domingo, 18 de diciembre de 2022

Anaga K42 2022

 Mientras el mundo entero se haya paralizado con las caras fijadas en las pantallas para ver fútbol, yo aprovecho para escribir algo sobre mi octava participación en la K42.

Como ya escribí en el relato del 2017 (K42 2017), a pesar de ser 8 veces la misma carrera, las historias han sido diferentes en cada edición. Esta vez un poco mas por el cambio en el recorrido.
Por una razón que no me queda claro, ya no podemos hacer la subida de Punta del Hidalgo a Chinamada y la organización optó por la opción que menos altera el antiguo recorrido pasando por Bejía y Los Batanes y de ahí a Chinamada, ese último tramo, muy espectacular, terriblemente técnico y con una subida mortal al final.
No tenía claro como iba afectar este cambio a la dureza y los resultados, y ahora, después de haberlo hecho dos veces (si, dos, esto lo explico ahora mismo) sigo sin tener claro si cambia algo. Opino que es mas duro este nuevo recorrido pero en tiempo total no cambia nada por ser 2km mas corta la carrera.

Lo que no se debe hacer en una película es empezar por decir como acaba. Pero a mi no me asusta hacer lo que  no se debe... Así que empiezo por comentar que la carrera me salió mal, muy muy mal, lo pasé fatal y no fue una agradable excursión.
Y otra cosa que no se debe hacer es correr una carrera con zapatillas nuevas...pero como a mi eso no me asusta...
El día antes de la carrera fui a recoger el dorsal. Hacer el viaje hasta La Laguna solamente para recoger un dorsal me parece irresponsable con el medio ambiente. Hay que aprovechar el viaje. Tenía que comprar geles y sales, y una vez en la tienda se me ocurrió que podía aprovechar para comprar unas zapatillas nuevas. Vi que tenían las Dynafit Feline que tanto me gustaban ahí por el 2015 y no podía imaginarme que algo tan bueno lo cambiaran a peor. Las probé en la tienda, no lo pensé mucho, las compré y cuando volví al coche vi que tenía pantalones y camiseta de correr ahí de algún entrenamiento anterior (con el consecuente mal olor del sudor secado durante una semana dentro del coche), así que salí a probarlas y darles el rodaje necesario antes de usarlas en carrera. Los 3 primeros kilómetros de la carrera, ida y vuelta, la subida del Bronco y lo mismo en bajada, y no me dieron malas sensaciones.
Cuando llegué a casa me puse a leer los comentarios sobre esas zapatillas en trailrunningreview.com y me quedé un poco decepcionado. Decían que Dynafit había decidido cambiar por completo su modelo clásico Feline. Zapatillas "fáciles" con buen agarre pero un poco lentas.
Pues bueno, he ido mas lento que nunca, pierdo las dos uñas de los dedos gordos y he tenido durante 5 días un dolor en ambos gemelos que nunca he tenido. No sé si volveré a usarlas, he tirado 140€ a la basura.

Con esta introducción acabo de explicar el primer punto que me hizo pasarlo tan mal en la carrera.

El día antes de la carrera llovió, La Laguna estaba metido dentro de las nubes, todo estaba encharcado. Hubiera sido un día espectacular para correr la K42. Pero la previsión para el domingo era soleado y con temperaturas altas. Esto sobre el terreno encharcado nos iba a asegurar una humedad altísima.
Llevé mas pastillas de sales que habitualmente para estar preparado...

Salida como siempre a las 9 de la mañana. Había calentado un poco antes y esta vez no quise ponerme a la cola de los 500 participantes, probablemente estaba por la mitad. Fue una salida cómoda, en seguida estábamos todos trotando en los primeros 500m de calle en llano, seguramente demasiado rápidos, y lo mismo, como cada año, en la subida al Bronco y el primer tramo. Pero me concentré en no agobiarme en los embudos de los primeros pases técnicos, ya habría tiempo para correr y se podían aprovechar para bajar un poco el pulso.
Así fue hasta el primer avituallamiento en el mirador de Zapata. De ahí hasta Tegueste fue todo rodado con espacio entre los corredores. Siempre se vuelve a taponar un poco en el tramo de bajada de Tegueste al barranco de La Goleta pero de nuevo me concentré en no agobiarme. Ya hacía mucho calor y estaba sudando en exceso.
La subida de La Goleta me suele ir muy bien, adelantando muchos corredores. Y fue mas o menos así también esta vez, quizá un poco mas lento por el calor y la humedad, pero hasta el segundo paso por el avituallamiento en el cruce con Los Dornajos todo iba bien.
Ya los primeros 21km hechos. En la bajada hacía Punta del Hidalgo noté como se me iban las fuerzas y empezó el malestar. Probablemente no reaccioné lo suficiente, iba en modo competición y en vez de buscar buenas sensaciones, sobre todo mentales, empecé a agobiarme un poco. Cada kilómetro parecía que mis piernas ganaban un kilo de peso cada una. No solamente las piernas, porque tuve que aflojar la pulsera del reloj, tenía las muñecas hinchadas, nunca me había pasado eso.
La subida al caserío de Bejía fue un infierno. O eso pensaba sin saber lo que aun tenía que venir.
Llegué a Los Batanes con muy malas sensaciones pero intentaba ignorarlas. Bajaba los escalones como un anciano que se había dejado el bastón en casa y cuando llegué a la subida hacía Chinamada no podía hacer mas de 5 pasos sin parar a descansar unos segundos. Se me hizo eterno y en la parte final perdía el equilibrio y veía todo en niebla.
Chinamada es un lugar maldito. Si quieren visitarlo, vayan en coche ! Jaja.
Me senté en una silla y me dieron hielo para refrescar la cabeza, el cuello, mis piernas y las muñecas. Rellené agua, bebí agua también pero no comí nada porque sé que en esa situación me provocaría a vomitar directamente.
Salí  de ahí caminando pero después de 200m estaba tan mareado que di la vuelta y volví al avituallamiento. Decidí esperar ahí a ver si mejoraban mis sensaciones y sino, a retirarme.
Pero eso último no es fácil que lo haga, así que en cuanto pude caminar sin marearme, lo hice y me puse a calcular cuanto tardaría en hacer los 12km restantes caminando...pero con la esperanza que dentro del bosque mas arriba, la cosa iba a mejorar.

Es duro mentalmente acabar una carrera en estas condiciones, pero al mismo tiempo sabía que lo peor ya había pasado. Lo único era el tiempo, hay que olvidar por completo el resultado y el puesto.
Logré llegar a Cruz del Carmen, mis piernas no volvieron a encontrar fuerzas y la bajada a Jardina fue la mas lenta de mi historial. Quizá los últimos 4km fueron algo mejor y la entrada a meta era hasta decente, pero muy tarde...7h16 de carrera.

Estaba muy muy decepcionado. Tanta experiencia y no entendía que aun podía caer en esa trampa, deshidratarme por sudar en exceso, dolor en los pies durante 30km por esas zapatillas malditas, no poder tomar los geles necesarios por miedo a vomitar y una carrera que no he podido disfrutar nada, nada, nada.
Pasado 5 días seguía decepcionado y se me ocurrió que debía volver y hacer la carrera entera yo solo, buscando buenas sensaciones. Y si tardaba también 7 horas, que así fuera, pero disfrutando de un día en las montañas de Anaga como tenía que haber sido.
Hace mucho tiempo que no he hecho tal cosa solo, muchos años. Tenía alguna duda sobre la gestión de comida y agua, qué llevar, donde parar.
Desde la salida hasta el kilómetro 25, en Los Batanes, no hay ningún sitio donde comprar algo, y con la subida de La Goleta en medio. Decidí llevar geles, una galleta energética, pastillas de sales y 4 flasks de 500ml de agua. La mochila pesaba bastante mas que durante la carrera, bueno, al menos 1kg por ese litro de agua que llevaba detrás. Estaba nublado y no hacía calor (tampoco frío...)
Conseguí llegar hasta el kilómetro 21 con poco mas de 1l de agua así que llegué bien a Los Batanes. Ahí compré botella de litro y medio de agua, una coca cola y una chocolatina Mars.
Si iba a sufrir de nuevo en el siguiente tramo, en Chinamada podría comprar de nuevo lo que me haría falta. Pero hice mi récord personal en esa subida final a Chinamada y no paré en el cruce de carretera. Las piernas sufrieron batiendo ese récord y me costó un poco trotar hacía Cruz del Carmen, sobre todo en subida por muy suave que fuera. Pero bien. En Cruz del Carmen había bebido los dos flasks que llevaba delante y me quedaba uno y medio detrás con lo que decidí no comprar nada y directamente seguir hasta la "meta". La bajada fue correcta e hice el mejor tramo Cruz del Carmen a meta desde 2014. Y cuando uno tiene 60 años, 8 años atrás son otra vida, no puedo aspirar mejorar los tiempos que hacía cuando tenía 50 y corría media maratón en menos de 1h30, hasta 10km a 4 minutos por kilómetro. Ahora me cuesta bajar de 5 minutos por kilómetro. Quizá podría entrenar para recuperar algo de velocidad pero no me interesa sobre-entrenar y machacar mi cadera de titanio... (espero que no me hayan puesto aluminio....)
Corrí hasta el centro de la Plaza del Cristo para simular la carrera real, jajaja, y paré el chrono en 6h14:52, casi el mismo tiempo que mi K42 2021 y una hora mas rápido que el día oficial.

Final feliz para la K42 2022, aunque la haya hecho realmente solo y una semana después del día de competición....

Tanto la edición 2021 como esa carrera en solitario, lo corrí con zapatillas La Sportiva Jackal, lo mejor que he tenido en los últimos años para trails "rápidos", volveré a comprar esas antes de que cambien el modelo a una versión peor. (Para ultras mas lentas utilizo La Sportiva Akyra, he tenido unas Hoka pero no me gustaron nada, también La Sportiva Akasha pero me duelen los dedos de los pies en ellas)

El día antes de la carrera, Plaza del Cristo

Las malditas zapatillas dynafit


Llegando a Chinamada con "buena cara"





viernes, 9 de diciembre de 2022

Maratón de Santa Cruz

Veo que no tengo ninguna carrera en noviembre. No hace falta, no quiero inscribirme a demasiadas carreras. Disfruto de hacer deporte sin competir también. Pero veo el cartel de la maratón de Santa Cruz y mis dedos toman el control sobre la pantalla del móvil sin consultar con el cerebro, y la tarjeta de crédito remata la faena. Han puesto las cosas demasiado fácil en estos tiempos modernos. No hace tanto que para inscribirse a una carrera había que ir al lugar a rellenar el documento con un bolígrafo, firmar y pagar. Era un trámite que requería una preparación, había tiempo de sobra para pensárselo bien. Luego vino la inscripción "online" pero hasta que no pagabas por transferencia bancaria, no quedaba confirmada. Ahora está todo hecho en menos de dos minutos, menos la carrera en sí....claro...
En fin, ya tenía carrera para noviembre. Podía haber hecho 8K, o la media maratón pero eey, por qué no hacer una maratón. Además creo que precisamente la maratón de Santa Cruz fue la última que hice (en asfalto) y...mi madre, mientras escribo, me pongo a buscar porque no recuerdo muy bien...fue en 2014 !!! Choss, 8 años desde la última maratón que corrí. Tampoco hice muchas, la primera fue la nightmarathon en Bilbao, todo una experiencia y muy buen tiempo para un ignorante novato. Luego un par de ellos en Gran Canaria, una visitando cervecerías en Bélgica y esta de Santa Cruz.
Más tuve que buscar para encontrar el tiempo que había hecho, es lo que pasa cuando dejo de escribir relatos de mis carreras..
Pues hace 8 años hice 3h45:26....
Creo que el recorrido era mas o menos igual. Duro porque tiene un tramo urbano con subida y bajada rompepiernas y luego la interminable avenida de Anaga.
No he entrenado mucho, un par de salidas de 10km por asfalto, una de 20 y una de 30. En la de 30 me di cuenta que si salía demasiado rápido, lo iba a pasar muy mal. Había intentado mantener un ritmo de 5' el kilómetro y no podía aguantarlo después del km22 mas o menos, terminando casi caminando. Estuvo muy bien haber hecho ese entreno y el análisis para estar preparado, no tanto para hacer un buen tiempo, sino poder acabarla reduciendo el riesgo de sorpresas.
No es fácil salir en una carrera, además juntos los de media maratón con maratón entera, controlando un ritmo forzosamente lento. Sobre todo con la adrenalina de la competición, correr a 5'/km es muy fácil...los primeros 20km...luego quedan otros 22 y en el 30-35 está el hombre del mazo esperando...
En fin, el relato no va ser muy largo, sino sería igual de aburrido que correr 42km en el asfalto de una carretera.
Dan la salida y sigo la manada. Tardo exactamente un minuto en llegar al arco de salida donde poco a poco esa manada se pone al galope y por sensaciones me pongo a mi ritmo, el mas lento que puedo, jaja. Van pasando los kilómetros y voy bien, consigo, quitando las bajadas, no ir por debajo de 5' cada kilómetro, mas o menos a 5:10.
Bebo agua, tomo mis geles y paso la media en 1h50 clavado. Multiplico por dos y me sale 3h40. Pero obviamente, llegará el cansancio, y eso si el hombre del mazo se despista.
Después del kilómetro 30, las piernas duelen y prefiero asegurar, bajar un poco el ritmo, que forzar para mantenerlo y quien sabe, quizá terminar caminando... Son un par de kilómetros a 5:25 y cuando no quedan mas de 2 o 3 kilómetros decido que forzando un poco, no arriesgo ya tanto. Pero tampoco consigo correr mucho mas rápido. Al final 3h42:45, solo he perdido 2:45' en los 21km de la segunda vuelta en comparación con la primera. Eso es todo un éxito que nunca antes había logrado!
No caigo entre los premiados en master 60, hay viejitos que corren de verdad, pero me fui super contento y buscando si seguía existiendo la maratón de Las Palmas que solía ser en enero... (pero no la encontré)






Ocean Lava Half Triathlon 2022

 Uyuy, se me ha olvidado que tengo un blog donde suelo escribir relatos de mis carreras. Acabo de leer unos cuantos de la Transvulcania y Anaga K42 y me doy cuenta que es interesante seguir escribiendo mis experiencias. Quizá para otros pero sobre todo para mi mismo. Los vuelvo a leer, me motivan, aprendo de los errores y sobre todo, son buenos recuerdos.

Como estoy volviendo poco a poco a mis retos, intentaré volver a escribir también. No sé si aun se me da tan bien como antes, crítico, toques de humor, entretenido...ya se verá.

Pero he dejado pasar demasiado tiempo y de muchos detalles ya me he olvidado, espero que vuelva algo a la memoria mientras escribo.

No tengo intenciones de volver a hacer tantas carreras como antes, ni de entrenar mucho. Cuando hay condiciones salgo también a hacer wingfoil y no queda tanto tiempo ni la motivación para tanto correr, bici, y mucho menos nadar...
Con esas propuestas, apuntarse a una maratón o medio ironman podría ser un poco arriesgado pero lo intento.

Pensé que iba a ir al Ocean Lava triathlon con Ibán pero no le vi entrenar mucho y no me sorprendió cuando la semana anterior me dijo que no podía ir. Una pena.
Ya no estoy muy metido en ese mundillo, fui solo a Lanzarote, me quedé ahí solo, hice la carrera solo y volví solo. Un poco triste pero por otro lado, no soy una persona que necesita a otra gente para hacer mis cosas y disfrutar. Si realmente quisiera, hubiera conocido ahí a gente nueva y de todas formas, había un grupito de triatletas de El Médano, incluido el Tejo (de entrenador supongo, no lo sé) pero me limité a solamente saludarles. Estaba centrado en lo mío, jeje.

Llegué a Lanzarote el día anterior, decidí quedarme en el hotel Beatriz playa y tomarlo como unas mini vacaciones. Super amables en la recepción, muy agradable. Mientras me preparaban la habitación fui montando la bici. Por la tarde fui a recoger el dorsal y probar la bici un ratito. Todo perfecto.
Había que madrugar un poco para comer algo y llegar al check-in con la bici a tiempo. La podía haber dejado la noche anterior pero la necesitaba para llegar al hotel.
Y otra vez, super amables en el Beatriz Playa, me dicen que han avisado al cocinero y que puedo ir a desayunar antes de que abren el comedor. Me dejan entrar y el cocinero me dice que pida lo que quiera, que me lo prepara. Pero con un croissant, un café y un plátano debe ser suficiente para hacer medio ironman, jaja, no necesito mas.
Además, me dicen que estaré muy cansado después del triatlón así que me invitan a una sesión de spa después.

La preparación de un triatlón es complicada comparado con las carreras de correr, pegatinas en la bici, pegatina en las bolsas, cinto con dorsal, mono de triatlón, neopreno, gafas de nadar, gorro de natación, zapatillas de la bici, la bici, inflar las ruedas, zapatillas de correr, gafas para la bici, geles, sales... Pero me sorprendo a mi mismo. No se me ha olvidado la rutina. Bien organizado y ni me pongo nervioso.
Meto todo en una bolsa y me presento en el check-in. Hasta me acordé que hay que llevar el DNI.
Todo eso aun de noche porque la natación sale con la primera luz del día. Intento visualizar bien el lugar donde está mi bici para no ir perdido por los boxes al salir del agua y me alejo un poco del todo el jaleo, busco un baño (habían bastantes, buen punto de la organización) y unos 15' antes de la salida me pongo el neopreno y me doy un chapuzón hasta el típico momento que los jueces de carrera empiezan a pedir a todos los triatletas de salir del agua y presentarse en el cajón de salida.
No hay nada nuevo, no soy buen nadador, además, solo he nadado 3 veces 1000m en el último año, ni idea como será nadar 1900...así que me pongo a la cola. No sé en qué momento se dio la salida pero cuando vi que los que tenía delante se pusieron a correr, apreté el botón en el reloj y les seguí.
En Puerto del Carmen el mar está planchada así que cómodo para nadar. Veo que en todo momento me mantengo en un grupito e intento no separarme mucho para ir de chuparuedas.
Ya antes de la salida me llamó la atención un punto extraño que no había visto nunca antes. Vi a las boyas moverse solas hasta su lugar y me fijé al rodearlas en lo que tenían debajo, una especie de drone con hélices y supongo que lo manejaban desde la orilla y que el gps los mantenía en su sitio automáticamente. Gracioso.
Me salió mejor de lo que me esperaba de la natación, no me acuerdo ahora exactamente, pero unos 30 minutos, o sea, lo mismo que hace 10 años cuando entrenaba mas en serio...
Y tampoco me había olvidado de la rutina de la transición, creo que adelanté unos cuantos puestos, aunque eso es irrelevante en una carrera de mas de 5 horas.

Y hablando de esto, creo que en el Ocean Lava 2011 había hecho 5h20 mas o menos. Mejorar mis tiempos de hace mas de 10 años sería un poco fuerte, ya he cumplido los 60...mi objetivo era 5h40 si todo salía bien pero en realidad, llegar mas o menos bien a la meta ya iba a tenerme contento.

El recorrido de bici eran dos vueltas a una especie de tridente, tres tramos de ida y vuelta en tres direcciones diferentes. Muy poco llano, pero tampoco grandes desniveles, asfalto perfecto y un día fabuloso nos tocó, un poco nublado y sin viento. Me gustó mucho el recorrido porque vas viendo continuamente a los demás participantes. El único punto negativo fue (y menos mal que fue a pocos kilómetros de terminar) que los controles de chip estaban puestos en unos badenes como los que ponen delante de los pasos de peatones y aunque una chica iba pidiendo reducir la velocidad (en bajada) el golpe fue tal que se partió el portabidones que tenía detrás del sillín y lo perdí, con el bidón de agua llena que iba a aprovechar para poder beber todo lo que podía en la transición a la carrera a pie.

Segunda transición sin problemas y salí corriendo, los primeros kilómetros por debajo de 5' el kilómetro. Iba muy cómodo y pensaba que si eso seguía así, pues quizá hasta mejoraba mi tiempo de 2011... Hmmm, quedaba mucho y algo tenía que pasar... Los primeros 10km en 50', ya queda menos y no me importaba tener que bajar un poco el ritmo si hiciera falta, ya lo difícil estaba hecho, llegar a meta ya estaba casi asegurado. Y de repente....algo nuevo. Nunca me había pasado y carreras he hecho...calambres. Primero en una pierna, luego en la otra y al final en las dos a la vez. Imposible moverme. No sé como ponerme para estirar o intentar relajar el músculo, lo intento sobre todo mentalmente y con la respiración, relajar el cuerpo. En cuanto se me quitan un poco empiezo a caminar pero cuando intento correr, en seguida vuelven. Vaya desastre. Ya no estaba nublado y hacía un calor impresionante. Pero había tomado mis pastillas de sales, geles, agua...no me había pasado nunca así que no sabía muy bien qué hacer. Seguir caminando y confiar en que con paciencia se me iría quitando. Ademas, un "espectador" que me vio intentar arrancar a correr de nuevo, me dijo que tranquilo, que no servía de nada forzar. Además el dolor de los calambres es tan intenso que uno hace los que sea para que no vuelvan. Lanzarote es así, yo no era el único que iba caminando...
Y como se podía prever, poco a poco se me fue quitando y pude trotar hasta la meta. No me atrevía meter ritmo porque no tenía ganas de tener que pararme de nuevo y caminar, pero el objetivo se cumplía: llegar bien a la meta y encima por debajo de 5h40, si, si, exactamente 5h39:55.

La verdad es que estoy muy contento. De momento la cadera funciona perfectamente, no tengo dolores ni lesiones, y consigo acabar mis objetivos que no son nada fáciles. Tengo 60 años pero aun no noto que haya perdido mucho físicamente, por lo menos comparando con cuando tenía 50 años, porque antes de eso, no hacía ese tipo de deportes. Ya llegará el momento en que el cuerpo no me deja hacer lo que hago ahora pero espero que no sea pronto, toco madera...