. Aventura, buen tiempo, bonito decor, buen ritmo, pájara a la mitad recuperada y buena recuperación de puestos, rotura de bici de Miguel y tramo final por asfalto. Buen día de ciclismo con un pie dentro de la Teide360 y otro fuera.




Dos días después Demolition Triatlón Garachico. Duermo 3 horas en el coche en Montañeta la noche antes de la prueba. (No quiero acordarme el porqué)
Espectacular triatlón de montaña. Todo el mundo disfrutando.
Natación revuelta bebiendo medio charco sin querer. Y de ahí a correr en subida, pulso rojo. Mareo y casi vómitos. Paradas cortas y ritmo senderista. Digestión del atlántico tragado acabada a la mitad de la subida y recupero algunos puestos. Del mar a 1000m de altitud en 9km recorrido Vulcan Race hasta Montañeta.
Bici MTB Montañeta Arenas Negras casi 40km en dos vueltas con subida cortafuegos en la primera. Hace fresquito, ideal. Voy fuerte, adelanto, adelanto, adelanto...última bajada a tope, quedan 2km, PsSSSSJJJHHH, sobre la llanta rueda atrás. Eso no es pinchazo, eso es reventón. ¿Cuanto tardo en cambiar? ¿Cuanto tardo corriendo? Pues a correr con la bici. Me vuelven a adelantar, no muchos. Da igual, me lo pasé pipa. Trofeo segundo M50 y probablemente la única vez en mi vida que he disfrutado sobre la MTB. Mucho frío, cansancio tremendo. 6 días en cama resfriado fatal.




Entrenos sueltos, intentos de correr, dolor, falta de ganas para salir en bici. Un poco de natación, no es que me gusta, pero algo hay que hacer.
Salida motivada por Strava San Andrés-Chamorga a tope. Pena del viento que no dejó sacar todo como previsto. Queda pendiente cuadrar con la meteorología en la subida al Bailadero.



Y aquí estamos. En guerra mental.
Quiero correr. No puedo correr. Corro. Noches sin dormir, dolor. Bici perfecto. No quiero salir en bici...
No hay solución pacífica.