martes, 16 de junio de 2015

Mi historia de "atleta"

Para mí es importante lo que escribo hoy porque en el futuro lo volveré a leer. Quizás diré que era verdad, o quizás pensaré "idiota". Pero sé que algún día tendré curiosidad en acordarme de todo lo que aquí dejo.
Y ya que está escrito, si alguien mas tiene suficiente paciencia para leer lo mas largo que he escrito hasta ahora, quizás pueda sacar algo interesante.
He leído un artículo que me chocó. Sobre-entrenamiento y una repentina reducción de prestaciones en atletas de ultra fondo (los que mas horas entrenan probablemente, con poco control).
Lo resumo: Atletas con nombres que conocemos todos en el mundo de trailrunning, pero también atletas de fondo en asfalto, que desaparecen de repente de las listas sin explicación. Buscan excusas, lesiones, falta de motivación, etcétera... Pero finalmente admiten que de repente no son capaces de mantener sus ritmos y aparecen todo tipo de síntomas extraños. Cuando están en una fase inicial se notan anomalías en el pulso, no sube lo suficiente, demasiado bajo en reposo... No suelen sospechar nada o ni se dan cuenta. En esa fase se puede recuperar bastante fácil con cambios en los entrenamientos y mas reposo. Pero lo lógico es pensar que cuando pierdes ritmo hay que entrenar mas. Agravando la situación. Luego se dan cuenta que así no pueden seguir y descansan. Pero una semana, dos semanas y hasta 4 semanas no cambian nada. Llega la frustración y la desesperación y aunque pueden decirte que sufres el síntoma de sobre-entrenamiento, no pueden darte una solución para salir de ella.
Algunos atletas han recuperado su forma completamente (después de un año o mas) pero según los casos que comentan en el artículo, la mayoría no vuelve a su nivel competitivo y algunos se quedan con serios problemas de salud.
Intentan explicar lo que pasa en el cuerpo pero no voy a entrar en ese tema. A los atletas que entrenan sin supervisión médica o entrenador profesional les coge por sorpresa y es muy preocupante ver las consecuencias que trae.
Ahora, por qué cuento esto.
Los que leen mis relatos y siguen mis actividades saben que me gustan los retos, que he hecho algunas "locuras" (sobre todo porque no soy un atleta, soy nuevo en deportes de fondo y tengo mis años) y también saben que llevo un tiempo quejándome.
Y para los que no lo saben aquí viene el análisis completo:

Llevo tiempo preguntándome qué es lo que me pasa. Al principio parecía que la solución era fácil. Un poco de descanso y todo volvería a estar como antes. Pero las cosas no mejoraron y por muy descansado que me sentía, no conseguía entrenar ni competir luego.
Después de la Transvulcania, y como lo puse en el relato de ella, había decidido un cambio radical. "Ahora toca un intenso descanso. La cadera la tengo mal, pero esto no es nuevo. Puedo correr con ella. Los dolores que realmente no me dejan correr son musculares...creo. Glúteos, lumbares y yo que sé lo que hay por ahí. Intento forzarme a hacer algo de abdominales, estirar. Cogeré un poco la bici, nadar y bueno de momento llevo una semana sin hacer nada. Trabajar. Quiero olvidar por completo esta época. Desde la Transgrancanaria hasta ahora. Y empezar de nuevo, aunque sea desde cero.
Inscrito estoy en el Gomera Paradise, pero ya veremos si me presento. No hay plan de entrenamiento, ni voy a entrenar. Primero triatlón de El Médano y luego veremos."  
Aceptar que no puedo correr mas hasta nuevas noticias o quizás nunca.

Después de leer el artículo me puse a analizar todo desde el principio.

Empecé en 2009. He ido aumentando los entrenamientos y las carreras llegando a hacer mas de 40 carreras en 2012. En 2013 eran algo menos pero aumentaron las distancias, muchas maratón y ultra, incluido dos maratones en una semana al principio de año y dos maratones en un mismo fin de semana en diciembre.

 Y en 2014 llegaron los grandes retos y los primeros problemas.

Empecé el año con la maratón del Meridiano y bajé mi mejor tiempo con mas de 15 minutos.  Todo indicaba que 2014 iba a ser mi año.

Marzo.
Primer reto. La Transgrancanaria. 125km. Después de los 100km de la Bluetrail del 2013, tenía que ser posible. Pero algo salió mal. Eché la culpa a los geles que no sirven para largas distancias. En el km65 tuve que quedarme 25minutos recuperando de un malestar general y en el 80 ya estaba bastante mal. Pero no quería rendirme y seguí. Pero las cosas fueron empeorando muy rápido y en el km90 estaba tiritando con temperatura exterior de 28º. En mis manos apenas circulaba sangre y estaban entre blancas y moradas. No podía comer y a duras penas beber tragos muy pequeños de agua, sino vomitaba. Era bajada y pensé llegar hasta el siguiente avituallamiento, Tunte. Pero cuando llegué a una carretera 3km antes, unos espectadores me vieron muy mal y ofrecieron llevarme en coche hasta el avituallamiento. Ahí estuve 2 horas acostado debajo de mi manta térmica, temblando hasta que vino Miguel, que hizo la Advanced, a buscarme.
Tardé 3 días en recuperarme lo suficiente para poder comer normal sin malestar.
Viéndolo ahora, hubo un cambio desde ese momento.


Abril.
Final de marzo 28km en la Matanza, 7 días después la media maratón de Las Galletas y otros 7 días después la dura Santa Cruz Extreme (en la que estaba previsto participar en la ultra pero se anuló). Al anularse la ultra me convencieron para hacer el día anterior una prueba experimental de natación y bici, bastante exigente también. Lo pasé muy mal en los últimos kilómetros de la Santa Cruz Extreme pero eché la culpa a mi cadera que dolía como nunca y de repente. Estaba reventado pero a solamente 1 mes de mi mayor reto: Transvulcania Ultra y 7 días después Ironman Lanzarote.
No había entrenado prácticamente nada para el Ironman y descansar no era una opción.


Por lo que veo ahora en mi diario de entrenamientos, la cadera siguió dando lata pero no dejé de correr. Pero eso no era mas que un principio.
Mayo.
En la Transvulcania terminé con una deshidratación bastante seria. Aparte de no poder igualar el ritmo del año anterior. Me pusieron dos bolsas de suero y recuperé bastante bien. Al menos, eso sentí.
En el Ironman la siguiente semana volví a vomitar y tener problemas de hidratación en la maratón aunque se resolvieron al final con un par de vasos de caldo que nos ofrecieron y con la idea de haber podido acabar mi reto no era posible sentirme mal.
Pero no lo dejé ahí. Una semana después ya había vuelto a correr mas de 50km, el siguiente fin de semana 120km de bici y otros 25 de trailrunning (Vilaflor-Guajara y vuelta), y la tercera semana ya tocaban otra vez dos competiciones en el mismo fin de semana.


Junio.
Asomadero trail y al día siguiente Pinolere trail.
En la Pinolere ya resolví los dolores con ibuprofeno pero lo pasé muy mal de nuevo, sin fuerzas a mitad de carrera aunque al final recuperé un poco. Nada,... contento, me sentí SUPERMAN aunque mi cuerpo estaba mas que destrozado.
Descansar? Imposible, el siguiente fin de semana era triatlon de El Médano y dos semanas mas tarde la ultra de La Gomera. Superman no se rinde.
Mi única preocupación en la ultra de La Gomera era resolver mis problemas de deshidratación, tomando cosas saladas, quitando los geles por completo. Lo conseguí. No vomité ni tuve problemas de estómago. PEROOOO. No avanzaba. Tenía la impresión de correr rápido pero todo el mundo me adelantaba. Algo no cuadraba. Vale, habría que descansar un poco.
Julio, solo una carrera, la K21 Monte del Agua donde corrí bastante bien, rápido y lo dí todo. Había recuperado? Eso pensaba pero surgió el siguiente problema. Terribles dolores en las rodillas. No podía agacharme, demasiado tensión en las piernas.
Descanso pero se acerca el siguiente reto: Faro a faro de 140km y la Bluetrail de 95km un mes después. Y hay que entrenar.
Agosto.
Decido esperar hasta el 15 de agosto para empezar a entrenar, 5 semanas antes. Sufro mucho, las cosas no van bien. Las rodillas duelen, no puedo correr.
Septiembre.
Primer fin de semana de septiembre dos entrenos largos seguidos. El segundo, el domingo resultó en el día mas duro de toda mi vida, sin exagerar. Incluido una caída, arrastré mi cuerpo hasta el faro de Buenavista y rompí en lagrimas al llegar. Decepcionado y convencido que me era imposible hacer el Faro a Faro, no podía correr.
Una semana después participo en la Diente de Sierra en Tegueste de 30km. Me adelanta Tomás Padrón de 65 años pero termino con buenas sensaciones. Lento pero seguro, pienso. Me devuelve la confianza para los retos. Siguiente fin de semana, y último antes del Faro a Faro, buen entreno en el Teide y me siento bien.
El Faro a Faro se hizo a base de adrenalina y dos ibuprofenos. Lento pero eso era la mejor táctica para ese reto. Estoy en una nube, me siento bien y sigo entrenando para la Bluetrail. Voy lento pero puedo correr, lo acepto.
Octubre.
Y así me salió la Bluetrail, contento y lento. Ya no tenía que preocuparme de nada. Ahora habría tiempo para recuperar poco a poco la velocidad.
Algunos días me duele la cadera, otros las rodillas y otros me siento estupendo. No hay lógica ni explicaciones.
Noviembre.
Sigo en mi linea de locuras y el día anterior a la maratón de Santa Cruz (asfalto) corro la K21 de Anaga para calentar... Últimos 10km de la maratón en plan "walking dead". No aprendo.
Diciembre.
Llegamos al final de 2014 y lo cierro con repetir la combinación Tamadaba Trail con K42 Anaga en el mismo fin de semana. Pero parece que estoy volviendo a las buenas sensaciones.
Empieza 2015 y la primera carrera es la TNT. Buenas sensaciones pero mas lento que dos años antes cuando la hice también. Vuelven las molestias en la cadera. Estoy harto, cansado de que siempre vuelven los problemas. Dejo de correr y me cojo una semana para ir a esquiar. Muuuucho dolor de cadera ahí por las noches y en los remontes y no queda otra que tomar mas ibuprofeno. A duras penas consigo entrenar un par de días y me presento en la Transgrancanaria. Voy arrastrándome desde el kilómetro 1. Después de 40km me echo a dormir en un banco media hora e intento seguir pero en el kilómetro 65, después de mas de 11 horas, decidí dejarlo. Mi cuerpo no quiere correr mas, por mucho que intento convencerlo mentalmente.
Pero aun no consigo decidir descansar de verdad, sigo corriendo. Un mes después, la media maratón de Las Galletas. Corro un ritmo muy constante pero muy lento. Llevo un tiempo aceptando que ya no puedo correr a buen ritmo. No pasa nada. Pero el dolor de cadera vuelve a estar insoportable. Saco radiografía y me dicen que hay que operar, está destrozada. Pero amigos médicos me dicen de esperar. Así que esperaremos. Santa Cruz Extreme la semana siguiente. Ibuprofeno y arrastrarme hasta la meta, tardo una hora mas de lo que pensaba. Demasiado sufrimiento.


Semana siguiente Pinolere Trail. Decido hacerlo sin ibuprofeno. Llámalo ganas de sufrir. Ya me da igual el ritmo. No estoy ni entre los 5 primeros de mi categoría cuando antes sacaba trofeo casi siempre. Dos semanas después Transvulcania. Aguanté 16km sin ibuprofeno. Lento, zombi, aunque disfruté en la bajada a Tazacorte. Dos horas mas que el año anterior.


Llega el momento de reflexión, POR FIN. Se acabó. Sufrir día a día como un idiota, PARA QUÉ???
Quiero dejarlo todo pero en menos de dos semanas me doy cuenta que esto tampoco va bien. Sube mi tensión arterial y hace recordarme por qué empecé con estos deportes en el 2009. No me queda otra, tengo que hacer deporte o empezar a tomar pastillas para la tensión y otras cosas.
Ha pasado mes y medio desde la Transvulcania. Prácticamente no he vuelto a correr menos un día en Bélgica que fue suficiente para recordarme que estoy mal. Un poco de bici de montaña, windsurf, tenis... Algo se puede hacer.
Estoy inscrito a la Ultra de La Gomera pero después de analizar todo esto y con la información del artículo creo que es hora de utilizar el cerebro. Descanso. A finales de agosto se supone que correré la TDS en Chamonix. Si me la tomo en plan Faro a Faro y empiezo a entrenar suave a finales de julio, quizás podré mantener esa ilusión. Y luego descanso hasta el 2016... Y veremos.

sábado, 16 de mayo de 2015

Y así fue la Transvulcania

Ahora sí, puede que llegó el momento de relatar mi experiencia en La Palma este año. Tardé 7 días en calmarme.
La Palma el viernes, llegada en avión, coche de alquiler, recoger llave del piso muy bien situado (a 300m de la meta en Los Llanos) y recoger dorsal. Comer, pequeño descanso y recoger los amigos de 7Raid en el aeropuerto. Ellos recogen su dorsal, como un bocadillo y a la cama.
Despertador a las 2. Desayunar algo y guagua hasta el faro de Fuencaliente. Descanso bastante en la guagua, no hablo ni una palabra. No se puede desperdiciar energía.
En el faro hay que esperar mucho. Llevamos bolsas de basura como cortavientos y nos plantamos cerca del arco de salida. Pasamos el control de chip entre las primeras 200 personas por lo que conseguimos un lugar muy adelantado en la salida. Veo a Emelie Forsberg justo delante, 4 personas entre ella y yo. Eso no será para mucho tiempo.
Descontando los últimos segundos con Depa. Sin el la Transvulcania no sería igual.
 Y vaaamooooooosssssss.
Brazos, codos, me pasan por la derecha, por la izquierda, por encima y por debajo. Hago lo que puedo, voy asfixiado por completo y llego al sendero con Marce. Subimos la primera parte juntos, con paciencia pero tampoco lento. Sin salirnos del sendero hacemos el primer kilómetro en 10 minutos. Pon esa subida en el km 50 y se tarda 15 minutos. O sea, vamos bien de ritmo. Pero aun así, lo que vemos alrededor es locura caótica. Adelantan por fuera del sendero, tirando las piedras y picón a los que están debajo, resbalan otra vez hacía abajo, caen, gritan, pegan con los bastones. En fin, lo mas parecido a una gran masa de gente en estado de pánico, huyendo de un peligro. La mayoría de ellos lo pagará muy caro pero obviamente no lo saben. Quedan otros 72km para darse prisa... Marce se cabrea y yo me río.
Después de 2km llegamos a subida por pista, mucho mas llevadera y ancha. Sigo al lado de Marce y volvemos tranquilamente a adelantar a la mitad de los endiablados. Antes de entrar en el siguiente sendero de piedras y polvo Marce se desvía para una descarga de lastre y un poquito mas arriba me toca a mi. Pero en mi no cambió nada, mientras que Marce parece haber encendido el turbo y desaparece. Se me hace muy pesada la subida en terreno suelto y eso junto con el estrés de tanta gente no es un momento agradable. Pienso sobre todo en no forzar nada ahora. Pero quería pasar por Los Canarios antes de que se hiciera de día. Pues, no lo conseguí. Llegué en 1h13, unos 10 minutos mas tarde que el año pasado. Subí la calle caminando a pesar de todos los ánimos que daba la gente. Guardé el frontal, bebí un vaso de Aquarius y seguimos. No iba muy bien. Me adelantaba gente continuamente, no seguí el ritmo de la serpiente de corredores. Pero hasta ese momento, tampoco tenía razones para quejarme.
Una vez pasado el avituallamiento de Las Deseadas quería subir un poco el ritmo pero iba incómodo en las bajadas y piernas pesadas en las subidas. El picón suelto me chupaba toda la energía y me sobrecargaba mas de lo normal. Llegué a cabrearme bastante con ese terreno, que aparte de no dejarme avanzar, nos hizo respirar kilos de polvo. Y cuando empezamos realmente a bajar hacía el Pilar, la cadera y la espalda empezaron a protestar en serio. Empecé a caminar bajando. "Pues, vamos a ver si se puede hacer la Transvulcania entera caminando..." En poco tiempo los dolores se hacían insoportables y no me quedaba otra que tomar un ibuprofeno. Hice todo lo posible para evitarlo pero nada. Tarda en hacer efecto y seguí caminando hasta El Pilar donde llegué con 4h26. Ahí me eché al suelo e intenté estirar la espalda. Me sentía mal, muy mal y no tenía muchas ganas de nada. Pero por otro lado, todo me daba igual y estaba decidido en ser finisher mientras no iba el último y mientras pasaba los cortes de tiempo. Llené agua, comí fruta y me fui caminando con dos trozos de bocadillo de jamón y queso. Tardé por lo menos 15 minutos (caminando por la pista) en comérmelos. Los dolores dejaron de molestar pero no tenía piernas para correr e hice los 7km de pista, casi llanos en mas de una hora. Con eso ya estaba en el km31 y en El Reventón.  Un punto clave ya que desde aquí habrían mas de 12km hasta el siguiente avituallamiento, casi todo subida y mucho calor. Llené los dos bidones de agua y puse otro medio litro detrás en la mochila en un botellín tipo "soft flask" que nos dieron en la bolsa corredor. No perdí mucho tiempo y empecé a subir con ganas. Ahora SÏ. Por fin adelantando a corredores, recuperando puestos y mas o menos animado. Intenté no malgastar el agua y cuando llegué al refugio de Las Nieves vi que estaban dando algo de agua a los mas necesitados. A mi me quedaba y como escuché que "agua, la justa, no tenemos mucha", ni paré. Empieza un eterno sube y baja y el calor empieza a desanimarme poco a poco. Me queda cada vez menos agua pero uno de protección civíl dice que a dos kilómetros está el avituallamiento. No se ve porque hay una montaña delante. Paso la montaña y lo que veo es otra montaña. Pasan los dos kilómetros y otra montaña. Ya voy con el soft flask que tenía en la mochila, lleno de agua a 35 grados. Pero es agua... Vaya palo. Por fin llego al Pico de la Cruz. Desanimado, cansado. Lo analizo ahora y tenía que haber salido del Reventón un poco menos eufórico. Me quedo un rato en el avituallamiento del Pico de la Cruz observando. Voluntarios corriendo por todos lados con botellas de agua, sendero en dirección contrario para dar agua a los corredores antes de llegar al avituallamiento, ya que muchos llegan secos como lagartos. Los 3km sorpresa se notaban y fueron el tema de conversación en el avituallamiento. Algun corredor muy cabreado descargando contra una pobre voluntaria pero ella hace bien su trabajo escuchando e intentando calmar el ambiente. Otro en frente de mi no parece cabreado pero dice a su novia (que estaba ahí esperándole) que le parece injusto, ha sufrido demasiado y no sabe si podrá seguir. Otro al lado está temblando y con mi experiencia sé que es fin del viaje para él. La situación me recordaba mucho a lo que ví en el Roque de Los Muchachos el año pasado. Pero esta vez no llegaron hasta ahí. Al final, viendo el panorama, me di cuenta que no podía quejarme y hasta me sentía un poco mejor. Y seguí.
No duraron mucho las buenas sensaciones y los 4,5km hasta el Roque de Los Muchachos se hicieron largos. Cada año es lo mismo. En la última subida hasta la carpa voy arrastrándome y me adelantan muchos. Pero qué mas da. Ya no iba a hacer una buena marca.
El corte en El Roque era 11 horas de carrera. Llegando al Pico de la Cruz calculé que podría llegar en 9h30, tendría hora y media de margen. Bueno, no stress. Pero me había quedado 20 minutos sentado por lo que ya iba hacía las 10 horas.
Pues con el bajón final incluido se hicieron las 10 horas. Ya dos mas que en 2013. Me quedé otros 15 minutos comiendo, hablando con Sito de 7 Raid, que se había retirado y esperaba la guagua que le llevaría a Los Llanos.
Y bien, aun quedaban 22km.
Seguía sin fuerzas pero me sentía bastante mejor que durante las primeras horas. Solamente corría en bajada, llano y subida caminando. La primera parte, al salir del Roque de los Muchachos tiene un poco de todo y perdí algo de tiempo hasta que empezó la bajada de verdad. Empecé a bajar guardando pero poco a poco iba cada vez mas a gusto. Adelantaba mucha gente. Cuando pasaba a uno, me fijaba en el siguiente como si fuera diciendo "a por el". Lo pillaba y al siguiente... Resultó ser un juego divertido mientras las piernas aguantan. Y aguantaron. En el Time apenas paré, lo justo para llenar agua y tomar sandía y naranja.
En el tramo horrible después del Time seguí con mi juego e iba saltando de piedra a piedra concentrado para evitar malas sorpresas. Luego mirador del Time y asfalto en bajada, con miedo de volver a tener dolor en la espalda y cadera pero me había tomado un segundo ibuprofeno en el avituallamiento del Time, sabiendo lo que venía, y la droga funciona. No dolor. Guardé piernas para la bajada en S's a Tazacorte, mi ultimo tramo de juego "pilla". Entre el Roque de los Muchachos y el avituallamiento en Tazacorte adelanté a 120 corredores. Obviamente, ese número no lo conté corriendo pero fue reflejado en los tiempos parciales. Sabía que eran muchos y estaba muy muy contento con mi bajada. Como era posible que estaba TÁN mal después de 20km y TÁN  bien 50km mas adelante? Bueno, bien...
Quedaban 7km. El barranco: otra vez terreno suelto donde se hunde cada pisada. Me acuerdo que el año pasado corrí bastante bien el tramo del barranco, pero algo cambió en mis piernas y ya no puedo correr en esa mierda. Lo intento pero vuelvo a sobrecargar la espalda, vuelve el dolor y desaparece todo ese ánimo que había conseguido en Tazacorte. Se me hace largo el barranco y me adelantan algunos corredores. Llego con Teo de Correcaminos al principio de la subida a Los Llanos y me dice de ir juntos. Pero con los recuerdos del año pasado le tengo pánico a la subida y le digo que no me espere. Mi madre, es realmente dura esa subida. Cuando intento darle con un poco de fuerza noto cosquilleo en la barriga y me apodera el miedo al vómito. Pero voy cada vez mas lento. No me atrevo hacer nada raro. Bebo agua, como un minitrocito de barrita 226 y pasito a pasito sigo subiendo. Vuelvo a perder un par de puestos, pero con llegar arriba sin vomitar me doy por satisfecho. Pero como es posible que tenga que subir siempre así en ese sitio, esta ya es la tercera vez. Y esta vez no estoy deshidratado. Pienso que me animé demasiado en la bajada y al hacerla todo seguido, no hubo tiempo para comer. No estaba deshidratado pero no me quedaba ni una caloría de energía. Comer en media de la subida ya no serviría para nada y como ya dije, no quería arriesgarme a nada. Así que aguantando hasta arriba. Y llegué sin vomitar, yipiiii. Esperé hasta el famoso carril azul para ponerme a trotar hasta la meta. No conseguí trotar todo, tuve que caminar medio minuto por la mitad. Estaba realmente vacío. Chocando manos con decenas de niños llegaba el momento alfombra roja. Me puse a correr con un poco mas de estilo, me quité la gorra y me peiné el pelo y saqué una minisonrisa para la multitud que esperaba ahí para animar a los matados como yo que tardan 14 horas en llegar a Los Llanos.
Me cuelgan la medalla, me quito el chip, me dan camiseta finisher y me siento en una silla a pensar, cabeza entre las manos. Pensar en todo lo que ha pasado, pensar en como me encuentro, si debo estar feliz o triste, pensar en lo que siente mi cuerpo. Y el famoso fotógrafo internacional de trailrunning Ian Corless pensó que era momento foto. jeje. Iré coleccionando fotos de carrera sentado con la cabeza entre las manos...
Dejé de pensar porque no llegaba a ninguna conclusión. Si sigo así, el año que viene quizás ya no paso los cortes. Sentado en meta no tenía dolores, pero cansado de no poder correr por problemas físicos. Puedo subir bien y bajar bastante bien. Pero no puedo correr en llano, simplemente no puedo correr.
En las ultras siempre he llegado a meta a punto de calambres y con los gemelos llenos de micro-contracciones. Esta vez no. Pienso que funcionan las pastillas de sales, me tomé 6 en 14 horas. No tomé nada de isotónicos. Quizás 3 vasos de Aquarius y 3 de coca cola en los avituallamientos. De resto todo agua. Y comer, pues, 3 geles en tramos de subidas donde el desgaste de energía era más brutal, bastante fruta (poco plátano, bastante sandía y naranja), 2 bocadillos de jamón y queso, algo de nueces y frutos secos y una bolsita con mi preparado casero mágico hecho en la batidora:
-almendras
-higos
-cacahuetes salados
-una papa guisada
-medio cubito de caldo
Jaja, el sabor es peculiar pero me gusta, el aspecto...no hace falta mirarlo.

Ahora toca un intenso descanso. La cadera la tengo mal, pero esto no es nuevo. Puedo correr con ella. Los dolores que realmente no me dejan correr son musculares...creo. Glúteos, lumbares y yo que sé lo que hay por ahí. Intento forzarme a hacer algo de abdominales, estirar. Cogeré un poco la bici, nadar y bueno de momento llevo una semana sin hacer nada. Trabajar. Quiero olvidar por completo esta época. Desde la Transgrancanaria hasta ahora. Y empezar de nuevo, aunque sea desde cero.
Inscrito estoy en el Gomera Paradise, pero ya veremos si me presento. No hay plan de entrenamiento, ni voy a entrenar. Primero triatlón de El Médano y luego veremos.

PD: Nota de mis zapatillas Dynafit Feline SL. 9,99999/10. El 0,00001 que falta es porque algún día se van a gastar del uso... Ya he hablado bien de muchas zapatillas, hay varias que me han gustado por una cosa u otra. Pero estas tienen todo lo que busco. Son ligeras y flexibles (para correr rápido, aunque yo no lo hago...), el agarre en los suelos que tenemos aquí es impresionante (con ellas hice Santa Cruz Extreme en Anaga, Pinolere Trail por La Orotava y la Transvulcania), no tienen un drop exagerado (no lo noto), son hiper cómodos (podría ir perfectamente sin calcetines), tienen un acolchado suficiente para absorber duras vibraciones pero mantienen una sensación de contacto con el suelo, lo que me gusta, no me ha entrado ni una piedra en toda la Transvulcania y los acabados son buenos y resistentes. No sé si serán buenas para gente muy pesada, pero hasta 75kg, no duden en probarlas y quedarán sorprendidos.




Estos no son mis pies, pero son las zapatillas mágicas como las mías...






miércoles, 13 de mayo de 2015

Transvulcania 2015

Tremendo.
La que se ha montado, por lo menos en mí, ha provocado cambios. Cambios en la manera de ver el mundillo en el que me había metido.
Y no voy a callarme. Mi opinión es firme. El que no le guste, pues, muy bien. No pediría a nadie pensar como yo.
Pero me ha afectado demasiado como para aguantar tranquilamente y sonreír con hipocresía. No quiero formar parte de un colectivo destructivo que no piense en las consecuencias de sus acciones, aparte de equivocarse según mi opinión.
Y los pasteles, los compro en la dulcería. (Bueno, algún pasteleo se me escapa también)
Quizás será algo exagerada también mi reacción, pero me doy cuenta de que soy así.
Ya en la Transgrancanaria hubieron muchos comentarios que no me gustaron para nada y la Transvulcania llenó el cubo.
Esas carreras las considero retos. Puede pasar de todo. Hay que ir preparado para superar malas sorpresas. Pueden venir desde muchos lados, personales, meteorológicas, accidentales, organizativas...
A veces se unen varias y si se llega al punto de no poder seguir, pues, en otra ocasión se intentará de nuevo.

Hemos tenido que "sobrevivir" un error organizativo. Bien advertido y bien señalizado nos comunicaron de una distancia de 12,4km entre dos avituallamientos. Los datos de mi Garmin (ningún GPS dará datos exactos, todos varían un poco) dieron 15,4km. O sea, 3km imprevistos en una de las partes mas duras de la carrera ya que la mayoría llevamos mas de 7 horas subiendo y con el sol a potencia máxima en ese momento.
Una distancia de 15km entre avituallamientos no es exagerada y es mas bien normal en ultras.
Admito que no encontrar el avituallamiento después de 13km como previsto, fue un palo. Fue duro.
Pero opino así de claro: Es posible que alguno podría haber evitado retirarse si encontrara el avituallamiento en la distancia prevista (en realidad, lo dudo) pero una deshidratación al punto de "no-retorno" en carrera, no viene por tener que hacer 3km mas para abastecer agua. Muy mal vamos si nos somos capaces de superar esto. El que va de avituallamiento en avituallamiento al límite de supervivencia tiene pocas posibilidades de poder acabar. Luego cuando se retira, buscará el culpable y esta vez fue fácil encontrarlo. Y encima decir que estaban jugando con su vida.
Ese comentario es ridículo. Es responsabilidad de cada uno parar y retirarse antes de jugarse su propia vida. Nadie se iba a quedar solo tirado por el monte en ningún momento. Había mucha gente para ayudar y el dispositivo de seguridad era impresionante (y puedo comparar con otras ultras que no voy a nombrar)
En realidad, qué pasó?
Hubo calor. Al Reventón llegan casi todos, es la parte mas fácil de la carrera. Pero ahí empieza. Por eso se llama Reventón... Subida dura, y el sol en su punto mas alto y mas fuerte. Cada año es lo mismo. Muchos sufren ahí y empiezan a deshidratarse de manera peligrosa. Vienen los primeros signos, boca seca, no entra comida, malestar. Ya es tarde. Se empiezan a ver los primeros vómitos y gente volviendo al avituallamiento de Reventón para retirarse. Esto no es nuevo, lo he visto en 2013 y 2014, las ediciones que también he hecho.
Quizás algunos conseguían reponerse un poco en el avituallamiento de Las Nieves pero este año lo suprimieron y un tramo que antes era un poco mas llevadero hasta el Pico de la Cruz fue un calvario en esta edición. Pero eso lo sabíamos. El punto negro terminó siendo Pico de la Cruz, diferente que otros años cuando la mayoría de los deshidratados consiguieron llegar al Roque de los Muchachos y retirarse 5km mas lejos que este año... o pensando en que ya todo era bajada, seguían y llegaban aún peor hasta el Time.
El que dice que lo que ha visto en el Pico de la Cruz, no lo ha visto nunca en ninguna otra carrera, probablemente no había hecho la Transvulcania antes. Y es cierto que en el Pico de la Cruz no se había visto esto antes. Pero esparcido entre ese avituallamiento y Tazacorte se ha visto de todo y mas. En 2014, tanto el Roque de los Muchachos como el Time parecían hospitales de guerra. Este año no. Las víctimas de guerra cayeron antes. ¿Cayeron mas? Es posible, porque quitar un avituallamiento hizo mas dura la carrera. Y aún mas dura deberían de hacerla. (pero sin sorpresas si posible)
Hacer un reto es jugar con tu vida... Y como se ve que la gente arriesga su vida, pues, habrá que limitar aun mas el acceso a esos retos.
En las tres ediciones que he hecho, he sufrido. Quizás la primera fue la mas fácil y es cuando hice mi mejor tiempo. Pero llegué con calambres fuertes. En la segunda vomité a 2km de meta y me arrastré como zombi hasta ella. Este año dolores en cadera y espalda no me dejaban correr y tardé mucho mas lo que conlleva también un sufrimiento mental pero cuidé mucho mas el tema de sales, comida y agua y no tuve mareos.

En fin.
La Transvulcania es la mejor ultra de Canarias.
Es espectacular, el ambiente es único, las vistas son increíbles, los avituallamientos son de lo mejor, el trato de los voluntarios es inmejorable y poder participar en un evento de repercusión internacional es una oportunidad especial.
Si el cuerpo me lo permite, volveré por cuarta vez en 2016, no quiero faltar.
Me parece bien comentar con ojo crítico el error de este año, pero estoy muy muy cabreado con los idiotas que no se dan cuenta que hundir la carrera no es proporcional con ese error que se le escapó a la organización. Es como darle pena de muerte a alguien que ha desinflado las ruedas de tu coche.
Luego hay que escuchar que "por qué Canarias, con las condiciones que tenemos, no tiene una carrera internacional de nivel?"
Yo veo para el futuro una separación entre las carreras para los "domingueros" con bufetes cada 5km y cortes de tiempo casi ilimitados; y las carreras serias para profesionales y gente con un mínimo de prestaciones. Es lógico. Tampoco puede participar cualquier ciclista en el Tour de Francia, o golfista al PGA tour, o tenista en Roland Garros, etc... La pena es que yo probablemente no tendría el nivel para participar, pero pensaré que yo he sido tan afortunado de poder vivir el trailrunning en su mejor momento, cuando era posible ponerse detrás de Emelie Forsberg en la salida de una Transvulcania...



miércoles, 29 de abril de 2015

Pinolere Trail 2015

He vuelto a coger buen ritmo con los relatos, no tanto en las carreras, jaja. Así que no hablaré mucho de mi velocidad corriendo. Entro en una nueva época, en la cual doy prioridad absoluta a la diversión, ya que sufrir para nada no tiene sentido.
Aún así he sufrido. La cadera dolió y no quise drogarme con ibuprofeno.
Empecé fuerte, aunque como siempre, desde muy atrás. Al acabar la primera subida, que pone a cada uno en su sitio, estuve probablemente entre los 50 primeros. Luego hubo que correr, y no puedo. Poco a poco aumentaba el dolor en cadera y espalda y fui bajando ritmo. Tampoco pude hacer bien la bajada y en los muchos kilómetros de pista casi llanos no iba mucho mas rápido que en la subida.
En el punto de giro, un pequeño avituallamiento en el lugar mas alejado del recorrido, iba sufriendo y cojeando. Caminé un poco, tomé un gel (con cafeína) y sucedió el milagro... El dolor fue desapareciendo. Un artículo que acabo de leer quizás lo explica, diciendo que en carrera, la cafeína en realidad no nos sirve para estar mas alerta o despierto, pero mas de analgésico. Volví a coger ritmo y cuando llegué a la Caldera de nuevo me tomé otro gel con cafeína y decidí atacar. Recuperar puestos. A partir de ese momento disfruté, aunque iba sin aire. Algunos que volví a adelantar habrán pensado "que tío mas raro, en llano va casi caminando, y en la subida corre..." Hubo otro tramo mas de pista y considerando que ya tenía 20km en las piernas, iba bien. Ese tramo nos dejó hasta la subida nueva, en relación con el recorrido del año pasado. Jejeje. Divertido. No va ser todo correr en pista! Había que terminar con algo de categoría "trail" de verdad! Quizás me pasé de confianza pero mi orgullo me llevaría hasta arriba, ya que después de adelantar dos corredores mas iba mas muerto que vivo, pero no se notó. Tuve que empezar la bajada final tranquilito hasta recuperar oxígeno para luego disfrutar hasta la meta.
La Pinolere trail es muy recomendable. El recorrido es muy rápido, los que saben correr de verdad, pueden volar en gran parte de él. Pero las subidas fuertes le dan un buen contraste, y las bajadas son muy divertidas. La organización es estupenda. Opino que sobran avituallamientos, pero si ellos los ponen, está bien. El año que viene solo llevaría el frasco flexible para agua, vacío en la mano, ya que es material obligatorio y con beber un vasito en cada avituallamiento tendría suficiente. Y luego paella en un entorno muy agradable que es el museo etnográfico de Pinolere. Ya lo han leído, mi intención es volver el año que viene.

RESULTADOS






martes, 21 de abril de 2015

Santa Cruz Extreme Maratón 2015

Hay carreras a las que me apunto, las corro y se añaden a mi curriculum. Pero algunas me quedan marcadas. Siento que después de correrlas he subido un escalón en experiencia. Y la Santa Cruz Extreme me ha enseñado que esos escalones no van necesariamente por aumento de la distancia.
Todos comentaban que el recorrido de este año era muy duro pero como a mi me gusta llevar la contraria, después de un entreno en parte de el y de analizarlo, dije que no. Sería igual. El año pasado hice 6h35, perdiendo bastante tiempo en los últimos kilómetros por fuertes dolores, así que con precaución me dije que la acabaría en 7 horas. Algunos quizás no podrán seguir leyendo por la risa que les invade. Me equivoqué.
 Siempre he pensado que tiene que existir una fórmula para calcular el tiempo en el que se podrá terminar una carrera con los siguientes variables:
- velocidad en asfalto llano en por ejemplo 5 kilómetros
- fórmula para adaptarla a la distancia de la carrera (existen tablas que bastante fiablemente te convierten tu tiempo en 5km a tiempo en maratón)

- desnivel total acumulado
- factor técnico del terreno.
 Pero como luego depende tanto de la agilidad y experiencia del corredor en la parte técnica,  quizás nunca sería muy fiable. Pero serviría como factor para darle un nivel de dificultad a la carrera, algo que por lo que he leído en facebook, lo está desarrollando Kilian Jornet con otros corredores para evitar exceso de asistencias y retirados en algunas carreras a las que se apunta gente que no está lo suficientemente preparada.
 En esta ocasión no ha sido el caso porque aquí participaron principalmente corredores que conocen la zona y han preparado la carrera con mucho respeto a Anaga. Creo que yo fui a lo mejor uno de los mas irresponsables aunque me ha salvado mi experiencia.
 Pensando en una maratón de montaña cualquiera, salí con la idea de darle fuerte excepto los primeros kilómetros porque no iba a calentar antes.
 La salida en la playa de Las Teresitas, igual que el año pasado, es espectacular. Pero no sé como hacen todos para salir corriendo tán rápidos en arena blanda con las piernas en frío. Así que me encuentro como ya va siendo habitual, en el último tercio de corredores cuando dejamos el tramo de asfalto después de la playa. El tapón al entrar en el barranco era considerable y hubo que tener paciencia en varios puntos, esperando turno. Algo que demuestra el buen ambiente en las carreras de montaña porque nadie forzaba adelantamientos mientras estábamos parados. Ese par de minutos no iba a cambiar gran cosa en el resultado y yo ya tenía claro que no había opción a trofeo por categoría para mi por el nivel de los compañeros apuntados. Además, ya confirmado el mal estado de mi cadera, tengo que aprender a ser menos competitivo. (Fuerte contradicción con mi idea de ir a darle fuerte...)
Una vez que salimos del barranco y subiendo las laderas, después de una urgente parada sanitaria, metí la tercera marcha al motor y lo puse a revoluciones altas ya que subiendo es casi inevitable para coger buen ritmo. Fui adelantando puestos y llegué a la primera cumbre bien asfixiado pero aun muy atrás en el pelotón. Bajando recuperé aire. A partir de ahí me iba encontrando con otros corredores por grupitos de 5-6. Se vé que a la gente le gusta acomodarse a un ritmo que va marcando otro delante. Yo soy mas individual y suelo evitar esos grupos. De momento estaba en posiciones y condiciones para ir adelantando. Terminé la bajada adelantando a Juani y Juani (jeje) de 7Raid y Diana de la Rosa. Segunda subida, mas de lo mismo. Apretando y con mucha ayuda de los bastones (que luego no plegaría en ningún momento ya que no hubo ningún tramo largo donde no hacían falta).
 El tramo de Las Casillas hasta Chamorga fue la parte mas fácil de toda la carrera. Pero como me van muy bien las bajadas, disfruté también bastante de la bajada a Benijo. De Benijo hasta Almáciga fue el tramo sorpresa para mi. Por los callaos en la playa. Muchos se quejaban, yo lo disfruté. Es un buenísimo ejercicio para las bajadas ya que aprendes a mirar con al menos un paso de antelación donde vas a pisar para mantener el ritmo y correr fluido.

 Luego tocaba lo que temía. La subida al mirador de Taganana. No la conocía pero me imaginaba que iba ser bastante dura. Y lo es. Seguí en el mismo modo asfixiado y los últimos metros ya fueron de sufrimiento puro y duro. Me hundí. 

Quería seguir fuerte hasta Taganana para ahí relajarme un momento comiendo en el avituallamiento. Pero hice una bajada al pueblo penosa y luego de cadáver por las calles. Me volvió a adelantar Davinia de 7Raid después de haberle adelantado yo en la bajada a Benijo. Me senté en los escalones con un par de trocitos de sandwich de jamon y queso, la cabeza entre los brazos. Estaba acabado, muerto, roto. Mis gemelos bailaban solos y sin música.
 Pasó también Tomás Padrón por lo que decidí no perder mas tiempo ahí. Si el, con 65 años, puede seguir, yo también! Hasta el tramo de pista y asfalto por Afur iríamos mas o menos juntos. Hablamos un poco, le comenté lo roto que iba (comentarios más que típicos en carrera) y el me animaba diciendo que luego recuperaría fuerzas.
 Había llegado a Taganana en 4h40 con apenas 27km por lo que ya me dí cuenta del error de cálculos que había hecho. Sería muy poco probable poder acabar en menos de ocho horas. Hundimiento mental añadido aunque esto tampoco era una gran preocupación.  Nadie me estaba esperando a una hora establecida en meta.
 Pero no todo fue errores. La muy temida pared vertical de Roque Negro de la que yo decía que no era para tanto ya que es poca distancia, la subí como nada, probablemente quemando mi último cartucho.
Luego en la pista no corrí muy bien y para colmo me pierdo en una curva donde había que salirse a la derecha pero la baliza estaba media escondida en un matorral. Después de unos 500m me di cuenta porque ese fue el tramo que había ido a entrenar y no reconocía nada. Volví pero había perdido unos cuantos puestos, entre otros Tomás Padrón que no volvería a ver. Mi ritmo fue bajando a pasos gigantes. Pastilla de sales (tres en toda la carrera), barrita 226 y agua. Pero no recuperaba y me adelantaron varios corredores. Cuando llego a la carretera arriba me adelanta Diana de la Rosa. La vi muy entera y animada. Yo a peor. No pude disfrutar la bajada a Catalanes y vi como llegaban detrás Sito y Juanita de 7Raid. En la siguiente subida tuve que sentarme con otra barrita energética, desesperado, buscando solución al bajón, y me adelantaron también Sito y Juanita. No encontré solución pero la meta estaba ya mas cerca y con un pequeño esfuerzo mental llegaría, aunque sea un poco mas tarde que previsto. Del resto queda poco que contar. Cerebro apagado e ir avanzando. Un poquito de subida y luego todo bajada hasta Santa Cruz. Las bajadas técnicas se transforman de diversión a pesadilla cuando las piernas ya no funcionan. Luego Avenida Anaga a trote de 7'/km. Más no podía, quitando el sprint final ya que un compañero quiso aprovecharse de mi lentitud en los últimos 200m y ese placer no le iba a permitir. Jeje.

Llegué a meta muy muy destrozado pero sin problemas de estómago, a puntito de calambres pero controlable. Y con algo de comida y un par de cervezas recuperé bastante en apenas 15 minutos. Pero el día se hizo muy largo. Por la noche me arrastré hasta la pizzería Tartaruga en El Médano y fue otra maratón acabar la pizza. Cadáver.
 Anaga me puso en mi sitio. No sé si voy a seguir mi amistad con ella. Me trató mal. Jaja.
Aunque admito que todo podía haber salido mucho peor, así que contento.
 Muy contento también con mis nuevas zapatillas Dynafit. Buenas y ligeras para correr, casi minimalistas como a mi me gusta, muy cómodas y muy buen agarre al suelo. No me pregunten como se llama el modelo, no tengo idea, pero son muy futuristas de aspecto y se han portado mejor con mis pies que Anaga con el resto de mi cuerpo.

A los que lo han leído hasta aquí, que disfruten de mi sufrimiento, compasión no necesito ni merezco. Ya lo saben. Jaja. Saludos.

RESULTADOS

lunes, 13 de abril de 2015

Media maratón de Las Galletas 2015

Empezamos con una imagen para entender mejor el relato:


Y si añado el resumen del relato anterior (vidatrail Buenavista del Norte): 
Sin molestias y corriendo bien volví a hacer el mismo tiempo de carrera que mi estreno en trail hace 5 años.

O sea, estoy otra vez donde he empezado hace 6 años.
La cuestión ahora es si volveré a mejorar o si seguiré empeorando mis resultados...

Pero todo tiene explicación, aunque no me esperaba que la combinación de factores llegara a afectar tanto.
Y los principales factores son:
1. La edad no perdona
2. Motivación
3. Entrenamiento

El deporte tiene una parte frustrante. A base de mucho trabajo se pueden conseguir cosas impresionantes que nos dan una satisfacción personal tremenda. Pero cuando dejamos ese trabajo perdemos todo lo que se había conseguido en nada de tiempo.
Ya lo sabía hacía mucho tiempo pero no me acostumbro a esa realidad.
De hecho, desde que empecé tenía claro que es todo un engaño mental. Te aplauden cuando sacas buenos resultados y te sube la autoestima, te sientes mejor que los que vienen detrás. Pero en realidad solo aplauden tu trabajo hecho. No eres ni mejor ni mas fuerte que otros, solamente has dedicado mas tiempo, motivación y dinero para llegar ahí. Y lo demás depende de tu educación y genética, algo por lo que solamente pueden aplaudir a tus antepasados.
El deporte puede ayudar mucho a reforzar la autoestima pero hay que prepararse para el día en el que inevitablemente vuelves a bajar la escalera.
Menos mal que tengo dos estanterías llenas de trofeos para tener un recuerdo a esa época de mi vida.

Todo esto puede sonar muy depresivo, pero no lo es tanto. Creo que no es mas que afrontar la realidad.
La base es que hago deporte para cuidar mi salud y para disfrutar el día a día, mantener motivaciones. Y no es necesario acompañarlo con buenos resultados. De hecho, el 90 % de los participantes en las carreras nunca ganan trofeos y algunos ni miran los resultados.
Pero dentro de cada uno hay una vena competitiva y por la mía sigue fluyendo bastante sangre, jeje. Habrá que obstruirla un poco.

En deportes como el atletismo y triatlón es difícil porque de qué sirve practicarlo si no se compite contra el reloj. Correr en asfalto es bastante aburrido, poco se puede disfrutar. Y la motivación desaparece rápidamente cuando ves que no puedes mejorar los resultados por la razón que sea.
Por eso estoy mas en las carreras de montaña. Si no corremos, caminamos y si llegamos mas tarde hemos tenido mas tiempo para disfrutar de los paisajes, la naturaleza...

Y para terminar un par de palabras sobre la media maratón de Las Galletas para justificar el título de la entrada.
No he entrenado en asfalto. Pero no he parado de correr. No hago demasiados kilómetros, tampoco salgo mas de dos o tres días por semana, pero pretendo mantener mi forma con ello. Recientemente he podido hacer dos días seguidos con salidas de 5 horas por Anaga por lo que no falta fondo ni resistencia. Pero los datos del Garmin me revelaron que correr por debajo de 5 minutos el kilómetro ya me cuesta.
Y en este sentido no hubo ninguna sorpresa en la media maratón. Corrí a un ritmo muy constante, el que podía aguantar. Intenté algunas veces seguir a un corredor que me adelantaba pero dándome cuenta que no podía aguantar un ritmo mas alto. 4'40". 10 segundos mas en subida, 10 menos en bajada. Y punto. Me tomé dos geles por el camino para mantener energía disponible y no tuve ningún bajón por el camino. En ese sentido me salió una carrera perfecta. El sol no pegaba fuerte, una ligera brisa en el tramo mas duro encerrado entre invernaderos lo hizo mas llevadero y un avituallamiento con agua cada 2,5km evitó cualquier problema de hidratación. Lo único que faltó fue la velocidad.
Vamos a ver lo que pasa en las próximas semanas pero estoy motivado para correr un poco mas en asfalto y recuperar algo de velocidad perdida porque lo que también tengo claro es que se pierde mucho mas rápido esa velocidad que la resistencia. Hacer solamente salidas de 5 horas no me va a aportar nada tampoco para las carreras de montaña.
Quitando la Santa Cruz Extreme, de aquí a la Transvulcania, solo entrenaré sesiones de 10-15km con poco desnivel y a tope!
No está todo perdido aún. jajajaaja.




viernes, 3 de abril de 2015

Trail Buenavista del Norte 2015

2011, mi primer trail de montaña, Buenavista del Norte, primera edición de la carrera. En el relato explico la paliza que es llegar hasta Buenavista y lo duro que es correr en montaña, sobre todo bajando. Pero hago un buen resultado para estrenarme, 3h36.
2012, segunda edición. Explico en el relato que llegar a Buenavista es una verdadera paliza de coche. Corro una buena carrera, 3h20
2013, tercera edición. Repito que llegar hasta Buenavista ya de por si es un reto. Y repito el mismo tiempo en carrera, 3h20.
2014? Que pasó? No me acuerdo. Probablemente estaba en otra carrera el mismo día. Me la perdí.
2015, ahí estamos otra vez. Llegando tarde porque es un calvario llegar hasta Buenavista. Perdona por repetirlo pero no para de sorprenderme.
Lo que ya no me sorprende es el recorrido de la carrera. Asfixiarme por el asfalto al principio, graciosa subida del risco, bajada improvisada detrás, correr, correr, sube y baja, bajada Bolíco, asfalto que machaca las rodillas, interminable pista en subida, bajada divertida y mas asfalto, asfalto y meta.
Ya no quiero competir, quiero disfrutar. Salgo detrás de todos, en parte por llegar tarde a la salida, pero también porque me convenzo de que no tengo prisa. Eso fue porque no me había despertado del todo aún.
En cuanto dan la salida me doy cuenta de que me voy a quedar en un tapón en la subida del risco y que me agobiará lo lento que subiré por no poder adelantar. Cambio de plan. Correr todo lo que puedo y luego en el risco, el tapón lo haré yo!
Kilómetro 1 en 4'15. No sabía que aun podía aguantar un kilómetro a ese ritmo.
Kilómetro 2 en 4'16. Bien, pero si me ponen 500m mas así, me muero. Y pienso, como he podido correr yo hace solamente 2 años una media maratón entera a ese ritmo??? Me siento viejo y acabado.
Pero subimos el risco a buen ritmo, nada de tapón. Adelanto unos 10 corredores como mucho. A mi me adelanta un compañero de categoría e intento no perderle de vista aunque prefiero no forzar ahora, queda mucho. Me quedo mas atrás y le pierdo de vista.
No sé de donde había sacado yo que no tenía prisa. Tampoco sé porque tengo tanta prisa. Voy al margen del sufrimiento, bastante por encima del umbral "disfrutar". Supongo que voy por instinto natural competitivo, no lo controlo. Pero evito pensar, aquí vinimos a correr.
En la bajada a Bolíco adelanto de nuevo a mi compañero de categoría. Le cuesta bajar rápido en los tramos técnicos. A mi me encantan y aprovecho que no me duelen ni la cadera ni las rodillas. Algo que he conseguido a base de "no correr".
Si antes ya no estaba disfrutando mucho, en la pista de madre del Agua fue peor. Miraba hacía atrás y me perseguía mi compañero, no podía aflojar. Ejercicio mental. Apruebo y llego a la bajada. Por fin algo de diversión. Dura poco y se llega al asfalto. Aguantar. Quedan 2km pero la torre de la iglesia de Buenavista se ve increíblemente lejos. Tánto son 2km? Pues sí. Miro el Garmin y no entiendo nada. Lo he dado todo, corriendo bien y con sensaciones de batir récords, pero ya llevo un par de minutos más que en las ediciones anteriores. Y quedan 2km. Me siento viejo y acabado.
Intento poner cara de felicidad al cruzar la meta. En realidad estoy feliz. Feliz por acabar porque estaba ya cansado de correr. Miro el Garmin de nuevo, 3h36. No sé qué pensar. Me siento viejo y acabado. Y cansado.
Pero es una bonita carrera. Volveré otra vez el año que viene. Disfruto de la paella, de escuchar a los demás contar sus historias, ver las caras de los finishers, llenas de satisfacción y motivación. De ver como disfrutan los que han venido para animar a conocidos y familiares. Es un bonito día.
He ganado en mi categoría. Contradicción ocasionada por tener tantas carreras el mismo día. Hace dos, años, con los 16 minutos mas que hice ahora, no habría estado ni entre los 5 primeros de mi categoría.
16 minutos en 30 kilómetros son mas de medio minuto por kilómetro. Mucha diferencia. Con dolor de cadera o dolores en las rodillas habría tenido una explicación. Pero no la tengo. He hecho todo lo que he podido. No me motiva esto, me siento viejo y acabado. Tampoco he podido disfrutar de la carrera.
Ni siquiera consigo escribir un relato con humor. He esperado casi dos semanas para publicarlo por si me venía mejor inspiración, pero no vendrá.
Ya no salgo a entrenar. Para qué? He salido a caminar. Disfruto corriendo algún tramo de bajada técnica.
Iré a la Santa Cruz Extreme. Intentaré disfrutar. Me sentiré viejo y acabado.
Qué podrá motivarme???