¿Cuando fue eso? Me acuerdo muy poco ya. Pero espero que el año que viene la repiten y sé que me gusta poder leer otra vez como la viví el año anterior. Así que tengo que ponerme a escribir.
Gran reunión de amigos en Las Teresitas a las 8 de la mañana, ambiente genial. Nos dirigimos al arco de salida, en medio de la playa e Isidro no pierde tiempo con historias. En cuanto todos estén en su sitio, ¡Plaf! y a correr. Un tramo de playa para empezar y la masa de corredores sale a fuego. Un corto tramo de asfalto y veo que ya voy de los últimos. Pero eso que es? Nos quedan 47km y 6 horas de carrera y voy a un ritmo que aguanto como mucho 10km. Bueno, lo de los 47km no lo sabíamos... Nos metieron un "bonus-track", jaja. Pero lo de salir a fuego es lo mismo en todas las carreras. No sé si es mi edad o un tema mental, pero no consigo arrancar así desde el primer kilómetro. Y ya para colmo, pierdo mi chubasquero que estaba metido entre unos elásticos de la riñonera. Decido guardarlo dentro de la bolsa pero no entra. Me paro, pasan casi todos, a duras penas consigo cerrar la cremallera y en el intento me arranco el dorsal. Quito un imperdible de abajo para ponerlo arriba y el tiempo pasa... Luego nos metemos en un barranco y claro... Tapón total. No stress, ya no tengo prisa. Me viene bien porque ese primer kilómetro accidentado me ha matado ya. La primera subida entera es por un camino estrecho donde vamos de uno en uno. Adelantar es difícil pero no me queda otra. Así veo otra vez a muchos amigos, me van animando. Después de 5km empiezo a coger ritmo de verdad y el último tramo de la subida lo hice "a toda leche" pidiendo paso continuamente y hasta me cogieron de liebre porque escuchaba una voz detrás diciendo "aprovecho y paso también, gracias", con cada grupito que adelantamos. Arriba llegamos a un tramo de asfalto hasta el Bailadero y alcanzo a Andres de 7Raid. Va muy bien pero apreto un poco ya que es asfalto y bajada, porque tengo que recuperar tiempo perdido. En el Bailadero está Samuel de 7Raid sacando fotos y le pregunto a cuanto tengo a Marce. Quiero llegar en cuanto antes hasta el, pensando en correr un rato juntos. No me acuerdo cuanto me dijo Samuel, pero daba igual. De momento iba bien. Sabía que la bajada a Taganana era un poco peligrosa y que resbalaba porque ya la había hecho antes. Pero decidí arriesgar un poco... Nada, 150m y cataplán, pa'l suelo de culo. Pues nada, a bajar un poco los humos y el ritmo. Mientras estaba lloviendo en casi toda la isla, Anaga se quedó mas o menos seco, pero se notaba mucha humedad y estaba sudando bastante sin darme cuenta. No quería malas sorpresas y fui bebiendo continuamente y en el avituallamiento de Taganana comí de todo. Aunque luego iba subiendo una calle muy empinada con medio sandwich de jamón y queso en la boca y asfixiado, iba respirando migas de pan, jaja.
Una vez en la parte alta de Taganana (cacha subida,diósss) llegamos a un tramo que me gusta mucho hasta la playa de Tamadite. Se respira aire de mar, ligero sube y baja, preciosas vistas... Por fin veo a Marce delante. En plan gracioso le hice un adelantamiento en plan avión de caza, los brazos como alas y con sonido y todo. No sé si le hizo mucha gracia porque lo que no sabía es que estaba empezando a tener malas sensaciones. No le vi mas... Justo delante vi a otro compañero del equipo 7Raid, Sito. Pero él sí que iba a buen ritmo y tardaría casi hasta Afur en adelantarle.
Seguí a lo mío, adelantando a corredores. Eso por lo menos ayuda a tener buenas sensaciones. En Afur cogemos agua de un grifo que sinceramente, estaba asquerosa, sabor a cloro o lo que sea, imposible de beber. Pero había que subir a Taborno y luego cruzar un barranco hasta Carboneras para volver a poder coger agua. Después de la mala experiencia en la Transgrancanaria le tengo miedo a los geles y además ya no me entran. Pero decidí tomar uno para la subida a Taborno. En un entreno me había parecido muy dura y le tenía respeto. Al final, no fue para tanto. Reconociendo los sitios, parece mas corto. (o quizás el gel funcionó...)
De todas formas, cuando llegué a Carboneras empecé a sentir cansancio. Creo que estábamos llegando a los 30km y eso siempre es un pequeño muro que hay que atravesar. Así que el tramo hasta Cruz del Carmen fue bastante sufrido. Muchos tramos iba caminando pero recordando haberlos hecho corriendo en la K42. Y es que en la K42 en ese lugar ya había superado el muro, que es el tramo de La Punta a Chinamada (30 a 35km). De todas formas, ya no me preocupa demasiado, son momentos habituales en todas las carreras largas. Mientras como y bebo y no se me bloquea el cuerpo, todo va bien. Bajamos a Jardina y vamos por una pista que sabía que no me iba a gustar. No me importa subir, tampoco bajar por sendero. Pero ligeras bajadas en pista donde hay que ir rápido, eso no es lo mío. Se me desencaja el cuerpo, empieza a doler todo y no avanzo. Me adelantaron unos 5 corredores que había adelantado yo poco antes. En nada ya ni les veía delante. Seguramente yo era de los únicos que se alegraron al ver la siguiente subida. Por lo menos al principio... jaja. La verdad que no me esperaba tener que volver a subir tanto. Por el camino adelanto a algunos corredores que obviamente empiezan a tener pinta de cadáver e intento animarles algo... No sé si mis palabras han ayudado o mas bien se han hundido aún mas al verme pasar cómodamente... Y por fin llegamos a la bajada final hasta Valleseco. Empiezo animado pero es bastante técnica y voy ya justo de fuerzas. A medio camino, pisando mal, me doy un pequeño tirón en la cadera, que ya estaba empezando a dejarse notar. El dolor va en aumento y tengo que bajar el ritmo pero ya queda menos. En los últimos metros de sendero estoy a punto de adelantar a la primera fémina, pero tocamos asfalto y marca un cambio de ritmo espectacular. Intento seguir pero los impactos bajando en asfalto son como puñaladas en mi cadera. Antes de llegar a la Avenida de Anaga el dolor se convierte insoportable y tengo que caminar. Me entra tristeza. Sé que tengo la cadera mal, pero tanto dolor no había tenido antes. Y a tan pocos kilómetros del final... Solo quedaban 3km en la Avenida de Anaga... Intento trotar, voy cojeando, casi lloro del dolor pero me digo que tengo que aguantarlo solo un ratito. Hay mucha gente animando y me hubiera gustado mucho poder entrar en meta con mucha alegría pero fue un arrastrarse hasta la alfombra que para el tiempo del chip. 6h35. Salida desastrosa, 40km de disfrute total y llegada desastrosa igualmente, jajaja, el resumen resumido. Miguel hizo un carrerón, 5h40 si no me equivoco y los dos quedamos 4º en nuestra categoría.
Y un aplauso muy grande a el que llega hasta aquí leyendo esa carrera de letras y palabras.
Muchas gracias a todos los fotógrafos, profesionales y aficionados, que nos inmortalizaron.
RESULTADOS EMM MARATÓN
sábado, 26 de abril de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
Donde están las crónicas?
Tengo abandonado a mis seguidores. Y no es que no haya intentado pero cuando me pongo delante de la pantalla para escribir, me quedo con "y qué les voy a contar". Escribo palabras, frases, pero sé que no es un relato de los míos... y ahí se queda.
Sé que de aquí 4 semanas, estaré motivado para contarles historias, paciencia...
Desde la última aventura relatada, la Transgrancanaria, ha pasado un mes y medio y en mi caso 4 carreras. Bueno, han sido 5 pero en la carrera de MONTAÑA de Guia de Isora estuve con gripe, depresión, malestar general, piernas flojas, ganas de rebeldía...etc... y no la acabé.
Llegué a pensar que este no iba ser mi mejor año. La Nocturna de Tegueste me la perdí por un resfriado terrible, a la Vertical de Los Gigantes no fui porque me daba pereza conducir hasta ahí yo solo, la Transgrancanaria abandonada por bobo y luego Guia de Isora. La verdad que algo iba mal. Yo puedo estar muy motivado, pero igualmente también muy desmotivado... Aunque cada caso tiene su excusa perfecta, jaja.
16 de Marzo. Al día siguiente de la maldita carrera de MONTAÑA (bueno, ella no tiene culpa de nada, pero a veces uno tiene esa necesidad de vengarse con algo inocente...) fuimos Miguel y yo, al Duatlón de La Orotava. Un cambio de aire, otro deporte, otro ambiente. Algo corto que podría acabar aunque fuera sin cuerpo ni ganas...jeje. Es otra de las carreras a las que no he faltado nunca, desde la primera edición. Y es más, en todas he dado las vueltas que había que dar al circuito de bici...jajajaja. (Eso lo entenderán los que han estado ahí.)
La carrera es quizás demasiada explosiva para mi. La primera parte, 5km a pie, voy de los últimos. Luego en bici me defiendo mejor. Al principio con un poco de miedo porque el circuito es altamente peligroso, pero con cada vuelta gano confianza y el fondo que tengo de las carreras largas hace que no pierdo demasiados puestos en la segunda parte a pie. Tengo que decirlo, desde la primera vez que fui ahí hace 3 años (cuarta edición), al cruzar la meta, siempre me he quedado con una mega-buena sensación. Me encanta. Las malas lenguas dirán que eso es porque en las 3 ediciones que llevo de veterano 2 me he llevado el trofeo de campeón de esa categoría pero es algo de lo que no soy consciente durante la competición.
Este año, Miguel también consiguió el trofeo de campeón (por categoría solo dan al primero) en su categoría de Veteranos 1. Otro dato curioso ha sido que con un margen de segundos he clavado el tiempo del año pasado en cada parcial (en bici mejorando 4 segundos, ni intentándolo expresamente consigue uno repetir con tal precisión de un año a otro. ;-) ) aunque sumando ese margen había mejorado en casi 30 segundos la marca final. O sea las cosas de uno... Del abandono el sábado a todo éxito el domingo. Ya lo sé, sin perdón. Soy así, jaja.
30 de Marzo. Han pasado dos semanas tranquilitas, reposando, recuperando con pocos entrenos y llega la Media de Acentejo.
Me estrené en esa carrera el año pasado pero este año hubo una distancia extra, 28km aparte de las de 15 y 21. Jaj, supongo que no hace falta especificar a cual me apunté...
Salida desde nivel del mar, en un pequeño enclave que probablemente pocos conocen y que espectacularmente construido debajo del acantilado, nos deja claro que la subida será de las duras. Luego nos acoplamos al recorrido de 21km. Igual que el año pasado, muy revirado, entre arbustos, cactus, saltos de mas de 2m, atravesando las huertas privadas... Hay a quien le gusta. A mi por ejemplo. Estaba bien señalizado, pero aún así conseguí perderme 3 veces, completando de esa manera los 28km ya que a los demás les salió casi un kilómetro menos, jaja. Entre que se dividen los corredores entre las diferentes distancias y que hubo otra carrera por Chinamada el mismo día, no fue demasiado difícil llevarme otro trofeo pa'casa. Y lo tengo que explicar así porque ya tengo unos cuantos rivales en M50 que están un par de escalones por encima de mi nivel. Quizás podría intentar luchar más, hacer entrenamientos mejores pero estoy ahí a medio camino entre un Miguel Angel García, que veo mega ultra competitivo, y Diego Alvarez "el Conde" que está en todos lados para disfrutarlo. Tengo ese medio cerebro que quiere competir y la otra mitad que quiere disfrutar y al final se llevan bastante bien. Las cosas se reparten a medias, como hermanos. (Espero que no les haya molestado a los que he nombrado, son referencias para mí)
6 de Abril. La siguiente semana... Media Maratón de Las Galletas. Creo que es mi quinta participación. Ya no estoy corriendo en asfalto, pero hay que ir. Entre semana hago un simulacro y veo que falta un poco de velocidad pero lo bueno es que al día siguiente las piernas no duelen nada comparado con el trail. Tuve que comprarme zapatillas porque todo lo que tenía de asfalto se había ido pudriendo, jajaja (En el duatlón utilizo unas voladoras ultra ligeras y con mis huesos de 52 años no puedo correr 21km en ellas...) Probando lo que tenían en GOT en El Médano, me llevé finalmente una Saucony Kinvara. Buena elección. Mis tiempos de bajar de 1h30 en media maratón han acabado y calculaba 1h37, pero con el mismo espíritu cerebral del trail, compartiendo entre disfrutar y competir (si es que en asfalto se puede disfrutar...jeje) conseguí acabar en 1h34. Miguel hizo un tiempazo considerando que tampoco está corriendo en asfalto, 1h22, aunque en realidad quería bajar de 1h20. Pero eso hay que entrenarlo y luchando contra molestias en el tibial, bastante bien le salió! Otra pa'l saco y seguimos.
12 de Abril. Llega una fecha complicada. Desde hace dos meses iba mentalizado y entrenando para la ultra de Anaga. La suspensión de esa distancia fue un golpe duro. Pero al final, los entrenamientos fueron geniales y lo que nos gusta es correr. Así que después de reflexionar, la maratón tenía que ser divertida también. Además Kenty Siverio propuso hacer en "versión beta" el Santa Cruz Endurance que consistiría en nadar 2500m seguido de una vuelta en bici con subida al Pico del Inglés, cronometrado, el viernes antes de la maratón del sábado. Estuvo muy divertido. Ojalá puedan organizarlo oficialmente el año que viene, aunque viendo lo difícil que lo ponen todo (y cada vez más), no será fácil.
Y ya solo falta contarles mi historia de la EMM Santa Cruz Extreme... ya viene, ya viene, mañana...jejeje.
...continua...
Sé que de aquí 4 semanas, estaré motivado para contarles historias, paciencia...
Desde la última aventura relatada, la Transgrancanaria, ha pasado un mes y medio y en mi caso 4 carreras. Bueno, han sido 5 pero en la carrera de MONTAÑA de Guia de Isora estuve con gripe, depresión, malestar general, piernas flojas, ganas de rebeldía...etc... y no la acabé.
Llegué a pensar que este no iba ser mi mejor año. La Nocturna de Tegueste me la perdí por un resfriado terrible, a la Vertical de Los Gigantes no fui porque me daba pereza conducir hasta ahí yo solo, la Transgrancanaria abandonada por bobo y luego Guia de Isora. La verdad que algo iba mal. Yo puedo estar muy motivado, pero igualmente también muy desmotivado... Aunque cada caso tiene su excusa perfecta, jaja.
16 de Marzo. Al día siguiente de la maldita carrera de MONTAÑA (bueno, ella no tiene culpa de nada, pero a veces uno tiene esa necesidad de vengarse con algo inocente...) fuimos Miguel y yo, al Duatlón de La Orotava. Un cambio de aire, otro deporte, otro ambiente. Algo corto que podría acabar aunque fuera sin cuerpo ni ganas...jeje. Es otra de las carreras a las que no he faltado nunca, desde la primera edición. Y es más, en todas he dado las vueltas que había que dar al circuito de bici...jajajaja. (Eso lo entenderán los que han estado ahí.)
La carrera es quizás demasiada explosiva para mi. La primera parte, 5km a pie, voy de los últimos. Luego en bici me defiendo mejor. Al principio con un poco de miedo porque el circuito es altamente peligroso, pero con cada vuelta gano confianza y el fondo que tengo de las carreras largas hace que no pierdo demasiados puestos en la segunda parte a pie. Tengo que decirlo, desde la primera vez que fui ahí hace 3 años (cuarta edición), al cruzar la meta, siempre me he quedado con una mega-buena sensación. Me encanta. Las malas lenguas dirán que eso es porque en las 3 ediciones que llevo de veterano 2 me he llevado el trofeo de campeón de esa categoría pero es algo de lo que no soy consciente durante la competición.
Este año, Miguel también consiguió el trofeo de campeón (por categoría solo dan al primero) en su categoría de Veteranos 1. Otro dato curioso ha sido que con un margen de segundos he clavado el tiempo del año pasado en cada parcial (en bici mejorando 4 segundos, ni intentándolo expresamente consigue uno repetir con tal precisión de un año a otro. ;-) ) aunque sumando ese margen había mejorado en casi 30 segundos la marca final. O sea las cosas de uno... Del abandono el sábado a todo éxito el domingo. Ya lo sé, sin perdón. Soy así, jaja.
30 de Marzo. Han pasado dos semanas tranquilitas, reposando, recuperando con pocos entrenos y llega la Media de Acentejo.
Me estrené en esa carrera el año pasado pero este año hubo una distancia extra, 28km aparte de las de 15 y 21. Jaj, supongo que no hace falta especificar a cual me apunté...
Salida desde nivel del mar, en un pequeño enclave que probablemente pocos conocen y que espectacularmente construido debajo del acantilado, nos deja claro que la subida será de las duras. Luego nos acoplamos al recorrido de 21km. Igual que el año pasado, muy revirado, entre arbustos, cactus, saltos de mas de 2m, atravesando las huertas privadas... Hay a quien le gusta. A mi por ejemplo. Estaba bien señalizado, pero aún así conseguí perderme 3 veces, completando de esa manera los 28km ya que a los demás les salió casi un kilómetro menos, jaja. Entre que se dividen los corredores entre las diferentes distancias y que hubo otra carrera por Chinamada el mismo día, no fue demasiado difícil llevarme otro trofeo pa'casa. Y lo tengo que explicar así porque ya tengo unos cuantos rivales en M50 que están un par de escalones por encima de mi nivel. Quizás podría intentar luchar más, hacer entrenamientos mejores pero estoy ahí a medio camino entre un Miguel Angel García, que veo mega ultra competitivo, y Diego Alvarez "el Conde" que está en todos lados para disfrutarlo. Tengo ese medio cerebro que quiere competir y la otra mitad que quiere disfrutar y al final se llevan bastante bien. Las cosas se reparten a medias, como hermanos. (Espero que no les haya molestado a los que he nombrado, son referencias para mí)
6 de Abril. La siguiente semana... Media Maratón de Las Galletas. Creo que es mi quinta participación. Ya no estoy corriendo en asfalto, pero hay que ir. Entre semana hago un simulacro y veo que falta un poco de velocidad pero lo bueno es que al día siguiente las piernas no duelen nada comparado con el trail. Tuve que comprarme zapatillas porque todo lo que tenía de asfalto se había ido pudriendo, jajaja (En el duatlón utilizo unas voladoras ultra ligeras y con mis huesos de 52 años no puedo correr 21km en ellas...) Probando lo que tenían en GOT en El Médano, me llevé finalmente una Saucony Kinvara. Buena elección. Mis tiempos de bajar de 1h30 en media maratón han acabado y calculaba 1h37, pero con el mismo espíritu cerebral del trail, compartiendo entre disfrutar y competir (si es que en asfalto se puede disfrutar...jeje) conseguí acabar en 1h34. Miguel hizo un tiempazo considerando que tampoco está corriendo en asfalto, 1h22, aunque en realidad quería bajar de 1h20. Pero eso hay que entrenarlo y luchando contra molestias en el tibial, bastante bien le salió! Otra pa'l saco y seguimos.
12 de Abril. Llega una fecha complicada. Desde hace dos meses iba mentalizado y entrenando para la ultra de Anaga. La suspensión de esa distancia fue un golpe duro. Pero al final, los entrenamientos fueron geniales y lo que nos gusta es correr. Así que después de reflexionar, la maratón tenía que ser divertida también. Además Kenty Siverio propuso hacer en "versión beta" el Santa Cruz Endurance que consistiría en nadar 2500m seguido de una vuelta en bici con subida al Pico del Inglés, cronometrado, el viernes antes de la maratón del sábado. Estuvo muy divertido. Ojalá puedan organizarlo oficialmente el año que viene, aunque viendo lo difícil que lo ponen todo (y cada vez más), no será fácil.
Y ya solo falta contarles mi historia de la EMM Santa Cruz Extreme... ya viene, ya viene, mañana...jejeje.
...continua...
sábado, 8 de marzo de 2014
Transgrancanaria o al menos parte de ella
No estoy muy inspirado para escribir la crónica de la Transgrancanaria. He hecho un par de intentos ya, pero termino borrándolo. Me he quedado con muchas dudas y cuando escribo algo, parece que estoy pidiendo que alguien conteste y me explica como hacer la próxima ultra. Y eso no es la idea de un relato.
Tampoco haría caso a lo que me digan. Soy muy burro y volveré a tropezar con la misma piedra unas cuantas veces mas. Esta vez la piedra fue del tamaño de Roque Nublo por lo menos... Aunque de ahí pude arrastrarme hasta Tunte todavía donde decidí no terminar la carrera.
Llegué el viernes temprano a Gran Canaria. Recogí mi dorsal y el de Miguel, que participaba en la Advanced. El resto del día lo dediqué a buscar alojamiento para el sábado. Algo que no resultó nada fácil. Me quemó el dar vueltas por los hoteles en Playa del Inglés y no pude descansar lo que quería. Ya cansado de dar vueltas, tampoco quería perder tiempo en buscar donde comer y me metí en lo primero que encontré cerca. Pues hasta eso se complicó. El chico que me atendió no sabía como preparar la comida y a esa hora no tenía a nadie en la cocina. Estaba tan cansado de las complicaciones que comí una hamburguesa americana y papas con ketchup y mayonesa. Además, ya había comentado que ese era mi dieta para el día antes de las carreras, me ha ido bien en otras... (Transvulcania y Tamadaba)
Pero basta ya de excusas, eso no ha cambiado nada en el transcurso de mi carrera de todas formas.
Descansé como pude en mi coche y fui preparando poco a poco las cosas. A las 21h30 fui al expomeloneras para coger la guagua que nos llevaba a la salida en Agaete, con todo puesto. Mochila, material obligatorio, una bolsita con higos y almendras, un bidón de agua y otro de isotónico y un repuesto de polvos para reponerlo en carrera. (no hizo falta...) Y 22geles de Powerbar, diferentes sabores, unos con cafeína otros no. El plan era tomar un gel cada hora...
En la guagua nadie hablaba. Parecía que nos llevaban a un campo de concentración en medio de la guerra. Yo estaba relajado. (creo, jaja)
En Agaete vi a Miguel y le dí su dorsal. Nos deseamos suerte y me fui al box de salida. Hacía mucho frío, mucho viento y llovió un poco. Pensé que en cuanto antes salía, mejor pero los minutos pasaron lentamente. La salida no es tan espectacular como la Transvulcania pero tampoco hace falta. Eramos unos 500 y bastante gente animando. Esperé para encender el frontal hasta que dejamos el núcleo iluminado de Agaete.
En la subida a Tamadaba iba adelantando corredores, pero sin forzar, buscando mi hueco en la serpiente donde el ritmo me gustaba. Desde el principio me seguía un grupito de penínsulares que no paraban de hablar. Simpáticos, buen rollo, pero después de una hora así, en medio de la noche, me apetecía ir sin ruido en el silencio de nuestros pasos en la oscuridad y me agobiaban. En un tramo algo mas llano me puse a correr mas rápido para alejarme de su escándalo pero en la siguiente subida ya les oía otra vez mas cerca. Tuve que concentrarme para no estar pensando todo el rato en cuánto me molestaban.
Empezó la primera bajada. Uyuyuy. Estábamos metidos en la niebla, la luz del foco se reflejaba y no dejaba ver casi el terreno que era un poco mas que simplemente técnico. Complicado. A mi se me da bastante bien y adelanté a bastante gente aunque tuve un par de sustos. Y tampoco iba rápido. A mi mente me venía que como lo harían los profesionales ahí. ¿Cuanto se puede uno arriesgar? Esa bajada con buena luz de día se podría hacer volando, pero en las condiciones que estábamos requería una concentración tremenda y pasito a pasito en algunos tramos. Me encontré con gente que se había caído y quedaban muchos detrás que iban a caerse seguro...
A continuación nos tocaba una subida impresionante, casi 600m en 3km. Cuando llegué arriba miré el Garmin: llevaba 4 horas en carrera y solamente 23km. Empecé a calcular... 6x4=24, uhfff. Y yo pensaba poder hacerlo en 20 horas... Tenía frío y quería ponerme mas ropa pero las manos ya las tenía muy congeladas y no conseguí quitar las malditas trabas de la mochila de Salomon así que decidí aguantarme hasta el avituallamiento de Artenera. Llegué ahí tiritando y estaba ya hasta los ... del frío, la noche, la niebla, la humedad. Pero a eso me había apuntado, nadie dijo que iba a ser fácil. Puse mi siguiente meta en Fontanales, kilómetro 43 para nosotros y la salida para Miguel y los demás de la Advanced. Ahí estaba a las 7 y cuarto, mas tarde de lo previsto pero tampoco demasiado lejos de lo que me esperaba. Algunos corredores de la Advanced ya estaban. Mandé un mensajito a Miguel para avisarle, guardé el frontal y seguí.
Es una diferencia bestial correr ya de día. Iba mucho mas animado, por lo menos en ese momento. Me dedicaba a calcular en que punto me cogerían los primeros de la Advanced. Pero hubo un error porque pensé que salían a las 8 en vez de las 8:30. Así que me extrañaba casi llegar a Teror y que nadie me había venido por detrás aún. Justamente cuando estaba parado en el avituallamiento ahí, aparecieron los dos primeros, juntos. Luego el tercero. Quizás dos minutos y pasó Cristofer Clemente que iba cuarto ahí. Otro par de minutos y me pasaron Jose Manuel Leon y David Lutzardo. Entramos en un sendero estrecho de subida y continuamente tenía que mirar atrás y dejar pasar a corredores de la Advanced. Un kilómetro mas adelante oigo el grito de Miguel detrás. Le dije que estaba ya muy cansado y me tiré al suelo (para la foto....) Fue de broma, pero de ese momento no pasaron 15 minutos y empezó mi calvario. Empecé a sentirme mal. Llevaba casi 11 horas y me había mandado ya 10 geles. No sabía si era buena idea seguir tomándolos y no sabía lo que necesitaba mi cuerpo. Seguí subiendo pasito a pasito, con muy malas sensaciones pero esperaba que se me quitaran en algún momento. Me arrastré hasta el avituallamiento de Talayón y ahí me senté en el suelo. Comí algunas cosas del avituallamiento y un par de mis higos. También un té calentito que me sentó bastante bien. Vi como llegaban corredores, y se iban... Yo me quedaba... Finalmente, después de unos 20 minutos, decidí arrancar otra vez. Un poco mejor iba, pero demasiado lento. No conseguía recuperar fuerzas. Ya no me tomaba el gel cada hora porque no me entraba. En Tejeda fue quizás el sitio donde podía haber salvado la carrera. En las bajadas me encontraba mejor y en el avituallamiento de Tejeda podía haber comido mucho mas y recuperar. Pero al encontrarme mejor, quería seguir... La subida a Roque Nublo no se complicó mucho y llegar ahí es un espectáculo que anima hasta a alguien en sus últimas horas de vida. Disfruté mucho de la vueltita entre turistas y la bajada a continuación, olvidando los problemas de estómago y comidas. Pero llegar al avituallamiento en El Garañon me puso otra vez en la realidad. Pedí un plato de pasta y a duras penas conseguí comérmelo. El vaso de coca cola tampoco entraba. Mi cabeza solo pensaba en seguir y no me dí cuenta de lo mal que estaba. Eso lo comprobé al poco de salir del Garañon cuando nos meten en una subida super mega vertical por pinocha. Se me resbalaban los pies otra vez hacía abajo en algunos pasos. Subí como pude, cada vez mas lento, pero ahora si, definitivamente, muy mal. 3km... El primero en 20 minutos, el segundo en 25 y el tercero en media hora... Mareado, dolor de cabeza y sin fuerzas. Me animaban en el control del pico de las nieves pero no pude ponerles buena cara. Empezaba la bajada e intenté correr. Que va, imposible. Demasiado mareo. Ahí ya todo era cuesta abajo, y no hablo del terreno. Ya no se me quitaban las malas sensaciones. Se me pusieron las manos blancas, frías, mientras hacía bastante calor. Mi mente ya no quería mas de esto. No se puede explicar lo mal que me sentía. Ni yo me lo creo. Si lo pienso ahora, diría, bahh, tenía que haber seguido, seguro que no era para tanto. Pero sé que no es así. Nunca lo había pasado tan mal, ni estando enfermo ni en mi peor resaca. Entre toda la gente que pasaba, apareció una cara conocida. No sé como se llama pero el me conocía. Me dijo que no tenía prisa, que se quedaba conmigo. Insistí un poco en que siguiera porque como yo no haría esto para otro, tampoco me gusta que alguien sacrifique su carrera para mi. Pero no quiso dejarme. Bajamos hablando y la idea era seguir hasta el avituallamiento de Tunte, supuestamente en el kilómetro 94,8. Cuando mi Garmin marcaba 93,6 llegamos a una carretera con gente animando. Les pregunté cuanto quedaba hasta el avituallamiento y me dijeron que por lo menos 3km. Ufff. Mi mente calculaba con los números de mi Garmin y no estaba para un par de kilómetros más así que pedimos a alguien llevarme hasta Tunte en coche. Mi decisión de retirada estaba tomada, había pasado el punto de no-retorno.
En el avituallamiento me atendieron nada mas verme aparecer. Me dijeron que tenía que llamar al número que tenía en el dorsal para avisar de mi retirada y me ofrecieron recuperar fuerzas en una sala con colchonetas. Para llevarme hasta Maspalomas habría que esperar bastante pero llamé a Miguel, que acababa de terminar su carrerón y me dijo que vendría con Patricia a buscarme. Me eché en una colchoneta en el suelo y por primera vez pude aprovechar algo del material obligatorio, sacando la manta térmica para mantenerme calentito. Estoy casi seguro que me quedé un rato durmiendo aunque estuve bastante ocupado contestando llamadas y whatsapp. De vez en cuando venía la chica que se ocupó de mi y algún otro retirado para ver si todo iba bien y me propuso seguir cuando me encontrara mejor. Pero le contesté que estaba definitivamente retirado y que además me habían traído hasta Tunte en coche. Había hecho ya 94km, 17horas por el monte y mas de 6000m positivos. Había sufrido como nunca pero también tuve momentos muy bonitos y en realidad había disfrutado de la carrera. No tenía ninguna necesidad de buscar mas límites. No tengo que demostrar nada ni superarme para algo. A nadie le gusta no poder llegar a una meta y retirarse, pero yo no me complico la vida. Esto lo hacemos para disfrutar. Sufrir un poco te enseña que las cosas en la vida no te vienen solas, pero cuando el cuerpo te dice que es el momento de parar, prefiero hacerle caso. Mi padre me ha insistido mucho en aprender a relativizar las cosas y esa lección me ha ayudado a vivir mas feliz y con menos complicaciones. No creo que me verán a mi pasar por una meta llorando, o desmayándome. Mi vida sigue exactamente igual sin haber pasado debajo de ese ansiado arco y para nada busco a ser un héroe de superaciones extremas. Pero esto lo digo con todo el respeto hacía la gente que, por la razón que sea, intenta superar sus límites. Cada persona es un mundo.
De vuelta a Maspalomas fui al hotel para ducharme y vestirme y había quedado con Miguel para cenar e intercambiar nuestras experiencias de ese largo día. Desgraciadamente no se me quitaba el malestar y apenas pude comer un trocito de pollo y un poco de ensalada. Las cervezas parecían entrar mas fácilmente aunque sobre las once de la noche finalmente terminé vomitando. Dormí mas o menos bien pero en el desayuno comí poco y muy despacio. Aún no me encontraba bien. Tardé hasta el lunes para recuperar la química interior de mi cuerpo. Las piernas estaban mejor, al ir tan lento...jeje.
Aun no me explico como pude haber planificado tan mal la carrera, estúpidamente pensando que un gel cada hora me iba a mantener corriendo 20 horas... También me doy cuenta ahora que al salir a las doce de la noche, uno olvida comer, en medio de la noche. Después de 7 horas, en Fontanales, ya era tarde, pero podía haber decidido tomarme el desayuno, como hice en Portillo en la Bluetrail. Errores de principiante, y eso que se supone que ya sé esas cosas. Me siento un poco ridículo. Pero así ha quedado bien comprobado que la alimentación es una parte crucial de las carreras ultra. Me siento bastante confiado para la siguiente carrera que será la ultra de Anaga, pero aún me queda mucho por aprender. Lo importante es que voy disfrutando y estoy muy enganchado a este rollo ! No hay que ser un superheroe para acabar una ultra, ni entrenar 100km por semana. Pero hay que cuidar todos los detalles y atreverse! Vamossss, nos vemos en Anaga.
En el avituallamiento me atendieron nada mas verme aparecer. Me dijeron que tenía que llamar al número que tenía en el dorsal para avisar de mi retirada y me ofrecieron recuperar fuerzas en una sala con colchonetas. Para llevarme hasta Maspalomas habría que esperar bastante pero llamé a Miguel, que acababa de terminar su carrerón y me dijo que vendría con Patricia a buscarme. Me eché en una colchoneta en el suelo y por primera vez pude aprovechar algo del material obligatorio, sacando la manta térmica para mantenerme calentito. Estoy casi seguro que me quedé un rato durmiendo aunque estuve bastante ocupado contestando llamadas y whatsapp. De vez en cuando venía la chica que se ocupó de mi y algún otro retirado para ver si todo iba bien y me propuso seguir cuando me encontrara mejor. Pero le contesté que estaba definitivamente retirado y que además me habían traído hasta Tunte en coche. Había hecho ya 94km, 17horas por el monte y mas de 6000m positivos. Había sufrido como nunca pero también tuve momentos muy bonitos y en realidad había disfrutado de la carrera. No tenía ninguna necesidad de buscar mas límites. No tengo que demostrar nada ni superarme para algo. A nadie le gusta no poder llegar a una meta y retirarse, pero yo no me complico la vida. Esto lo hacemos para disfrutar. Sufrir un poco te enseña que las cosas en la vida no te vienen solas, pero cuando el cuerpo te dice que es el momento de parar, prefiero hacerle caso. Mi padre me ha insistido mucho en aprender a relativizar las cosas y esa lección me ha ayudado a vivir mas feliz y con menos complicaciones. No creo que me verán a mi pasar por una meta llorando, o desmayándome. Mi vida sigue exactamente igual sin haber pasado debajo de ese ansiado arco y para nada busco a ser un héroe de superaciones extremas. Pero esto lo digo con todo el respeto hacía la gente que, por la razón que sea, intenta superar sus límites. Cada persona es un mundo.
De vuelta a Maspalomas fui al hotel para ducharme y vestirme y había quedado con Miguel para cenar e intercambiar nuestras experiencias de ese largo día. Desgraciadamente no se me quitaba el malestar y apenas pude comer un trocito de pollo y un poco de ensalada. Las cervezas parecían entrar mas fácilmente aunque sobre las once de la noche finalmente terminé vomitando. Dormí mas o menos bien pero en el desayuno comí poco y muy despacio. Aún no me encontraba bien. Tardé hasta el lunes para recuperar la química interior de mi cuerpo. Las piernas estaban mejor, al ir tan lento...jeje.
Aun no me explico como pude haber planificado tan mal la carrera, estúpidamente pensando que un gel cada hora me iba a mantener corriendo 20 horas... También me doy cuenta ahora que al salir a las doce de la noche, uno olvida comer, en medio de la noche. Después de 7 horas, en Fontanales, ya era tarde, pero podía haber decidido tomarme el desayuno, como hice en Portillo en la Bluetrail. Errores de principiante, y eso que se supone que ya sé esas cosas. Me siento un poco ridículo. Pero así ha quedado bien comprobado que la alimentación es una parte crucial de las carreras ultra. Me siento bastante confiado para la siguiente carrera que será la ultra de Anaga, pero aún me queda mucho por aprender. Lo importante es que voy disfrutando y estoy muy enganchado a este rollo ! No hay que ser un superheroe para acabar una ultra, ni entrenar 100km por semana. Pero hay que cuidar todos los detalles y atreverse! Vamossss, nos vemos en Anaga.
martes, 25 de febrero de 2014
Mas Anaga
Algunas imágenes de nuestra ruta Cruz del Carmen - Catalanes - Casas de la Cumbre - Taganana - Taborno - Chinamada - Cruz del Carmen, entrenando
lunes, 24 de febrero de 2014
Trail Arico
En el relato anterior dije que participaría menos en carreras este año. Creo que había olvidado cómo disfruto en las carreras y más aún habría olvidado que las carreras son los mejores entrenamientos. El Trail Arico me lo recordó todo y hasta me reforzó esas sensaciones. Me lo pasé GENIAL!
En parte eso vino por verlo como entrenamiento para la Transgrancanaria. Bajé un poco el ritmo, sobre todo al principio, para que la carrera fuera una preparación para el gran día y no un desgaste inútil a menos de una semana del objetivo. Eso me borraba las opciones a trofeo por categoría pero viéndolo después, creo que no las tenía de ninguna manera. Por otro lado me aportaba la posibilidad de correr con los amigos, charlar un poco, disfrutar de la carrera y no tener que salir como una bala al principio para evitar las retenciones en el tapón al salir del asfalto. En el lugar donde, por las prisas, me caí el año pasado, acabando ya la carrera después de 1km, estuve parado un buen rato esta vez. Eso sí, con Fernando de Buho Trail agarrándome el brazo por si los nervios y el miedo a ese lugar volverían a hacerme tropezar, jaja. No había visto a Fernando antes porque llegó con Pedro en el último momento y aprovechamos la pausa para contarnos algunas cosas. Si la organización, en la próxima edición, nos ofrece un cafecito mientras esperamos el turno ahí, ya sería lo máximo. Tampoco fue el peor tapón que he visto, pasa en todas las carreras y es inevitable si no hay un largo tramo de asfalto o pista primero para abrir el grupo. Además la participación en el Trail Arico este año fue todo un récord, casi 400 en la distancia larga. Pobre sendero... (aunque fue quizás la primera vez que en todo el recorrido no vi nada tirado al suelo, poco a poco vamos portándonos mejor.)
Cuando todo empezó a caminar en serio, Fernando se mantuvo a medio gas para esperar a Pedro que tardó un poco más en tomarse ese cafecito...jaja. Fui adelantando puestos, intercambiando alguna palabra con conocidos por el camino hasta que me topé con Bernardo Reina. Hablando con él bajamos al último barranco antes de la subida larga hasta el Contador, incluso estuvimos medio kilómetro en la subida juntos. En un momento dado le aconsejé no acomodarse detrás de alguien, caminando en fila, cuando es posible ir a un ritmo mas alto. Me tomó la palabra al momento y fue como cuando, en una subida en coche, vas a bajas revoluciones, atrancado, y de repente reduces una marcha y pisas el acelerador. Salimos como cohetes, adelantando sin compasión. Sin darse cuenta, me puso el motor a temperatura y terminé haciéndole a el lo que le había recomendado un momento antes. En cuanto bajó algo el ritmo, le adelanté y seguí a lo mío. No hay mejor motivación en una carrera que la sensación de ir en el carril de izquierda en la autopista, adelantando uno tras otro. Tanta motivación que se me fue olvidando (como siempre) el plan de ir tranquilito entrenando. Aunque de vez en cuando me acordaba y bajaba el ritmo para no ir asfixiado... hasta que me volvía a olvidar... Haciendo esos cambios de ritmo, me di cuenta que las subidas muy largas se hacen mucho mas llevaderas de esa manera. Cuando voy muy rápido, poco a poco me voy asfixiando. Cuando ya resulta insoportable, bajo el ritmo hasta que vuelvo estar a gusto. Aprovecho para tomar un trago de agua y sin pensar en ello, voy subiendo otra vez el ritmo, es una acción automática. (al menos para mi) Y así sucesivamente. Llegando al Contador ya me encontraba con caras conocidas, las que suelo siempre tener alrededor de mi en las carreras. Había llegado a mi lugar en carrera aunque no tenía idea de cuanta gente iba por delante. Contento con el esfuerzo me relajé bastante en esos últimos metros hacía el merendero hasta que escuché los ánimos de José Rodriguez que nos estaba sacando fotos. Quedaban 10m de subida e hice un último esfuerzo, un simulacro de carrera explosiva, con mi mayor sonrisa, saludándole. Y valió la pena porque me dejó uno de los mejores recuerdos que tengo en carrera, grabado en píxeles formato jpg.
Un poco mas adelante estaban los hijos de Marce y Juani animando. Son ángeles, parecen tenerme cariño con lo poco que nos conocemos, animando con todas sus fuerzas, espontáneamente. Quizás es porque soy padre también, pero cuando te animan unos niños por tu nombre de esta manera, afecta mas que todas las demás ayudas que te puedan dar, mentalmente, en una carrera. Ya me lo han hecho en otras carreras como el Castañate las Patas, la media del Tanque, la Vulcan Race entre muchas. Desde aquí les mando un beso y gracias.
Bueno, me estoy desviando del tema. He perdido la concentración, emociones...jajaja. Por donde iba? Ah, por el Contador... Decidí pasar de los avituallamientos. Me di cuenta que cuando no hace demasiado calor, en 20km no hace falta mas que un poco de agua o isotónico, lo que llevo conmigo. Y mas cuando no voy a tope. Pero aún así, para ir lo mas rápido posible, lo único que tomaría sería un gel cada 40 minutos y esos los llevaría yo también. A partir de 3 horas es cuando pienso que puedo necesitar nutrición en carrera. Así que me tiré a la bajada sin pausa. La primera parte no es demasiada técnica y pude "volar" (a mi nivel, claro, además con tantas curvas en las que hay que frenar mi Garmin no bajaba la media de un kilómetro por debajo de 4'30") Me fui emocionando y vi como poco a poco me acercaba a otros corredores que al principio de la bajada no tenía ni a la vista. Llegué al famoso barranco de escalada de Arico. Hay un par de escalones "altitos" pero iba lanzado y con movimientos fuertes de los brazos al estilo pájaro intentaba suavizar los aterrizajes. Pero no fue hasta saliendo del barranco en otro avituallamiento que dejé de lado, que adelanté a algunos corredores. En lo que quedaba de bajada hasta Arico mejoré un par de puestos mas pero esos me los volvieron a quitar en el último kilómetro de asfalto. No lo entendía pero nada podía hacer. Iba a tope y para asegurarme miré el Garmin que me marcaba 3'30", ufff. Yo, físicamente, no puedo correr a mas velocidad. Me desintegro. Pero lo intentaba porque en ese mismo momento que miré el reloj, vi que estaba mejorando mi marca de hace dos años, algo que pensaba inalcanzable ya.
Crucé la meta en 2h22 en una carrera de menos a mas, con sonrisa, disfrutando. 4 minutos mas rápido que en 2012. (relato aqui)
Ese detalle es curioso porque últimamente me estoy quejando de no poder correr rápido. No aguanto ya un kilómetro en asfalto a 4minutos y mis recorridos habituales de entrenamiento no los consigo hacer en los tiempos de hace un año o dos. Pero este año he hecho solamente dos carreras, la maratón del Meridiano y Trail Arico y en las dos he mejorado mis marcas anteriores y al mismo tiempo con mejores sensaciones. O sea, tendré que dejar de quejarme. Es un sueño difícil de soñar... mejorar marcas cuando uno va a cumplir ya 52 años... :-))
Acabé en el puesto 47, 4º en categoría M50 detrás de 3 extraterrestres que realmente saben lo que es "correr" y que ya se habían duchado y cambiado cuando yo pasé por el arco de meta.
La organización nos alimentó con un buen plato de costillas con papas, mojo y gofio. Otro detalle que está convirtiendo esta carrera en un "no te la puedes perder". Recorrido espectacular y variado, ambiente agradable, trato exquisito e involucración total de la organización en su compromiso con los corredores. Felicidades a todo el equipo que nos ha ofrecido esta fiesta!
Dar las gracias a la tienda Giro O Tubo (GOT) en El Médano porque con las zapatillas de La Sportiva voy mas seguro en los tramos técnicos y con las prendas que me ofrecieron salgo mejor en las fotos!
(fotos de Jose Rodriguez y GOT)
Clasificaciones
En parte eso vino por verlo como entrenamiento para la Transgrancanaria. Bajé un poco el ritmo, sobre todo al principio, para que la carrera fuera una preparación para el gran día y no un desgaste inútil a menos de una semana del objetivo. Eso me borraba las opciones a trofeo por categoría pero viéndolo después, creo que no las tenía de ninguna manera. Por otro lado me aportaba la posibilidad de correr con los amigos, charlar un poco, disfrutar de la carrera y no tener que salir como una bala al principio para evitar las retenciones en el tapón al salir del asfalto. En el lugar donde, por las prisas, me caí el año pasado, acabando ya la carrera después de 1km, estuve parado un buen rato esta vez. Eso sí, con Fernando de Buho Trail agarrándome el brazo por si los nervios y el miedo a ese lugar volverían a hacerme tropezar, jaja. No había visto a Fernando antes porque llegó con Pedro en el último momento y aprovechamos la pausa para contarnos algunas cosas. Si la organización, en la próxima edición, nos ofrece un cafecito mientras esperamos el turno ahí, ya sería lo máximo. Tampoco fue el peor tapón que he visto, pasa en todas las carreras y es inevitable si no hay un largo tramo de asfalto o pista primero para abrir el grupo. Además la participación en el Trail Arico este año fue todo un récord, casi 400 en la distancia larga. Pobre sendero... (aunque fue quizás la primera vez que en todo el recorrido no vi nada tirado al suelo, poco a poco vamos portándonos mejor.)
Cuando todo empezó a caminar en serio, Fernando se mantuvo a medio gas para esperar a Pedro que tardó un poco más en tomarse ese cafecito...jaja. Fui adelantando puestos, intercambiando alguna palabra con conocidos por el camino hasta que me topé con Bernardo Reina. Hablando con él bajamos al último barranco antes de la subida larga hasta el Contador, incluso estuvimos medio kilómetro en la subida juntos. En un momento dado le aconsejé no acomodarse detrás de alguien, caminando en fila, cuando es posible ir a un ritmo mas alto. Me tomó la palabra al momento y fue como cuando, en una subida en coche, vas a bajas revoluciones, atrancado, y de repente reduces una marcha y pisas el acelerador. Salimos como cohetes, adelantando sin compasión. Sin darse cuenta, me puso el motor a temperatura y terminé haciéndole a el lo que le había recomendado un momento antes. En cuanto bajó algo el ritmo, le adelanté y seguí a lo mío. No hay mejor motivación en una carrera que la sensación de ir en el carril de izquierda en la autopista, adelantando uno tras otro. Tanta motivación que se me fue olvidando (como siempre) el plan de ir tranquilito entrenando. Aunque de vez en cuando me acordaba y bajaba el ritmo para no ir asfixiado... hasta que me volvía a olvidar... Haciendo esos cambios de ritmo, me di cuenta que las subidas muy largas se hacen mucho mas llevaderas de esa manera. Cuando voy muy rápido, poco a poco me voy asfixiando. Cuando ya resulta insoportable, bajo el ritmo hasta que vuelvo estar a gusto. Aprovecho para tomar un trago de agua y sin pensar en ello, voy subiendo otra vez el ritmo, es una acción automática. (al menos para mi) Y así sucesivamente. Llegando al Contador ya me encontraba con caras conocidas, las que suelo siempre tener alrededor de mi en las carreras. Había llegado a mi lugar en carrera aunque no tenía idea de cuanta gente iba por delante. Contento con el esfuerzo me relajé bastante en esos últimos metros hacía el merendero hasta que escuché los ánimos de José Rodriguez que nos estaba sacando fotos. Quedaban 10m de subida e hice un último esfuerzo, un simulacro de carrera explosiva, con mi mayor sonrisa, saludándole. Y valió la pena porque me dejó uno de los mejores recuerdos que tengo en carrera, grabado en píxeles formato jpg.
Un poco mas adelante estaban los hijos de Marce y Juani animando. Son ángeles, parecen tenerme cariño con lo poco que nos conocemos, animando con todas sus fuerzas, espontáneamente. Quizás es porque soy padre también, pero cuando te animan unos niños por tu nombre de esta manera, afecta mas que todas las demás ayudas que te puedan dar, mentalmente, en una carrera. Ya me lo han hecho en otras carreras como el Castañate las Patas, la media del Tanque, la Vulcan Race entre muchas. Desde aquí les mando un beso y gracias.
Bueno, me estoy desviando del tema. He perdido la concentración, emociones...jajaja. Por donde iba? Ah, por el Contador... Decidí pasar de los avituallamientos. Me di cuenta que cuando no hace demasiado calor, en 20km no hace falta mas que un poco de agua o isotónico, lo que llevo conmigo. Y mas cuando no voy a tope. Pero aún así, para ir lo mas rápido posible, lo único que tomaría sería un gel cada 40 minutos y esos los llevaría yo también. A partir de 3 horas es cuando pienso que puedo necesitar nutrición en carrera. Así que me tiré a la bajada sin pausa. La primera parte no es demasiada técnica y pude "volar" (a mi nivel, claro, además con tantas curvas en las que hay que frenar mi Garmin no bajaba la media de un kilómetro por debajo de 4'30") Me fui emocionando y vi como poco a poco me acercaba a otros corredores que al principio de la bajada no tenía ni a la vista. Llegué al famoso barranco de escalada de Arico. Hay un par de escalones "altitos" pero iba lanzado y con movimientos fuertes de los brazos al estilo pájaro intentaba suavizar los aterrizajes. Pero no fue hasta saliendo del barranco en otro avituallamiento que dejé de lado, que adelanté a algunos corredores. En lo que quedaba de bajada hasta Arico mejoré un par de puestos mas pero esos me los volvieron a quitar en el último kilómetro de asfalto. No lo entendía pero nada podía hacer. Iba a tope y para asegurarme miré el Garmin que me marcaba 3'30", ufff. Yo, físicamente, no puedo correr a mas velocidad. Me desintegro. Pero lo intentaba porque en ese mismo momento que miré el reloj, vi que estaba mejorando mi marca de hace dos años, algo que pensaba inalcanzable ya.
Crucé la meta en 2h22 en una carrera de menos a mas, con sonrisa, disfrutando. 4 minutos mas rápido que en 2012. (relato aqui)
Ese detalle es curioso porque últimamente me estoy quejando de no poder correr rápido. No aguanto ya un kilómetro en asfalto a 4minutos y mis recorridos habituales de entrenamiento no los consigo hacer en los tiempos de hace un año o dos. Pero este año he hecho solamente dos carreras, la maratón del Meridiano y Trail Arico y en las dos he mejorado mis marcas anteriores y al mismo tiempo con mejores sensaciones. O sea, tendré que dejar de quejarme. Es un sueño difícil de soñar... mejorar marcas cuando uno va a cumplir ya 52 años... :-))
Acabé en el puesto 47, 4º en categoría M50 detrás de 3 extraterrestres que realmente saben lo que es "correr" y que ya se habían duchado y cambiado cuando yo pasé por el arco de meta.
La organización nos alimentó con un buen plato de costillas con papas, mojo y gofio. Otro detalle que está convirtiendo esta carrera en un "no te la puedes perder". Recorrido espectacular y variado, ambiente agradable, trato exquisito e involucración total de la organización en su compromiso con los corredores. Felicidades a todo el equipo que nos ha ofrecido esta fiesta!
Dar las gracias a la tienda Giro O Tubo (GOT) en El Médano porque con las zapatillas de La Sportiva voy mas seguro en los tramos técnicos y con las prendas que me ofrecieron salgo mejor en las fotos!
(fotos de Jose Rodriguez y GOT)
Clasificaciones
viernes, 14 de febrero de 2014
Entrenamiento desde Santa Cruz
Es probable que este año haga menos carreras. La principal razón es que las carreras de montaña me han atraído en un principio como medio para conocer nuevos lugares y recorridos. Algunas repetiré con muchas ganas pero quedan muchos rincones por descubrir y me gusta mucho salir a entrenar en plan explorador, por lo que es posible que faltaré en algunos eventos.
Asimismo cambiarán los relatos en este blog porque algunos entrenamientos se merecen una buena crónica también. Además es posible que le sirven a alguno para organizar su propio entreno.
Este fin de semana pasado podría haber participado en el triatlón de Santa Cruz, pero tengo suficientes excusas para justificar mi ausencia. Quizás vuelvo a hacerlo el año que viene. Pero, junto con Miguel, planificamos un entrenamiento desde Las Teresitas y así aprovechar para respirar el ambiente del triatlón y animar a los amigos en la salida.
El recorrido que haríamos, lo había preparado el día anterior en la página http://www.trackprofiler.com/, descargué el archivo .gpx y lo instalé en la aplicación Everytrail que llevo corriendo en mi teléfono.
Pero la historia del entrenamiento empieza unos días antes. El jueves salí a correr 15km por Montaña Pelada en El Médano. Al principio despacito pero me fui animando y terminé dando todo lo que podía. Al día siguiente vino a buscarme Miguel para correr. Mi idea era hacer un poco mas de kilómetros pero mas lento... Ya desde el principio, Miguel marcó su ritmo y yo colgaba detrás como podía. Terminamos haciendo 22km al mismo ritmo que los 15 que había hecho el día anterior, y con mas desnivel. Estaba temblando sobre mis piernas. Suelo tomarme un bidón de recuperador después de una tal machacada pero no me quedaba agua... El sábado trabajé y descansé para la vuelta del domingo. El triatlón empezaba a las 8h30 por lo que tuvimos que madrugar bastante. Un kiwi, un plátano y un café, me parecía demasiado temprano para comer más... Me di cuenta al levantarme que no tenía "buenas piernas" pero bueno, serían "solamente" 30km "tranquilos"...
Vimos la salida del Half Triatlón de Santa Cruz, animamos un poco (o quizás no) a Ibán y Riccardo, los Vigorexicus presentes en la competición, y cuando desaparecieron entre otros 260 brazos en las aguas de Las Teresitas empezamos la aventura nuestra.
Cuando salimos a correr intentamos siempre respetar nuestras reglas básicas: salimos y llegamos al mismo punto. No volvemos por el mismo camino de ida (recorridos circulares) Hay excepciones, pero para este domingo nos comíamos 6km de asfalto al principio para cumplirlo, que sería la carretera hasta Igueste de San Andrés. El Garmin iba marcando 4:30, buen ritmo para empezar... Llegué a Igueste calentito... Ahí cruzamos el barranco por los paseos dentro del pueblo y empezamos la subida en frente hacía El Semáforo y Antequera. Por el camino nos encontramos con varios grupos de senderistas que sin realmente quererlo, nos animaban a subir el ritmo. (Al estilo de los típicos chistes sobre corredores que cuando pasan al lado de alguien, van ligeritos, dos veces mas rápido que lo habitual, con respiración silenciosa y una sonrisa de oreja a oreja, saludando con un totalmente natural "hola, buenos días, como van?") Total que cuando llegamos arriba, las gotas de mi sudor formaban un riachuelo cuesta abajo. Ahí nos encontramos con una casa en ruinas y Miguel utilizó la buena excusa para descansar : "voy a mirar lo que hay dentro de esa casa..." Menos mal, yo no podía ni contestar. De ahí a la playa de Antequera nos perdimos un par de veces y tuvimos que recurrir a nuestros teléfonos con el recorrido marcado con gps. Ahí llegamos, incluyendo los 6km de asfalto, desde Las Teresitas en 1h40. La marea estaba llena por lo que no había "playa" pero tampoco iba dejarme Miguel que me echara a coger sol... Seguimos sin parar hacía Las Casillas, todo subida por un barranco en el cual corría un buen chorro de agua. El ruido de las pequeñas cascadas era muy agradable pero mis piernas empezaron a pesar mas y mas, quitando tonalidad al sonido. Miguel iba delante y si no miraba atrás en 5 minutos ya ni me veía. Pero tuvo mucha paciencia y en el aburrimiento aprovechó para grabarme en video. Cuando por fin llegamos a Las Casillas, que son unas chabolas abandonadas (o así parecen) en la cima de un risco impresionante, únicamente accesibles por sendero, estoy mas muerto que vivo. Sin decir nada intento retrasar lo mas posible el comienzo del descenso. Y qué descenso... Elegí un trazado que aparece en mi mapa del Everytrail pero, mirando por donde había que bajar, parecía casi imposible, en una pared casi vertical del risco. Qué bueno, aventureros que somos, a disfrutarlo. Pero mis rodillas a duras penas soportan el peso de mi cuerpo y sufro. El famoso trazado nos lleva a una huerta privada y tuvimos que "saltar" la verja. Ya pisando una terraza recién sembrada, aparece el dueño. Pero Miguel, que iba delante (que raro) le soltó la excusa de que nos perdimos y el hombre hasta nos explica por donde seguir. El truco funcionó tán bien que recurriríamos a él mas adelante otra vez...jejeje. Aun así, Miguel se pierde un poco y así conseguí adelantarle, jajaja. De ahí en adelante, decidió quedarse detrás de mi. No exactamente para no perderse pero para no tener que esperar cada 200m... Cuando el terreno dejaba correr, no iba tan mal. Pero no podía bajar escalones y no podía fiar de mis piernas en los tramos técnicos.
El sendero termina en la parte alta de Igueste de San Andrés donde cogimos otra vez hacía arriba por el último tramo de asfalto que termina sin salida en el barranco de Igueste. Miguel llegó a proponer bajar el asfalto en vez de subir y abandonar el recorrido planificado. No creo que le decía en serio, era para quedar bien y sabía que iba decir que no. Si quiero acabar la Transgrancanaria, hay que aprender a sufrir, jaja.
El barranco de Igueste tenía mucha agua. Nos encontramos con bastante gente en la primera parte, disfrutando de unos jardines "zen" totalmente naturales, impresionantes. Era imposible no disfrutar. Olvidé las piernas y el sufrimiento. Si no podía correr, pues caminar y seguir. Tampoco íbamos taaaan lentos. Bastante rápido para volver a equivocarnos con lo que llegamos de repente a unas casas y cultivos con gente trabajando. Precioso, valió la pena perderse. Increíble lo que hace la gente ahí. Nosotros parecíamos unos turistas idiotas con pinta de deportistas al lado de estos auténticos campesinos Canarios con bolsas de papas y calabazas al hombro, alejados al menos 4 km de cualquier pista accesible con un vehículo y que conocen su monte mejor que nosotros los "smileys" del whatsapp... Así que les soltamos otra vez que probablemente nos habíamos perdido (aunque ya habíamos verificado en nuestros teléfonos que teníamos salida por ahí) y con todo detalle (la casa de madera allá, el pino aquel, el risco que ves ahí...) nos explican como llegar otra vez al camino "oficial"
Cruzamos el barranco en la casa de madera, pasamos por el famoso pino y nos metemos en la subida mas bonita de todo el recorrido, en un denso bosque. Menos mal que nos perdimos. Después del risco enlazamos otra vez con el camino que entre ladear y un poco mas de subida nos lleva muy cerca a la carretera de Las Bodegas o carretera de la Cumbre. Ya no me quejaba mucho pero íbamos lentos, lo admito. Tan lento que Miguel vuelve a aburrirse y busca su canción preferida en youtube (había cobertura) "because I'm happy" y se pone a bailar detrás de mi... Lo que hay que aguantar, jajajaja.
Luego la bajada nos lleva directo hacía San Andrés. Nada. De 700m a 0m derecho de una vez. La primera parte es una auténtica gozada para correr aunque lo que hacía se parecía poco a ese gesto deportivo. Arrastrándome al final, llegamos abajo y me tiro al suelo con un suspiro enorme. HECHO. Nos cambiamos (tardé un poco en poder desatarme las zapatillas) y fuimos a animar a los triatletas en la llegada.
UY... Ya han llegado, jajaja. Claro, tardamos 5h30min en hacer esos 31km... Ibán ya había vaciado un cubo de cervezas pero pedimos un par de ellos mas y recuperamos animando a los Olímpicos que estaban en la parte de bici. Ibán nos contó su carrerón, empezando a correr después de la transición de bici en segundo lugar. Y finalmente quedando 6º ! Felicidades, porque eso ha sido realmente sin entrenar, sin preparación. Muy fuerte. Bastante mas fuerte que mis piernitas...
Gracias por su atención y tiempo perdido, y hasta la próxima...
San Andres-Antequera-Las Casillas at EveryTrail
EveryTrail
Asimismo cambiarán los relatos en este blog porque algunos entrenamientos se merecen una buena crónica también. Además es posible que le sirven a alguno para organizar su propio entreno.
Este fin de semana pasado podría haber participado en el triatlón de Santa Cruz, pero tengo suficientes excusas para justificar mi ausencia. Quizás vuelvo a hacerlo el año que viene. Pero, junto con Miguel, planificamos un entrenamiento desde Las Teresitas y así aprovechar para respirar el ambiente del triatlón y animar a los amigos en la salida.
El recorrido que haríamos, lo había preparado el día anterior en la página http://www.trackprofiler.com/, descargué el archivo .gpx y lo instalé en la aplicación Everytrail que llevo corriendo en mi teléfono.
Pero la historia del entrenamiento empieza unos días antes. El jueves salí a correr 15km por Montaña Pelada en El Médano. Al principio despacito pero me fui animando y terminé dando todo lo que podía. Al día siguiente vino a buscarme Miguel para correr. Mi idea era hacer un poco mas de kilómetros pero mas lento... Ya desde el principio, Miguel marcó su ritmo y yo colgaba detrás como podía. Terminamos haciendo 22km al mismo ritmo que los 15 que había hecho el día anterior, y con mas desnivel. Estaba temblando sobre mis piernas. Suelo tomarme un bidón de recuperador después de una tal machacada pero no me quedaba agua... El sábado trabajé y descansé para la vuelta del domingo. El triatlón empezaba a las 8h30 por lo que tuvimos que madrugar bastante. Un kiwi, un plátano y un café, me parecía demasiado temprano para comer más... Me di cuenta al levantarme que no tenía "buenas piernas" pero bueno, serían "solamente" 30km "tranquilos"...
Vimos la salida del Half Triatlón de Santa Cruz, animamos un poco (o quizás no) a Ibán y Riccardo, los Vigorexicus presentes en la competición, y cuando desaparecieron entre otros 260 brazos en las aguas de Las Teresitas empezamos la aventura nuestra.
Cuando salimos a correr intentamos siempre respetar nuestras reglas básicas: salimos y llegamos al mismo punto. No volvemos por el mismo camino de ida (recorridos circulares) Hay excepciones, pero para este domingo nos comíamos 6km de asfalto al principio para cumplirlo, que sería la carretera hasta Igueste de San Andrés. El Garmin iba marcando 4:30, buen ritmo para empezar... Llegué a Igueste calentito... Ahí cruzamos el barranco por los paseos dentro del pueblo y empezamos la subida en frente hacía El Semáforo y Antequera. Por el camino nos encontramos con varios grupos de senderistas que sin realmente quererlo, nos animaban a subir el ritmo. (Al estilo de los típicos chistes sobre corredores que cuando pasan al lado de alguien, van ligeritos, dos veces mas rápido que lo habitual, con respiración silenciosa y una sonrisa de oreja a oreja, saludando con un totalmente natural "hola, buenos días, como van?") Total que cuando llegamos arriba, las gotas de mi sudor formaban un riachuelo cuesta abajo. Ahí nos encontramos con una casa en ruinas y Miguel utilizó la buena excusa para descansar : "voy a mirar lo que hay dentro de esa casa..." Menos mal, yo no podía ni contestar. De ahí a la playa de Antequera nos perdimos un par de veces y tuvimos que recurrir a nuestros teléfonos con el recorrido marcado con gps. Ahí llegamos, incluyendo los 6km de asfalto, desde Las Teresitas en 1h40. La marea estaba llena por lo que no había "playa" pero tampoco iba dejarme Miguel que me echara a coger sol... Seguimos sin parar hacía Las Casillas, todo subida por un barranco en el cual corría un buen chorro de agua. El ruido de las pequeñas cascadas era muy agradable pero mis piernas empezaron a pesar mas y mas, quitando tonalidad al sonido. Miguel iba delante y si no miraba atrás en 5 minutos ya ni me veía. Pero tuvo mucha paciencia y en el aburrimiento aprovechó para grabarme en video. Cuando por fin llegamos a Las Casillas, que son unas chabolas abandonadas (o así parecen) en la cima de un risco impresionante, únicamente accesibles por sendero, estoy mas muerto que vivo. Sin decir nada intento retrasar lo mas posible el comienzo del descenso. Y qué descenso... Elegí un trazado que aparece en mi mapa del Everytrail pero, mirando por donde había que bajar, parecía casi imposible, en una pared casi vertical del risco. Qué bueno, aventureros que somos, a disfrutarlo. Pero mis rodillas a duras penas soportan el peso de mi cuerpo y sufro. El famoso trazado nos lleva a una huerta privada y tuvimos que "saltar" la verja. Ya pisando una terraza recién sembrada, aparece el dueño. Pero Miguel, que iba delante (que raro) le soltó la excusa de que nos perdimos y el hombre hasta nos explica por donde seguir. El truco funcionó tán bien que recurriríamos a él mas adelante otra vez...jejeje. Aun así, Miguel se pierde un poco y así conseguí adelantarle, jajaja. De ahí en adelante, decidió quedarse detrás de mi. No exactamente para no perderse pero para no tener que esperar cada 200m... Cuando el terreno dejaba correr, no iba tan mal. Pero no podía bajar escalones y no podía fiar de mis piernas en los tramos técnicos.
El sendero termina en la parte alta de Igueste de San Andrés donde cogimos otra vez hacía arriba por el último tramo de asfalto que termina sin salida en el barranco de Igueste. Miguel llegó a proponer bajar el asfalto en vez de subir y abandonar el recorrido planificado. No creo que le decía en serio, era para quedar bien y sabía que iba decir que no. Si quiero acabar la Transgrancanaria, hay que aprender a sufrir, jaja.
El barranco de Igueste tenía mucha agua. Nos encontramos con bastante gente en la primera parte, disfrutando de unos jardines "zen" totalmente naturales, impresionantes. Era imposible no disfrutar. Olvidé las piernas y el sufrimiento. Si no podía correr, pues caminar y seguir. Tampoco íbamos taaaan lentos. Bastante rápido para volver a equivocarnos con lo que llegamos de repente a unas casas y cultivos con gente trabajando. Precioso, valió la pena perderse. Increíble lo que hace la gente ahí. Nosotros parecíamos unos turistas idiotas con pinta de deportistas al lado de estos auténticos campesinos Canarios con bolsas de papas y calabazas al hombro, alejados al menos 4 km de cualquier pista accesible con un vehículo y que conocen su monte mejor que nosotros los "smileys" del whatsapp... Así que les soltamos otra vez que probablemente nos habíamos perdido (aunque ya habíamos verificado en nuestros teléfonos que teníamos salida por ahí) y con todo detalle (la casa de madera allá, el pino aquel, el risco que ves ahí...) nos explican como llegar otra vez al camino "oficial"
Cruzamos el barranco en la casa de madera, pasamos por el famoso pino y nos metemos en la subida mas bonita de todo el recorrido, en un denso bosque. Menos mal que nos perdimos. Después del risco enlazamos otra vez con el camino que entre ladear y un poco mas de subida nos lleva muy cerca a la carretera de Las Bodegas o carretera de la Cumbre. Ya no me quejaba mucho pero íbamos lentos, lo admito. Tan lento que Miguel vuelve a aburrirse y busca su canción preferida en youtube (había cobertura) "because I'm happy" y se pone a bailar detrás de mi... Lo que hay que aguantar, jajajaja.
Luego la bajada nos lleva directo hacía San Andrés. Nada. De 700m a 0m derecho de una vez. La primera parte es una auténtica gozada para correr aunque lo que hacía se parecía poco a ese gesto deportivo. Arrastrándome al final, llegamos abajo y me tiro al suelo con un suspiro enorme. HECHO. Nos cambiamos (tardé un poco en poder desatarme las zapatillas) y fuimos a animar a los triatletas en la llegada.
UY... Ya han llegado, jajaja. Claro, tardamos 5h30min en hacer esos 31km... Ibán ya había vaciado un cubo de cervezas pero pedimos un par de ellos mas y recuperamos animando a los Olímpicos que estaban en la parte de bici. Ibán nos contó su carrerón, empezando a correr después de la transición de bici en segundo lugar. Y finalmente quedando 6º ! Felicidades, porque eso ha sido realmente sin entrenar, sin preparación. Muy fuerte. Bastante mas fuerte que mis piernitas...
Gracias por su atención y tiempo perdido, y hasta la próxima...
San Andres-Antequera-Las Casillas at EveryTrail
EveryTrail



































































