martes, 3 de octubre de 2017

Para no dejar capítulos en blanco

seguimos escribiendo. Nunca se sabe, quizás algún día sacan una película basada en todos mis relatos. Cuando vuelvo a leer algunos, me parece muy factible, mucha película...
 Puede que este capítulo de la serie sea un poco mas aburrido porque ha pasado poco drama en los últimos eventos, aparte de quedar muy atrás en las clasificaciones.
Pero dicen que para tener resultados hay que entrenar y prepararse. Pues, creo que puedo confirmarlo. Y también hay que llevar el físico al límite, sufrir. Pero ya sufro bastante de los dolores diarios como para darle un puntito mas en las carreras. O sea, acepto mis resultados, creo que he disfrutado, que es lo que busco ahora.
El triatlón de El Médano llevo haciéndolo 8 ediciones seguidas. No dudé ni un momento en inscribirme a la novena, por lo menos hasta diez tengo que poder llegar. La situación fue muy parecida a la del año pasado. Ninguna preparación para triatlón. Este año le di mas a la bici, pero correr casi cero. Y nadar, bueno, de vez en cuando para refrescarme los días de mar plato.
Lo que mas me gusta es ir relajado a la prueba, cero estrés. Dormí bien la noche anterior, y excepcionalmente, sin saber por qué, me desperté menos zombi que lo normal. Mi plan era no preocuparme para nada por el puesto y simplemente sumar otra prueba a la lista, disfrutar del ambiente. Pero me levanté diferente, de verdad, ni idea por qué. Con ganas de competir.
Después de dejar la bici y el resto de material en boxes volví a casa (que suerte tenerla cerca) a ponerme el neopreno y para calentar nadé desde Playa Chica hasta el lugar de la salida. Sé que no existen los milagros así que mis ganas de competir los dejo para el segmento de la bici y salgo desde la última fila en la playa para evitar que todos me pasan por encima. No nadé mal, nada que comentar.
Las transiciones las hice bastante bien también, ventajas de la experiencia.
Al no ser buen nadador pierdo la oportunidad de acoplarme a los grupos buenos en bici. Empiezo a adelantar y después de un par de kilómetros veo que somos 3 y vamos con cortos relevos devorando grupitos que no consiguen acoplarse. Aun así, terminando la primera vuelta tenemos un grupo considerable pegado a nuestras ruedas, sin aportar nada, por lo que decido atacar fuerte al pasar por el pueblo y en la subida saliendo. Dejamos atrás al grupo y seguimos los mismos 3 del principio que, sin hablarlo, acompañaron en el ataque. En la segunda vuelta, todo igual aunque perdimos uno de nuestro trio. Pero se acopló otro. Mismo escenario al llegar al pueblo, ataque, romper el grupo y seguimos. Pero el grupo detrás de nosotros era cada vez mas grande, absorbiendo todos los individuos sueltos que nos encontramos y se mantenía muy cerca. Llegaba a la transición con muy poca ventaja sobre un grupo muy grande.
Ya nada mas empezar a correr, me adelantaban uno tras otro. No me podía agobiar. Lo primero sería evitar dolor y mantener las buenas sensaciones. Aguanté el mismo ritmo, quizás apreté un poco mas al final, después de tomar el único gel que llevaba, por si notaba falta de fuerzas.
Y sin mas que comentar crucé la meta. Contento. Otro triatlón acabado. Buenas sensaciones durante los 3 segmentos y realmente me lo pasé muy bien en la bici, donde, como previsto, competí con todas mis fuerzas. Cogiendo rueda a gente mas fuerte podría haber hecho un mejor tiempo, pero estoy orgulloso de haber marcado el ritmo yo, y de todas formas agradeciendo la ayuda del compañero que me acompaño durante las 3 vueltas.
Me decepcioné un poco al ver que he corrido mas lento que nunca, pero, lo dije antes, no existen los milagros. Para correr mas rápido, hay que entrenar y no puedo hacerlo.
Ahora toca temporada de trabajo. Es como otra carrera. No me gusta tanto pero no queda otra, no se puede vivir como un gandul 365 días al año. 330 es suficiente.
Noches cortas, sueño todo el día y trabajar arrastrándome como en una ultra. Imposible añadir entrenamientos al horario.
Pero me apunto al acuatlón de la Caleta de Interián porque pienso que necesito distraerme por lo menos un rato y una prueba tan corta no me hará demasiado daño.
Cuando dejo de hacer deporte, mi cadera me molesta cada vez mas y correr casi imposible. Decido calentar un buen rato trotando despacio por las calles de La Caleta a ver si desaparece el óxido. Duele pero me alegra notar que con cada paso duele algo menos. No puedo forzarlo, la cadera marca el ritmo.
Salgo atrás del todo y mas o menos ahí me quedo hasta la transición a la natación. No llegué demasiado asfixiado al agua y pude nadar bastante bien. A mi ritmo, pero bien. Las condiciones de mar eran mucho mejores que el año pasado, aunque ahí, siempre hay corrientes y oleaje. Conseguí adelantar a gente en el agua, agüita, eso es algo nuevo para mi. Y después, intentar mantener el puesto corriendo. No corrí mas rápido que en la primera vuelta, pero supongo que los demás iban mas lentos, y conseguí mantener ese puesto, hasta recuperar uno mas, desde el 77 antes de nadar, el 59 después de nadar, el 58 en meta (90 en total).
Nada que celebrar, sino haber disfrutado mucho del ambiente y muy feliz. Feliz de disfrutar de esas sensaciones de piernas cansadas después de una prueba. Feliz de recibir tantos saludos aunque yo iba como siempre despistado sin saludar. Feliz por participar en una prueba donde ganar o ser mejor que otro es solo una anécdota y donde lo primero es estar entre amigos deportistas, algo que se nota en todo lo que organiza Basilio Bravo. Su lema "Be Finisher" por fin lo entiendo. No es que lo principal es llegar a meta, sino que llegar a meta es suficiente. Totalmente diferente.

RESULTADOS TRIATLÓN EL MÉDANO









Where is the limit...

No puedo evitar hacer locuras. Quizás porque yo no lo veo como locuras.
La entrada anterior se llamaba guerra mental y tocaba ir a por otra batalla. Podía ganar, podía perder. Quizás tenía mas posibilidades de perder esta vez, pero es precisamente en esas situaciones que he podido vencer anteriormente y así volvió a ocurrir. Aunque ya rozando límites.
Quiero correr, no puedo correr. Corro... Así decía en esa publicación anterior. Y si, he corrido. 10km en montaña a buen ritmo. Y luego 23km que ya hay que llamar senderismo rápido. Una salida por semana y otra en bici. El resto de los días recuperando de los dolores de cadera.
De repente decido apuntarme a la Ultra del Nordeste en Anaga, probablemente la ultra mas dura de Canarias, desniveles brutales y por ser en Agosto, temperaturas extremas.
Creo que no soy capaz de darme cuenta de que esto no es una simple vueltita por el monte, ni me asusta. Pienso que puedo ir a caminar y trotar algo, disfrutar y el resto ya se verá.
Se va acercando la fecha y todos me dicen que sin entrenar, eso no se puede hacer, estoy loco.
Pienso que entrenar sería para poder acabarla en menos tiempo, pero que tengo fondo suficiente y la experiencia necesaria para acabarla sin arriesgar mi salud, o sino retirarme en cualquier momento si veo que algo va mal.
Pero es verdad que al final empiezo a dudar y terminé diciendo que si acababa esto, escribiría un libro.
Y porqué? Bueno. Opino cosas sobre esa nueva moda de ser deportista de élite generalizada. No creo que puedo plasmar muy bien lo que quiero decir y como colmo, no soy buen ejemplo.
Pero luego pienso también que por qué voy a criticar lo que hacen los demás. Si la gente es feliz haciendo lo que hacen, pues, adelante.
Es todo un negocio, pero así funciona este mundo.
Entrenadores personales, fisioterapeutas, pruebas de esfuerzo, planes de entrenamiento, barritas energéticas, geles, recuperadores, equipamiento, leer todas las revistas y páginas web relacionadas, series, salidas largas, entrenamientos cruzados, recuperación activa, control sobre la alimentación, carbohidratos, proteínas, pastillas de magnesio, aminoácidos, estiramientos, masajes de descarga múscular, analizar tu pisada, técnica de correr, medias de compresión, analizar el color de tu caca... la lista es interminable.
¿Es necesario todo esto?
Yo soy el primero en obsesionarme con las cosas pero lo admito y sé que no es lo mejor.
En fin, mi reto era demostrar que no es necesario todo esto. No hice la Ultra del Nordeste por esto, tenía ganas de hacerla pero sin haber entrenado significaba un reto nuevo.
Y peor me podía haber salido. Como ya dije antes, es una ultra muy dura y mas de la mitad de los participantes se retirarían.
Salí muy lento porque no era capaz de ir mas rápido, pero en la subida a Chinamada fui cogiendo ritmo. Luego volvieron a adelantarme muchos pero como es una ultra, no me preocupaba nada. En la subida después de Benijo empezó el sufrimiento, pero eso era así para la mayoría. En Lomo de las Bodegas monté mi primer número. Fui a echarme un rato debajo de un árbol, no podía mas. Intenté hidratarme bien y recuperar. Perdí bastante tiempo y salí de ahí con apenas una decena de corredores detrás de mi. De ahí hasta el avituallamiento en el barranco de Igueste me adelantaron algunos con lo que empecé a subir hacía la Cancelilla con unos 6 personas detrás de mi aun. El sol pegaba con intensidad máxima y poco a poco fui perdiendo fuerzas. Había que llegar a la zona de árboles para encontrar sombra, pero se hizo eterno, pasito a pasito, cada vez mas lento. Lo de siempre, sudaba mas de lo que mi cuerpo es capaz de absorber bebiendo. Supongo que es ilegal, pero habría que poder llevar un suero en la mochila y enganchar la aguja al camelback. Una vez arriba había asfalto hasta el Bailadero pero era incapaz de correr. Era incapaz de caminar. Me paré varias veces, se me acalambraban las dos piernas a la vez y me quedaba plantado como un tronco de árbol en la carretera. Nunca me había pasado tan fuerte. Con estilo robot, caminando sin doblar las piernas, conseguí llegar al avituallamiento en el albergue. Ahí monté el segundo número, el clásico. Los de la Cruz Roja preguntando si les acompañaba a la ambulancia pero lo negaba, les pedía tiempo para recuperar. Después de unos minutos empecé a poder razonar, beber y comer. Aun no iba último, a pesar de todo, solo me adelantaron dos. Pero quedaba mucho. Había que bajar de nuevo a Taganana y volver a subir... Conseguí recuperar suficiente para levantarme y caminar. Intentaba correr, pero me seguían entrando calambres. Después del Bailadero, ya en la bajada técnica a Taganana, por fin, se quitaron los calambres. Llegué un poco mejor a Taganana, me dejaron un par de pastillas de sales, porque ya había tomado todas las que llevaba yo y seguí. Cuando llego arriba me dicen que ya quedan solo dos personas detrás de mi, los demás se retiraron. Los vi llegar y me marché porque mentalmente, no quería ir último... De nuevo bajar hasta Afur y volver a subir. "De verdad, el Lechu es un "cabrón", nos quiere matar" pienso, cuando veo que además no bajamos a Afur por el camino normal, sino desviándonos por un camino impracticable debajo de Roque Negro.
En Afur se retirarían los dos que me venían detrás por lo que ya iba último hacía Cruz del Carmen. Me quedaban unos 15 minutos para el corte cuando llegué ahí y los gasté en descansar y hablar con Juan, compañero con el que fui a la carrera y que se retiraba ahí después de vomitar varias veces y recibir suero para recuperar. En el último minuto del corte, salí de Cruz del Carmen pero sabía que sería imposible, en el estado en el que me encontraba, llegar a meta en dos horas, el límite final. De todas formas, no habían mas cortes y no me retiraba. Lo que me preocupaba ahora eran los corredores escoba. No quería tenerles presionándome y pedí a Javi Sánchez, que estaba ayudando en el avituallamiento, entretenerlos un ratito para coger ventaja... jeje.
Me encontraba relativamente bien (con 65km en las piernas...) e intenté correr todo, nada de caminar. Había que intentar llegar a meta a tiempo. Me hubiera gustado poder ver después mi ritmo pero el Garmin se quedó sin batería y se apagó. Algo no cuadraba. Porque 15km en dos horas, si no paro de correr, tenía que ser posible. Además casi todo bajada, aunque técnica en La Goleta y Tegueste. Conseguí adelantar a un corredor después de la bajada de La Goleta así que ya no iba el último y detrás veía la luz de los frontales de los corredores escoba, estaban a una distancia "safe". Cuando llego al último avituallamiento en Tegueste les pregunto por la hora y me dicen "las doce menos dos minutos", o sea, me quedaban 2 minutos para llegar a meta en Tejina, unos 4km... Ni Usain Bolt, ni Mo Farah... pero los chicos me animaban y decían, "vamos, vamos, hay que intentarlo" jajaja. Al rato escucho las doce campanadas de la iglesia de Tegueste...Seguí corriendo esperando que me darían un poco mas de tiempo, pero cuando entré en Tejina, unas personas que me indicaban por donde ir, me decían "no corras, no vale la pena, ya está recogida la entrada en meta". Un poco decepcionado me puse a caminar e intenté seguir de todas formas la ruta hasta meta. Y bueno, no estaba recogida la meta, pero sí el cronometraje. Me senté a comer un buen plato de comida que ofrecían en meta y después de un rato apareció alguien con una medalla finisher, porque aunque fuera de tiempo, finisher fui ! Bonito detalle. Y otro rato después aparecieron los corredores escoba. Les pregunté por el corredor que había adelantado, pero me dijeron que bajó con ellos hasta Tegueste y ahí se quedó.
O sea, por primera vez en mi entera carrera de deportista aficionado(casi 10 años en triatlón y atletismo) he conseguido cruzar una meta en el último puesto. O no, no lo conseguí, porque no salgo en la clasificación...
Bueno, último en llegar, eso sí.
Chiquita aventura. Quizás hay que entrenar un poco para hacer una ultra. O quizás no y el problema fueron las condiciones climatológicas con lo que era mas probable que me retiraba como la mitad de los participantes que sí habían entrenado para la carerra !




martes, 23 de mayo de 2017

Guerra mental 2017

Quiero correr. No puedo correr. Me duele.

Salgo en bici. No me duele. Me gusta un día, dos, tres y luego ya no tengo ganas de salir en bici.
Lo de siempre, todo o nada.

Vuelta tremenda por Anaga, 125km y 3500m de desnivel positivo. Pero 100% impresionante.



Viaje a Bélgica y con amigos 170km dentro del recorrido del tour de Flandes, con todos los adoquines y repechos. 3º o 4º del grupo arriba en todas las subidas. Encuentro con Greg Van Avermaet y otros pros entrenando. Sprint final de 8km a 43 por hora. Y luego litros de cerveza.






Remate: vuelta a la isla con Miguel. Plan: 260km incluido Tejina- Bailadero-San Andrés.
Tenemos 12horas diurnas justitas. Miguel no quiere llevar luz. Pajarón entre Tejina y Las Canteras y Miguel aborta desvío a Bailadero. Vuelta por La Laguna-Sobradillo. 4 paradas en bares, lo que tardan en servir y consumir, 10 horas 50, 240km. Nos sobraba hora y media de luz, quizás poco para los casi 30km que abortamos, o al menos muy justo y eso sin contar con desgracias. Aun así, bonito reto acabado. Habrá que entrenar un poco mas para la vuelta completa incluido Masca y Anaga, (unos 270km) y esperar días mas largos.



Bici de montaña. Vuelvo a intentarlo. No disfruto mucho.

Quiero correr. Lo intento. 10km a tope de trail. Una semana sin poder caminar. Dolor de cadera y músculos tiesos.
Semana perdida.

Teide 360 MTB.
Lios. Riccardo no va. Kike va con otra tropa. Miguel quiere ir. Dorsal si, dorsal no. No quiero hacerlo solo, Miguel quiere acompañarme. Aventura, buen tiempo, bonito decor, buen ritmo, pájara a la mitad recuperada y buena recuperación de puestos, rotura de bici de Miguel y tramo final por asfalto. Buen día de ciclismo con un pie dentro de la Teide360 y otro fuera.




Dos días después Demolition Triatlón Garachico. Duermo 3 horas en el coche en Montañeta la noche antes de la prueba. (No quiero acordarme el porqué)
Espectacular triatlón de montaña. Todo el mundo disfrutando.
Natación revuelta bebiendo medio charco sin querer. Y de ahí a correr en subida, pulso rojo. Mareo y casi vómitos. Paradas cortas y ritmo senderista. Digestión del atlántico tragado acabada a la mitad de la subida y recupero algunos puestos. Del mar a 1000m de altitud en 9km recorrido Vulcan Race hasta Montañeta.
Bici MTB Montañeta Arenas Negras casi 40km en dos vueltas con subida cortafuegos en la primera. Hace fresquito, ideal. Voy fuerte, adelanto, adelanto, adelanto...última bajada a tope, quedan 2km, PsSSSSJJJHHH, sobre la llanta rueda atrás. Eso no es pinchazo, eso es reventón. ¿Cuanto tardo en cambiar? ¿Cuanto tardo corriendo? Pues a correr con la bici. Me vuelven a adelantar, no muchos. Da igual, me lo pasé pipa. Trofeo segundo M50 y probablemente la única vez en mi vida que he disfrutado sobre la MTB. Mucho frío, cansancio tremendo. 6 días en cama resfriado fatal.




Entrenos sueltos, intentos de correr, dolor, falta de ganas para salir en bici. Un poco de natación, no es que me gusta, pero algo hay que hacer.
Salida motivada por Strava San Andrés-Chamorga a tope. Pena del viento que no dejó sacar todo como previsto. Queda pendiente cuadrar con la meteorología en la subida al Bailadero.



Y aquí estamos. En guerra mental.
Quiero correr. No puedo correr. Corro. Noches sin dormir, dolor. Bici perfecto. No quiero salir en bici...
No hay solución pacífica.

lunes, 22 de mayo de 2017

A veces pienso que soy hermano de Kilian, y luego...

Esto lo escribí hace tiempo, pero no lo había publicado. Acabo de verlo y leerlo y me hizo gracia. Así que lo saco del borrador...

Qué bonita es la vida ahí arriba en las nubes. Pero alguna desgracia siempre termina bajándome al suelo. Y claro, cuanto mas alto vuelas, mas dura es la caída.
Y mira que he caído yo de veces... caídas de verdad y de esas que te bajan de la nube en cuestión de minutos.
Como correr hace daño, tengo una teoría nueva, adoptada de Miguel que dice lo mismo, que es correr menos y salir en bici. Nos damos bastante caña en bici y se nota que nos ponemos fuertes, y sin hacerse pupas en las articulaciones, músculos...
Y así fui a la K42 con apenas 20km corridos en las últimas dos semanas y cien en un mes entero. Pero me sentía bastante bien y fuerte.
Sabía que tenía que conservarme y gestionar el esfuerzo para no provocar demasiado dolor en la cadera.
Tranquilo en la salida, ritmo cómodo hacía el Bronco, trote sin forzar en Jardina y buena subida a Zapata. En nada estaba ya en la pista arriba. No me lanzaba por debajo de 5' el km y hasta la mitad de la pista de los Dornajos iba bien. Pero vino el dolor y tuve que frenar, alternar caminar y trotar. Me adelantaron Basilio, Marce y 100 mas. Me quedé atascado en el sendero hacía la Goleta y no quería estresarme ni a mi mismo ni a los demás para ir adelantando y ya fue en la subida misma de la Goleta cuando pude recuperar mis puestos. Tampoco subí a muerte, pero volví a adelantar a Marce, Basilio, Ana y 100 mas. Lo hice bien porque pude trotar bastante bien en el tramo hasta volver al avituallamiento. O sea, hasta ahí, todo perfecto.
Y yo feliz y contento, diciendo, eso funciona, solo bici, no hace falta correr.
La bajada hasta la punta no pude hacerla muy rápida porque la cadera y la pierna entera debajo me molestaban pero otra vez, a conservar y llegué muy bien a La Punta en 3h27. Un poco justo para poder bajar de 6 horas, todo iba a depender de la subida.
Cogí un gran trozo de bizcocho y me lo comí mientras caminaba hacía abajo y en el barranco me senté un momento para beber y tomar una pastilla de sales. No sospechaba nada aunque el hecho de sentarme quizás no era buena señal. Estaba muy empapado de sudor, desde La Goleta mi picaban los ojos del sudor que entraba dentro y se me caían gotas de la cabeza y las manos continuamente.
Beber, bebí...
En fin, veo que llega Marce, lo espero e intento ir con el. Vamos arriba, vamos Chinamada.
Uff, Marce va muy rápido, se me va. Un tramo que se puede trotar, lo intento, uy, qué va, no puedo. Sube mas fuerte y a duras penas consigo subir los escalones. Y acabamos de empezar... uyuyuy. Pienso que hay que ir tranquilo, que igual tengo el estómago trabajando con el bizcocho y la pastilla de sales y hay que darle prioridad y tiempo. Sigo a paso tortuga. Pero eso no mejora. Ya está, Chinamada ha vuelto a ganar. Pero como es posible??? No puede ser. Iba bien, no me faltaba nada. No llegué a forzar demasiado por lo que me salvé de los vómitos y otras guarradas. Pero 1h23 de La Punta a Chinamada, mi nuevo récord... de lentitud. Tuve que sentarme 3 veces por el camino a descansar y pasito a pasito. Al pasar, todos me preguntan "estás bien, necesitas algo?" Muy simpáticos, 200 veces me preguntaron si estaba bien. Si lo preguntaban es porque estaba claro que NO estaba bien. Entonces, por qué preguntan? Bueno, esos detalles que te irritan en esos momentos cuando ya va todo tan mal que te enfadarías hasta con el suelo y las piedras debajo de tus pies.
Una vez arriba, me eché al suelo y todo daba vueltas. El estómago en un punto delicado. Vienen los chicos de la Cruz Roja. Me dicen de comer, beber.. y contesto que tranqui, de momento nada, esperar. Me preguntan si me retiro y les digo que eso ya se verá mas tarde. En 10 o 15 minutos ya me siento un poco mejor e intento beber. Bien, ya es algo. Pero mis piernas entran en calambres por todas partes, cojo mi teléfono para mandar un mensaje a los amigos y hasta en los dedos de la mano me entran calambres. Hay que esperar mas. Bebo una bebida tipo Redbull, no sé si es buena idea, pero hay que intentar algo... Como un trozo de plátano e intentamos seguir.
Voy mas o menos, averiado pero camino, hasta consigo trotar despacio en las bajadas. Se hace eterno llegar a Cruz del Carmen, eterno, realmente eterno. Ya llevo 6 horas y media, he tardado 3 horas en subir de La Punta a Cruz del Carmen... Otro bonito récord. No vale la pena parar, lleno agua y sigo. Voy bajando como un minusválido pero me encuentro hasta con quien baja peor. Lo siento por el, pero me alegro por mi. Aún no voy último... Asfalto Jardina, mi madre, como duele. Vaya alivio poder subir hacia el Bronco. Estoy totalmente acabado. Intento trotar pero no puedo, de verdad. Entre dolor y no tener fuerzas. Camino. La última bajada y me adelanta Eugenia. Ella corre. Yo muevo los pies, no hay terminología para describir ese modo de desplazamiento. En la recta hacía la meta me adelanta Sergio de Casa Fito y su compañero. Hay demasiada gente animando, no me gusta. Me dicen todos "vamos, muy bien" qué coño, muy bien ? Hipócritos. No hace falta animarme, hace tiempo ya que había decidido arrastrarme hasta la meta y solo iba a terminar con esa paliza. No quería ver a nadie, ni que me nombren al pasar por debajo del arco de meta. La medalla SÍ que la quería, me la he ganado. Recupero poco a poco pero con todo el cuerpo acalambrado. Hasta las doce de la noche me siguen entrando pequeños calambres en diferentes músculos, espasmos. Parecía un pez que dejan tirado en el suelo nada mas pescarlo, durante horas.
Otra vez mas he conseguido deshidratar por completo a mi cuerpo. Podría estar contento, porque conseguí mantener el apetito, poder beber y comer, pero tardé mucho en recuperar.
Necesito buscar maneras de, o bien, sudar menos y perder menos sales y líquidos; o bien, maneras de absorber mejor y mas cantidad de sales y líquidos durante actividad intensa. Y sino, no queda otra que bajar el ritmo. Pero cada vez mas lento? pffff. Ya llevo años sin poder resolver el problema. Y Anaga es donde más me afecta. En fin.
Una semana después volví a Anaga, bajé del Batán a La Punta y volví a subir a Chinamada con rabia, con ganas de venganza. Subí casi todo corriendo, soltando palabrotas a los escalones donde casi me desmayaba la semana anterior. Pobre Chinamada, ella no tiene la culpa y al final, la cuenta la vuelvo a pagar yo. Problemas en la rodilla derecha, obviamente mas cargada al tener mal la cadera en el lado izquierdo. Y se acabó el correr. Los fisioterapeutas me dicen que es el menisco, hay que ir al traumatólogo y sacar resonancia. No hago nada. Descanso de correr. La bici hace maravillas y no me duele nada.




martes, 21 de febrero de 2017

Ciclismo de altura

Ya era hora que publicara una nueva entrada en este blog. Pero para escribir algo, hace falta un tema, algo que contar. Y lo que hacen los Vigorexicus últimamente no merece una publicación. Hemos dejado las competiciones por varias razones, lesiones, falta de motivación, otras prioridades... pero el deporte lo llevamos en la sangre y no lo dejaremos.
Hemos estado muy activo sobre los pedales como ya dejaba ver la última entrada sobre la cicloturista Reto Iberostar.
Mientras hemos mantenido las llamas en el fuego con piques entre nosotros mismos utilizando Strava, la aplicación que nos enseña que somos solo mediocres deportistas sobre la bici, pero al aportarnos una clasificación limitada a nuestro grupo, nos consideramos semi-profesionales y siempre hay en algún lado un tiempo que se puede mejorar o un colega que se puede dejar mas atrás en la clasificación.
Y no lo voy a esconder, no es difícil picarme. Si estoy detrás de alguien que considero "menos fuerte" y encima me pone la clasificación debajo de la nariz con un whatsapp, es muy probable que no pasan mas de dos días para que salga a ponerlo en su sitio, jaja.
Y esto resultó en un mes de enero con un récord personal de kilómetros en bici y mejorando todos mis tiempos hasta el inicio de mis tiempos.
Con esa preparación involuntaria, me apunté sin miedo a la cicloturista Gran Fondo de Gran Canaria que daría la vuelta entera a la isla en 195km. La organización tenía pinta de prometer algo bueno, muy internacional, buen marketing desde una empresa especializada. Pero poco a poco iban llegando malas noticias. Primer cambio de recorrido por cierre de carretera por derrumbes. Vale, no es su culpa pero el sueño de dar la vuelta a la isla se esfuma. A pocos días para celebrarse viene otra mala noticia, el recorrido no es viable por temas de seguridad en carreteras (así lo tengo entendido), cosa que ya estábamos comentando entre nosotros, viendo que nos mandaban por autovías con mucho tráfico. Al final se queda en un recorrido de 160km y en el norte de la isla, muy lejos de la idea inicial y de los alojamientos alquilados por los participantes. Pero al final la meteorología remató el caos con una tormenta y alertas que obligaron a suspenderlo todo. No digo mas. Nos prometen otra fecha para volver a intentarlo...


Pero ahí estuvimos y aprovechamos para soltar las piernas el sábado en un precioso contorno entre Moya y Fontanales, a través de la reserva natural de los Tiles. 10km de subida con repechos cortos que superaban el 20% de pendiente pero valió la pena el esfuerzo. El día de la prueba suspendida, intentamos hacer una salida desde La Montañeta, entre Las Palmas y Telde, donde estabamos protegidos de la tormenta. Conseguimos llegar hasta Ingenio donde nos íbamos ya encontrando con troncos de árboles en la carretera y trazar una linea mas o menos derecha en la bici era imposible. Decidimos intentar subir para volver a la zona mas protegida por arriba, pero después de dos kilómetros, el huracán lateral hacía imposible controlar la bicicleta. Podíamos haber seguido un rato caminando hasta detrás de una colina donde estaríamos mas protegidos de nuevo, o también esperar, ya que las previsiones decían que ya aflojaría el apocalipsis. Pero nos encontramos con una patrulla de policía municipal que nos prohibieron seguir. Bajar de nuevo era mas peligroso que seguir así que llamamos a un compañero que teníamos para asistencia en la furgo y nos recogió. Volviendo a Telde pasamos a otros ciclistas y hasta parejas en bicis de Decathlon en camiseta manga corta haciendo su salida dominguera por lo que decidimos volver a montarnos en la bici y completar la vuelta con otros 25km. Esta vez no nos paró el viento pero tuvimos que aguantar un poco de frío y lluvia. Buena aventura que nos dejó con muchas ganas de volver a la isla vecina con las bicis y reconocerla en mejores condiciones meteorológicas.

Y de nuevo en Tenerife... Aquí, en invierno, no suelo subir en bici al Teide. Lo he hecho en el pasado y la experiencia de no poder frenar ni saber si mis manos aguantaban el manillar ya que estaban totalmente congeladas en la bajada, era algo que no quería volver a vivir.
Pero va, y nos organizan una vuelta al Teide, desde el norte, donde ya hace mas frío si o si, en febrero, una semana después del Gran Fondo de Gran Canaria.
No estaba en mis planes por la razón que acabo de explicar, pero la decepción del Gran Fondo suspendido, ver que había podido aguantar el viento y lluvia ahí, aunque sea menos tiempo, y que las previsiones anunciaban vientos cálidos del Sahara, decidí apuntarme a última hora.
Claro, con todo ya mas o menos previsible, una semana antes, es fácil "arriesgar". Voy aprendiendo de las compañías aseguradoras. Cuando hay riesgo, el riesgo no lo cubren... Pues yo igual.
Otro fuerte contratiempo para mi sería el horario... Salida desde La Orotava a las 07:30 y hay que estar ahí "antes"... Me cuesta horrores madrugar, mis peores salidas en bici han sido todas saliendo temprano mientras por las tardes no hago sino batir mis propios récords. En fin, no queda otra que superarlo.
Voy ahí con ganas de pasármelo bien y si puedo ir a buen ritmo, pues mejor.
Comparado con los demás, me presenté como un esquimal en la linea de salida. No dejé bolsa con ropa a la organización para recoger en El Portillo porque ya llevaba todo puesto.
El chubasquero ya lo pude guardar momentos antes de la salida y los guantes impermeables gordos los guardé también después de unos kilómetros. Salimos como motos de La Orotava, dirección Los Realejos y pensé aflojar un poco en la subida hacía la Corona. Nada, a tope ya que ahí tenía que dejar un buen tiempo en el segmento de Strava para estar delante de Marce...
Me divierten las bajadas y aprovechando que el tráfico lo tenían perfectamente controlado con muy pocos coches entre los ciclistas, cierta preferencia y seguridad en los cruces, el trayecto bajando hasta Icod fue "volando".
Sabía que venía una subida hasta La Montañeta, pero no la conocía... Empiezo alegre y en el tramo mas empinado, justo antes de pasar debajo de la carretera nueva hacía El Tanque, subiendo a La Vega, se me desmonta el pedal derecho y me quedo pedaleando con un solo pie en una pendiente del 24%.
Aprovecho la parada para quitarme los manguitos y el buff, en esas pendientes se suda... y analizo el problema. Parece haberse desenroscado el pedal, pero eso no es posible porque la rosca va en sentido contrario a la rotación del pedaleo para evitar eso. Solo puedo pensar que se pasó la rosca y que tendré que ir con cuidado. Lo vuelvo a enroscar y analizo el siguiente problema: como subirse a una bici en una pendiente del 20%... Menos mal que la carretera es suficientemente ancha para acoplar a los pedales y coger velocidad mínima en horizontal... Se me jodió el segmento de la subida a La Vega, fuerte desilusión, jajaja.

Recupero un par de puestos perdidos pero esa subida no parece aflojar nunca y me voy muriendo poco a poco. Cuando empiezo a reconocer el terreno por pasar en La Montañeta con la Vulcan Race, mi velocidad va reducida a la mínima para no caerme (7,2km/h según Strava) Esa subida, mirándola después, resulta ser unos 8km con un 9% de media. No me esperaba a eso, había salido demasiado rápido en los primeros 30km y el madrugón me pegó un martillazo en la cabeza.
Se acabó la diversión. Me dolía la espalda, las piernas, la cabeza, tenía sueño, ganas de parar... en fin, lo habitual. Pero tampoco me adelantaban los demás. Y era muy pronto para retirarme. Decidí seguir rompiéndome hasta Santiago del Teide, y ahí ya se vería.
Un poco de kamikaze adelantando a los coches en la bajada a Santiago del Teide (no sé si es muy inteligente decir esto aquí...) y ya me estaba divirtiendo otra vez un algo por lo menos. Me llenan el agua en el bidón, tomo un aquarius y seguimos. Subida a Arguayo, tranquilito, ya paso de matarme y seguimos disfrutando en la bajada después pero la alegría dura poco.

Empieza lo serio. Subir a las Cañadas. Los primeros kilómetros voy tranquilo pero sin razones para quejarme. Antes de llegar al bar La Estrella ya me vuelven los dolores sobre todo en la espalda y las piernas muy muy flojas. A ratos voy muy lento y me adelantan algunos, entre ellos Manuel, un viejo conocido de los triatlones, pero otros ratos, sobre todo después de masticar una dosis de gominolas, voy un poco mejor y recupero los puestos. Pero en general "desastrozamente" lento y mal. Me molesta como nunca el mal estado de la carretera y voy tan lento que puedo hacer zigzags entre los agujeros hasta que me pasa una guagua turística a 60 por hora por centímetros. Es verdad que me iba olvidando que se debe ir en el lado derecho de la carretera, pero está tan mal que uno elige donde mejor se puede pasar...
Pasando el Chinyero, para colmo, se mete un viento de frente y decido parar. No puedo mas, me siento hasta mal de la barriga, mis piernas no aguantan y voy doblado de dolor de espalda. Quiero acabar con esa miseria. Me siento, a mi estilo muy conocido en las carreras de trail, en el suelo apoyado contra una piedra y saco una magdalena de Mercadona que llevaba como alimento energético junto con las gominolas Haribo de la tienda de la gasolinera. Obviamente me vuelve a pasar lo mismo que en la K42... Uno por uno, los que pasan me preguntan "estás bien, necesitas algo?" Intento contestar a todos con el dedo hacía arriba ya que la boca la tenía llena de magdalena. Me quedaban dos soluciones: esconderme en el bosque si quería descansar, o levantarme y seguir. Bueno, decidí seguir. De mal humor, sin ganas pero no tenía a quien quejarme, iba hablando solo. En el tramo de Boca Tauce me pregunto qué puede pensar un Contador o Froome cuando pasan por ahí, vaya vergüenza, hasta una bici de montaña se desintegra ahí, pero ya estaba de mal humor antes, peor no podía pensar ya. Rodando hacía el Parador se me fue el dolor de espalda y fue mejorando mi humor.


 Sabía que el tramo hasta el Teleférico es duro y no me agobiaba, fui recuperando puestos y hasta mis piernas respondían ya mejor. No hice nada espectacular, pero me quedé contento cuando llegué a Montaña Blanca, me sentía bastante mejor que por Chinyero. Así que bajé con ganas hasta Portillo alto.

Cualquier otro habría aprovechado la buena racha para no perder tiempo y seguir, sobre todo que tocaba bajar. Pero yo soy yo... Vi una lista en la que apuntaban los dorsales que iban llegando por orden y estaba en el 42. Coñooooo, que bien. Con lo mal que subí. Qué les pasó a los demás? jaja. Me quedaba con ese puesto, total, la bajada no es para mejorar ya puestos. Así que comer, beber y dormir una siestita al sol.
Tampoco fue mucho tiempo... unos 15 minutos y unos 20 puestos de la clasificación "no competitiva". Pero mi humor cambió y estaba feliz de nuevo. Es una cicloturista y hago deporte para divertirme. (eso lo digo después de varios horas de sufrimiento, en la próxima saldré mas rápido aun...)
Me encantó bajar del Portillo a Aguamansa, nunca lo había hecho. Tuve algunos pequeños percances con coches, unos que quería adelantar yo y no les gustaba la idea, otro que venía de frente adelantando a ciclistas subiendo pero el muy bobo no habría visto que tenía la moto de la Guardia Civil pegado detrás y le encendió la sirena. No miré hacía atrás, pero probablemente lo paró... En fin, cosas que pasan cada vez que cojo la bici. Mientras no me siento en peligro de verdad, no me altero y sigo disfrutando pero siempre con cuidado mirando e intentando prever el peligro.
Arriba en El Portillo me dijeron que ya solo queda bajar. Les contesté que ya conocía esa historia, siempre te dicen eso y luego... Pero además, el amigo Ibán, que conoce la zona, ya me advirtió que el camino a Benijos tiene un repecho divertido...
Yo ya estaba recuperado de mi negatividad, vi que podía raspar un par de puestos y le di con ganas a la última subida. Luego un poco de sube y baja para llegar a La Orotava y una bonita bajada radical por adoquines con un par de giros hasta la meta para darle un toque de adrenalina a la llegada. Tanta adrenalina que mi Garmin se asustó y decidió bajarse solito de mi brazo antes de llegar. Nada mas llegar en meta, di la vuelta para ir a buscarlo, muy lejos no podía estar. Y lo encontré, todavía en marcha, menos mal. Ya me veía todo ese esfuerzo y no tener nada para subir a Strava... jajajaja, sería una buena razón para suicidarme... jajaja. Ya no volverá a pasar, ya fui a comprarme un Garmin Edge con un soporte que debería aguantar los adoquines y además tiene una cuerdita de seguridad... Pero por si acaso, para evitar tener que suicidarme, podría llevar también el viejo Garmin 310 y al mismo tiempo grabar con Strava en el teléfono... Uff, imagínate, no tener los datos grabados y poder analizarlos durante toda la semana después... jajaaja.
Soy un frikiiiiiii.

Gracias a todo el equipo 7Raid. Han tenido mucha suerte con el tiempo, es muy arriesgado organizar esto en estas fechas, opino yo, pero quitando la suerte, han hecho un trabajo espectacular. La Gran Fondo se suspendió, pero cuando se haga, dudo que sean capaces que estar al nivel de la Vuelta al Teide. Ya veremos. Y a partir de ahora, los Guardia Civiles son mis amigos... (cuando voy en coche no tanto) Gracias a todos !!

https://www.relive.cc/view/871158045


Relación de tiempos con parciales

lunes, 5 de diciembre de 2016

El cambio climático, veganos, perros y tatuajes

Jaja, vaya título. Es una corta lista de cosas de las que NO quiero discutir porque no vale la pena. No tiene sentido aunque son temas de la actualidad, pero vivimos en una sociedad en la que hay que seguir la corriente y no luchar contra el lavado de cerebro.
Hace mas de dos mil años hubo un listillo que consiguió convencer a cada vez mas gente obedecer a las reglas escritas en un famoso libro. Si hubiera dicho que lo escribió él, no habría funcionado así que consiguió de una manera magistral convencer a gente desesperada que es un mensaje del creador, un dios, a través de un compañero que mandó a la tierra en forma de humano. Hubo quien no tragaba la historia, vieron el peligro de perder su poder y decidieron eliminarlo. Pero el resultado fue peor. Hasta consiguieron hacer creer que resucitó. Increíble, la desesperación que puede llevar a la gente creerse lo mas improbable. Pero seguramente no estaban de acuerdo con los que llevaban el poder en esa época, tratando mal a los pobres y las nuevas normas escritas en el libro sonaban a paz, felicidad e igualdad. Ayudarían a construir un mundo mejor.
El libro fue editado en los tiempos para adaptarse a las necesidades, pero durante dos milenios sirvió en mas de la mitad del mundo "civilizado" para hacer obedecer a los ciudadanos a una serie de reglas sin oponerse. 
El mundo no mejoró. Los poderosos siguieron a lo suyo, y el que no obedecía, castigado.
Con su historia consiguieron evitar que la masa se levante contra la minoría en poder.
La religión fue poco a poco perdiendo su poder y crearon una base política para sustituirla. El objetivo es el mismo, proteger el poder contra la oposición de la masa.
Y así estamos ahora en una supuesta democracia, con diferentes partidos que luchan cual mas para evitar que se levanten los desesperados, con promesas de igualdad, mientras que al final no tienen mas margen de movimiento que el que les deja "el poder".
Pero de política tampoco quiero hablar.
Solo quería llegar a la comparación con lo que pasó hace mas de dos mil años y que siguen vendiéndonos historias manipuladas, unas desde "el poder" otras desde nuestra propia sociedad que gusta tanto seguir modas y tendencias.
Si digo que no quiero debatir sobre esto, por qué estoy escribiendo todo esto?
Es que ya no tengo mucho que contar. Tengo un blog con relatos casi semanales, una pila con mas de doscientos dorsales, unas cincuenta medallas y otras tantas copas...y un cuerpo destrozado. Bien hecho !
Y ahora qué? Quien va a leer que fui a caminar/correr en Anaga, intentando aguantar el dolor.
O que he salido en bici, una hora y media, a tope, sacando una media de 32 por hora, cosa que hace cualquiera si realmente quiere, claro, porque sin sudar, tampoco lo consigo yo.
Veo que mi último relato es sobre el Faro a faro, un desafío que viví desde fuera esta año. Y me pongo a pensar y me acuerdo que había decidido dejarlo todo un poco después de la UTMB. Ya no tengo objetivos, he sufrido bastante para nada. Deben haber maneras de disfrutar de la vida sin sufrir, jaja.
Aah, pero luego no puedo olvidarme que necesitaba esos deportes para controlar mi presión arterial y metabolismo (colesterol). Además, mi vida entera siempre ha girado alrededor de algún deporte y no sabría que hacer de ella sin machacarme un poco físicamente.
  Se me ocurrió de repente inscribirme a una cicloturista aquí en el sur que antes se llamaba Reto Chaveña y que cuenta con la presencia de Samuel Sanchez, famoso ciclista español. Bueno, porque me lo dicen. Yo hago deporte para mi mismo y no suelo seguir a otros deportistas, solo me suenan de algo sus nombres.
Así que esa no fue la razón para hacerla, sino el hecho de hacer una vuelta en bici junto a mas de doscientos otros ciclistas en un recorrido atractivo que es subir a las Cañadas del Teide por Chio desde Las Americas y bajar por Vilaflor, un total de 95km con 2.500m de desnivel positivo.
Me había apuntado una vez hace años pero con una gripe terrible tuve que dar media vuelta en Guia de Isora.

El gran problema del recorrido en estas fechas es que arriba en las Cañadas hace frío y la bajada hasta Arona es un sacrificio inútil, sin dar pedales congelarse para poder perder la altura ganada.
La organización nos subía una bolsa en la que llevaba buff, camiseta térmica, perneras, chaqueta y guantes gordos impermeables de montaña, pero aun así me congelé en un día estupendo.
Acompañaron, aparte de los casi 300 desconocidos, unos cuantos de la tienda Bikepoint, Miguel y Kike.
Detrás del coche de la organización salimos a un ritmo agradable, un poco frenado quizás para los caballos de raza pura, para evitar tener que esperar demasiado a los mas lentos en el punto de reagrupamiento que se organizó en el bar La Estrella, al principio de la subida desde Chio al Teide.
Ahí comimos, bebimos y esperamos a la salida de la subida cronometrada hasta la base de Pico Viejo.
Se sale detrás del coche que va acelerando después del primer kilómetro (me imagino, no llegué a ver nunca el coche). Está claro que los que quieren competir de verdad tienen que posicionarse desde el primer momento. El grupo arrancó con fluidez y después de medio kilómetro ya empecé a buscar mi ritmo de competición adecuado para una subida de 15km, sin morir en el km3. Miguel y Kike salieron un poco mas adelante y no tardé demasiado en alcanzar a Kike. A Miguel nunca lo llegué a ver, obviamente. Me dijo : "adonde vas?" y le contesté que los primeros se veían ya muy lejos y que yo ya había empezado a darle fuerte. Y adiós Kike. Lo último que pensé es que volvería a verle. Es mas, pensé en los entrenamientos juntos en los que siempre hay que esperarle y a la mínima de subir el ritmo, se queda atrás por lo que mas bien intentaba hacer cálculos de cuanto tiempo habrá que esperarlo arriba.
No vi a nadie mas conocido en la subida y desde el momento en que cada uno iba a su ritmo, no me adelantó ya nadie mientras yo iba cogiendo poco a poco un buen número de ciclistas. Después del mirador de Samara parece que la pendiente se inclina un poco mas, pero también puede ser que mis piernas aflojaron y tuve que alternar levantarme del sillín con subir piñón. Veo el final de una recta que parece ser el punto mas alto y hago un sobreesfuerzo para luego ver una curva y otra recta en subida. No conozco bastante esa carretera y no quiero engañarme a mi mismo una vez mas, por lo que vuelvo a bajar el ritmo para una final de subida indefinida. De repente me adelanta en modo sprint uno en bici de montaña así que capté la señal de que quedaba poco. Pero unos segundos mas tarde escucho "por fin te pillo!". La voz de Kike. Vaya susto, qué habrá hecho. Lo llevaron en coche? Jaja. Podíamos haber luchado como salvajes hasta "la meta" pero la combinación de circunstancias que son un Kike sin fuerzas por haberlo dado todo antes para cogerme y un yo tirando la toalla decepcionado por ni siquiera haber subido mas rápido que Kike (jajajajaja) hicieron que cruzamos el control de tiempo juntos sin forzar nada. Seguimos juntos hasta Las Lajas donde nos esperaba comida, colacao caliente y nuestra bolsa con ropa.

Cuando todos habían llegado, comido y se prepararon para la bajada, volvió a arrancar el gran pelotón.
Me esperaba una bajada frenada detrás del coche oficial pero en realidad bajamos bastante rápido, suficiente rápido para tanta gente junta, a veces a mas de 60km por hora aunque el grupo se estiró obviamente.
Pequeña desgracia en Chayofa cuando revienta la rueda de uno y cae al suelo. El coche oficial había bajado considerablemente el ritmo ya que ahí hay mucho tráfico y al final parece ser que no hubo lesiones. Se paró todo y en ese tiempo se volvió a unir el pelotón. Cuando reanudaron la marcha me encontré con Miguel y unos 5 ciclistas mas directamente detrás del coche que seguimos cerca. Pero en los últimos kilómetros dentro de las calles de Las Americas, el golfo piloto metió un ritmo que ninguno podía seguir así que se desató una lucha a muerte con alguna subida (sprint Baobab) para terminar. Perdí un poco el grupo, unos 50m quizás, pero miré hacía atrás y no había nadie, jajaja. Destrozamos el pelotón como profesionales, jajajaa. Para dar una idea, según Strava, le sacamos a Kike desde el Siam Mall hasta La Caleta unos 4 minutos y no creo que Kike fuera al final del pelotón, jaja.
Nos cambiamos y metimos las bicis en el coche para luego ir a disfrutar de la paella, cervezas, vino, fruta, dulces...bueno, bueno, por 18 euro, todo un negocio para nosotros. Y consultar la clasificación del tramo cronometrado: Miguel quedó en el puesto 20, cosa que pienso que podía haber sido diferente si hubiera arrancado desde el principio mas adelante en el grupo. Kike y yo puesto 65 y 66 que no está muy mal al final, a 10 minutos de Miguel y unos 20 del ganador... Bueno, una mierda. Pero con otros 200 detrás, así que nada, a sentirse feliz.

Me imagino que el ciclismo recibe mucho mas patrocinio que triathlon y trailrunning porque ha sido increíble la organización apoyada por la Guardia Civil y ambulancias en todo momento con nosotros por la vía pública, y todo lo que recibimos por 18 euro de inscripción. Me ha gustado mucho.
Sigo sin conocer a Samuel Sanchez y he visto a mucho friki con carbono hasta en las orejas, sin embargo una experiencia mas que agradable.

martes, 27 de septiembre de 2016

Faro a Faro 2016

Tercera edición. Corrí la primera. Bueno, correr quizás no sea la palabra correcta, porque como me decía mi madre al comentarle lo que había hecho, una media de 4,5km por hora lo hacía ella con 80 años también en sus caminatas, jajaja. Ya ves como la educación de los padres afecta a sus hijos, me quedé con que soy un auténtico paquete. Pero en aquel año 2014 llegaron 29 personas de las 26 parejas hasta el faro de Buenavista, por un recorrido algo mas largo que el de este año, unos 145km. O sea, logré algo y me hizo estar intensamente feliz. El que quiere leer lo que pasó en aquel entonces, está aquí. (wuauw, acabo de leerlo de nuevo, y me sigue emocionando)
  Luego llegó la segunda edición. Participaban Ibán y Luis, triatletas, especialistas Ironman, verdaderos "cracks" y con el coche de Ibán decidí seguirles en su aventura. Al final cogí el lugar de Luis en los últimos 20km, ya que se había retirado en Portillo, para disfrutar también algo corriendo. (Eso está determinadamente prohibido pero no lo sabía, ya saben esa excusa que siempre das cuando te para la policía). Por segunda vez, el faro a faro cambió las vidas de muchos corredores, el desafío se convirtió en algo que aparece en los sueños de los corredores de trail. De nuevo, muchos tuvieron que retirarse, no tengo números. Está claro que es un desafío exigente, pero hasta los que tuvieron que parar lo disfrutaron.
  Era obvio que por estas fechas, llegaba la tercera edición. Desde El Médano, esta vez eran Juan Francisco y Miguel (reemplazando a Pedro, equipo Formatrail) que se unieron a la aventura. Les iba a asistir pero también desde la organización me pidieron "ayudar". Y como me siento un poquito parte del grupo 7Raid, tenía muchas ganas de ayudarles.
La logística de un desafío de este calibre es muy complicada, no podemos parar de felicitar a Marce y Eduardo por conseguir completar ese "puzzle". La parte mía no sería muy sencilla tampoco ya que quería combinar lo que haría para 7Raid con la asistencia a Miguel y Juan. Y como Miguel es un "tocahuevos" (es broma) y no quiere dormir la noche en el faro, pero Marce sí me quería a mi en el Faro... Al final encontramos solución. Miguel subía la furgoneta a Chamorga y yo acompañaba a los corredores en el último barco desde Las Teresitas hacía el Faro de Anaga. Vaya viaje, chocando contra las olas, se parecía a los videos de la Volvo Ocean Race cuando pasa la ola entera encima de los integrantes del barco. Llegamos empapados.
Cada uno hace lo que quiere, pero realmente, el Faro a Faro, la aventura, el desafío, empieza desde el viernes con la expedición hacía el faro, ya que sea en barco o caminando. El no dormir en el faro lo veo como quedarse un poco fuera del circo. No es una crítica, es una opinión y recomiendo a los futuros participantes no perderse esa parte, aunque vayan a dormir menos. Al final, en tu casa tampoco vas a poder dormir.
Por otro lado, hay cada vez mas participantes y para la organización, llevar todo lo necesario y volver a traerlo con la inaccesibilidad del faro, es una paliza por lo que quizás sería un alivio para ellos que se quedaran menos participantes. Pero, ya ves, ningún esfuerzo es demasiado para ese equipo de organización y si hay que llevar 300kg de comida y bebida, se llevan.
Cena, "dormir", desayuno, risas, algunas palabras de Marce (no sirven para nada pero es necesario para empezar oficialmente el desafío) y a las ocho en punto la salida.
Me quedo recogiendo cosas en el faro y luego salimos caminando a Chamorga. A mitad de camino recogemos todo el material que han dejado los corredores para dormir, ya que ellos ahí cogen otro sendero, y lo bajamos a las furgonetas en Chamorga. Y a partir de ahí, hacer kilómetros y kilómetros, curvas y mas curvas, Anaga, Teide, Garachico...
  Ya antes de Cruz del Carmen recojo a la primera pareja retirada. Dos chicas de fuera que obviamente no sabían a lo que se habían apuntado. Iban bien, pero a ritmo de senderismo para hacer la ruta de faro a faro tradicional en varios días y esa no es la idea, por lo que hubo que pararlas porque retrasaban demasiado a los corredores escoba desde los primeros kilómetros.
Luego avituallamiento La Esperanza. Buenas caras, buen ambiente. Miguel y Juan ya casi salen de ahí cuando llego yo. Parece que van bien. Pero algunos llegan muy cerca de los tiempos de corte y deciden parar viendo que el reto es mas exigente de lo que esperaban. No necesitan mi ayuda y sigo hacía la Caldera de La Orotava.
Los primeros tardan un poco mas de lo que me esperaba en cubrir los 28km desde La Esperanza pero quizás mejor así porque el desafío realmente empieza desde ahí, 2700m de subida y empieza la noche.
Por la radio empiezo a escuchar algunos problemas. El Lechu con problemas en el tobillo y otros con problemas de estómago, varias retiradas y las parejas se van re-agrupando con los que pueden seguir. Entre ellos también Juan, el compañero de Miguel y este no quiere seguir solo en el reto, se retiran los dos en La Caldera con 68km.
Y con esto quiero hablar un momento de otro tema. Correr en pareja tiene sus complicaciones. Corredores muy individuales y buscando prestaciones no encontrarán "la gracia" en un Faro a Faro. Es muy difícil encontrar un compañero con el mismo nivel y si lo tiene, pueden pasar muchas cosas por lo que tienes que estar siempre pendiente del otro.
Y quedó mas que demostrado una vez mas, que el peor enemigo en las ultras son los problemas de estómago, absorber nutrición y líquidos. Si el sistema se bloquea, hace falta mucho tiempo para recuperar y algunas veces, si no se ha parado a tiempo, ya no es posible seguir. Y la primera razón de estos problemas, en mi opinión y con mi experiencia, es ir a un ritmo demasiado alto en momentos que tu cuerpo necesita "algo" de energía para la digestión. Unos serán mas sensibles que otros y también influyen otros factores, pero lo principal es bajar el ritmo o parar inmediatamente cuando hay problemas en el estómago. Comer mas o beber solo empeoran la situación. Probablemente, lo mejor para evitarlo es nunca comer grandes cantidades de comida, comer continuamente pero poco. Pero te suelen ofrecer platos de pasta y otras comidas en los avituallamientos. Con la idea de pasar tantas horas, más de un día completo, corriendo, en algún momento habría que comer algo consistente. Y entonces opino, que es muy importante salir caminando y no forzar nada hasta por lo menos media hora o quizás mas, después de esa comida.
El problema no es el dolor o el malestar pero el hecho de que lo que tienes en el estómago no llega a tu sangre y bajan todos los niveles importantes para rendir en una carrera. Un factor que quizás complicó la sensibilidad a ese defecto fue la aplastante humedad en Anaga que hizo sudar demasiado a los particpantes, aumentando un desgaste no solo de calorías pero también de electrolitos y volumen de sangre general. Como ya dije una vez, pienso que tenemos una capacidad limitada en velocidad de absorber estos elementos, por lo que si gastamos mas de lo que podemos rellenar, nos vaciamos si o si. Y si encima, por forzando otras partes del cuerpo, bajamos nuestra capacidad de reponer, pues ya ves... No será una explicación muy científica pero me parece que tiene lógica y coincide con todos los ejemplos que tengo en mi experiencia.
En fin, no sé exactamente a cuanta gente afectó ese problema pero Miguel admite que salió muy rápido de la Esperanza después de comer, cómodo para el, pero quizás no tanto para Juan, quizás ya venía tocado de antes. Juan no quería decepcionar a Miguel y se forzó, provocando finalmente la retirada. Esa es mi versión... Eugenia tuvo problemas  parecidas pero a ella no la tumba ni un carro de combate, no va tan rápido y probablemente consiguió un equilibrio en el límite para poder seguir. Los hermanos Dorta decidieron abortar la subida al Teide cuando Jose llevaba mucho tiempo sin poder comer ni beber y dos personas mas hubo que evacuar desde Montaña Blanca después de vomitar y con los mismo problemas. Luego, cuando se echan a descansar, en seguida se recuperan. Algo que hay que tener en cuenta, ya que si vas bien de tiempo y no quieres retirarte, está la opción de buscar un sitio abrigado, si es necesario, sacar la manta térmica y echarse un rato hasta sentirse mejor, o sobre todo, notar que puedes comer y beber sin provocar vómitos y malestar. Aprender a llevar esas situaciones es la experiencia mas importante en carreras ultra largas.
Un especialista en nutrición dijo a un amigo que en las ultras comemos demasiado, fue justo antes de empezar mi UTMB, la frase dio muchas vueltas en mi cabeza durante 42 horas. Al final no comí mucho y funcionó.
Bueno, todo lo dicho viene de mis experiencias, nada de libros y estudios. Lo comparto pero si me dicen que estoy equivocado o piensan otra cosa, no hay problema. A lo mejor sea una ayuda para algunos, si puedo aportar un grano, pues un placer.
Y volvemos al Faro a Faro.
Pues, ya en la Caldera de La Orotava se dispararon las retiradas y un desafío en el que parecía que venían todos muy preparados, las cosas se fueron torciendo.
También en El Portillo mas retiradas y quizás algunos no tenían que haber salido hacía el Teide, ya que la evacuación, una vez pasado El Portillo, es complicada. Al final todo se solucionó y no pude dormir mucho entre los varios viajes Portillo-Parador, Parador-Montaña Blanca, Parador-Samara. Por suerte, la mayoría de los participantes tienen un equipo de asistencia, familia y amigos, que por algún lugar de las Cañadas pasaban la noche (sobre todo en Samara) y que pudieron recoger a los retirados una vez avisados.
En Rambleta también se retiraron tres corredores mas y bajaron a las 9 con el teleférico.
  Una vez en Samara, ya no hubieron mas problemas, se hizo de día y ya quedaban menos de 40km para acabar. Complicaciones en el estado de los pies de alguno, cansancio en otro, pero todos decididos en llegar a Buenavista. Pasé de Samara a Los Partidos de Franchy y cuando pasaron las escobas Davinia y Cristina ya pude bajar hasta Buenavista, todos los que quedaban en carrera, llegaban.
 Mucho viento en Buenavista pero buen tiempo, sol, y sobre todo muchas emociones. Si entre La Caldera y Samara empecé a verlo todo gris, muchos problemas y retiradas, todo quedó olvidado en el Faro de Buenavista. Solo se respiraba felicidad. Muy buena paella, dulces, cerveza, ducha, masajes, podólogo...
 De nuevo el Faro a Faro ha sido un éxito total, creo poder decir que hasta los retirados se fueron con buen sabor de boca a pesar de los vómitos. Y a pesar de que solo llegaron 38 personas de las 38 parejas iniciales, un 50%. A ver si en futuras ediciones se puede evitar mas retiradas.
Felicidades a todos los corredores y ahora que he vivido de dentro el trabajo y dedicación que implica una carrera así para los organizadores, con aun mas respeto les felicito. Es realmente impresionante y han cogido un nivel profesional en cuestiones de organización de lo que pocos pueden presumir. Aunque los corredores quizás no se dan cuenta, se prestó una importancia vital a saber en todo momento donde y como estaban uno por uno y al no tener chip, todo había que apuntarlo y mandarlo por radio al "mando base", las evacuaciones de corredores no terminaban hasta saber que estaban en casa o con familiares.
 Haber vivido mi experiencia me ha ayudado a entender mejor que como corredor tenemos responsabilidades también y no podemos hacer lo que nos sale de los... Hay que cumplir lo que pide la organización porque están pendientes de sus participantes, no hay que salirse del recorrido porque si tienes un problema es complicado localizarte y no puedes marcharte a casa sin avisar... obviamente.

A por el siguiente Faro a Faro. Quizás corriendo?

No saqué muchas fotos, aquí está lo que tengo: