miércoles, 24 de octubre de 2012

Tenerife Blue Trail, versión coja

Hasta mediados de septiembre, no tenía hecho grandes planes para los siguientes meses pero no es muy difícil convencerme para hacer alguna locura. Primero lo pensé. Después salí a correr un par de veces para coger sensaciones y al ver que eran buenas, cayó la decisión de apuntarme a la Blue Trail Ultra.
Los entrenamientos fueron intensivos pero siempre con buenas sensaciones y las disfruté mucho. Hice el tramo Ifonche-Vilaflor en ida y vuelta, solo, hice un Las Vegas-Paisaje Lunar, ida y vuelta, entrenamientos por El Médano, dos días seguidos entrenando con Miguel (la parte dura) y finalmente dos tramos del recorrido de los que ya escribí el 9 de Octubre. Hasta allí todo bien...
Tenía una pequeña molestia en el tobillo y decidí descansar unos días. Claro, descansar era "no correr". Hice windsurf y el problema del tobillo se multiplicó. Ya como último remedio, fui a nadar pero hasta eso dolía.
Aguanté un día sin hacer nada de deporte y al día siguiente probé salir en bici... Nada, hice 10km. Dolor. Otro día de descanso y como se acercaba la Vulcan Race de Garachico intenté otra vez correr: dolor. Llevaba casi una semana con lesión y me parecía un mes. No aguanto eso, así que seguí corriendo todo lo que podía aguantar... Llegué a la Vulcan con la camera de fotos y no podía ni caminar... ya sé, no hace falta decirme nada...
Visita al fisio y la gran pregunta: quedan 5días para la Blue Trail, ¿podré correrla? El fisio me da esperanzas pero en esos 5 días no puedo hacer NADA. El miércoles ya me siento estupendo y parece haberse curado la lesión. Salgo en bici. Empiezo suave y termino con 50km a una media de 31km/h, o sea, no tan suave. Nada de dolor, estoy contento. Estoy ilusionado. Vuelvo a ver el fisio. Me dice que probablemente faltan 24h mas para estar bien recuperado, pero que quizás podré correr la BT. Gracias por los ánimos.
Consigo no hacer mas tonterías hasta el gran momento.
La noche del jueves al viernes fue un dormir, despertar continuo, contando las horas. Ya estaba nervioso. El viernes intenté hacer un día normal de trabajo. Qué vá, imposible. Preparación mental para la prueba... Antes de ir a Santa Cruz a recoger el dorsal intento dormir siesta, qué vá, tampoco...
Allí en Santa Cruz llegamos en el momento del briefing pero entre los líos con el ordenador para enseñar el recorrido y lo largo que duraba, se nos agotó la paciencia y volvimos a El Médano. Por su puesto, imposible dormir algo mas, pero bueno, descanso. Ya estaba todo preparado y los nervios menos tensos.
A la una de la mañana nos llevan Montse y Patricia a Los Cristianos. Llegamos muy pronto. La espera se hace un poco largo pero finalmente, control del material y embarcamos al ferry de Armas, desde donde dan la salida.
La salida me recordó a alguna de triatlón. Alguien gritando "hacía atrás, hacía atrás"  y en un momento de despiste (mío al menos) veo todo el mundo saliendo del barco. La masa me arrastró y empezó la carrera. No pude ni arrancar mi cronómetro, lo hice después de aprox. 1km, o sea, 5 minutitos empezando allí por el paseo de Los Cristianos con un trote alegre y cómodo. Antes de llegar al final del paseo recibo ya señal desde abajo, dolor. Pienso que eso tendrá que calentar y que quizás irá mejor luego. Y efectivamente, cuando dejamos por fin el asfalto, ya cruzado la autopista, me siento mejor.
Pero antes de llegar a La Camella, según los cambios en el terreno, me doy cuenta de que allí está, ese dolorsito que va y viene. En los tramos de asfalto no puedo correr y en bajada menos.
Mucha bajada no hay de momento y no quiero retirarme. Sigo hacía Arona. Eso empieza a empeorar. Tengo que dejar pasar bastantes corredores porque forzarlo sería peor. Lento pero seguro. Tampoco iba tan lento, llegué a Arona en 1h25 en mi reloj, aunque faltaban esos 5 minutitos, pero muy dentro de mis planes. Hubo un momento que pensé que era mejor abandonar ya para no machacar la lesión hasta un punto que me quedaría mucho tiempo "out" pero era muy pronto y tenía muchas ganas de correr.
Subiendo a Ifonche, las cosas se fueron complicando. El terreno era muy complicado para un cojo, muy irregular, y de noche, sin ver bien donde pisas, me hacía daño continuamente. Cuando llegué al avituallamiento de Ifonche veía más estrellas que las que brillaban en el cielo. Me di cuenta que se acabó el sueño de la Blue Trail. En el avituallamiento mismo disimulé un poco pero 200m después me paré, en primer lugar para vestirme mejor y ponerme los guantes, porque el frío era tremendo ya. Al respirar, el frontal reflejaba en la nube que provocaba y no veía... No me acuerdo muy bien qué hora era, pero alrededor de las 5h30 de la mañana. Quedarme allí era un problema y quería molestar lo menos posible a los demás ya que realmente no tenía ni siquiera haber empezado. Decidí seguir hasta Vilaflor para hacer tiempo. Si tardaba 4 horas, pues, 4 horas, daba igual. El sueño se había acabado y no tenía prisa ninguna. Me puse a caminar, y ese primer tramo era por la carretera en bajada. Tuve que pararme unas 5 veces para dejar que se aliviara el dolor. Bajando y en asfalto, en cada paso resoplaba. Era una auténtica alegría llegar al final de la bajada y ver subida, en la que podía aguantar el dolor bastante fácilmente. Los demás corredores venían detrás en grupitos y cuando les oía cerca, me paraba para dejarles pasar. El tiempo iba pasando y avanzaba bien en las subidas, sufriendo en las bajadas. Y habían bajadas... Pero, como ya dije, ya no tenía prisa. Cuando vi que eran las 7 de la mañana, me acordé que Kike había quedado con Angel e Ibán para llevarles a la salida de la Trail de 56km en el Parador. Tenía que pasar por Vilaflor. Conocía la pista hasta Vilaflor por haberla hecho entrenando y sabía que me podían quedar unos 3km. Si iba bien lento, llegaría justo cuando Kike pasaba... Cogí el teléfono y vi que había cobertura, así que lo llamé. Estaban a punto de salir y le dije de recogerme en la carretera general, donde el recorrido la cruza. Ya con la idea de saber cuando iba terminar el sufrimiento, pues, el dolor se alivió. No podía correr, pero iba un poco menos cojo y hasta adelanté un corredor. (el no iba cojo, supongo que estaba cansado...)
Cuando llegué al punto de control de Vilaflor, vi a Tejo y le dije que allí me quedaba, que estaba lesionado. Lo apuntaron y les entregué ya mi chip. Habían pasado 4h25 en mi reloj (mas los 5 minutitos...jejeje). Había previsto 4h pero está claro que en el tramo de Ifonche a Vilaflor, sobre todo en las bajadas, perdí mucho tiempo. Pero aún así iba cómodamente dentro de los cortes. Físicamente y mentalmente me sentía absolutamente perfecto si quitamos el problema en la pierna. Ya sé que el bajón puede venir de repente y en cualquier momento, pero la sensación era que sin lesión, disfrutaría por lo menos unas cuantas horas mas antes de tener que arrastrarme.
Bajé hasta la carretera y esperé a Kike. Mi madre, que frío cuando uno se para. Yo creo que ya alrededor de 0º y para los demás faltaba subir otros 1000m aunque en media horita saldrían los primeros rayos de sol y eso cambia todo.
Llega Kike y me da otra triste noticia. Miguel abandona y pide recogerle en la pista a Madre del Agua. El iba en tercera posición pero tropezándose los pies congelados, las manos congeladas, se veía incapaz de seguir. Qué pena. A menos de una hora de que salga el sol, aunque tardaría algo más en dar calor. Miguel vino corriendo hacía nosotros. La idea de Ibán y Kike era calentarlo dentro de la furgona y mandarle de vuelta al recorrido. Lo que no se daban cuenta era que, primero, su decisión estaba tomada, y segundo, que ya estaba a unos 6km del recorrido y que iría de la tercera a la penúltima posición... (bueno, mentira, porque a mi me llevaba ya 9km de ventaja y yo no iba ni de lejos penúltimo...) Pues nada, todos pa'l Parador.
Angel e Ibán se preparan para su salida, mientras Miguel y yo intentamos absorber todo el calor de dentro de la furgo. Salimos de ella para ver la salida. Allí vemos también a muchos otros que se sorprenden al vernos... hay que dar explicaciones... En el último momento también veo a Samuel y Juani, la mujer de Marce. Un par de fotos de la salida y nos marchamos a Izaña para esperarles allí. Mientras han llegado Montse y Patri que subieron a las 9 desde El Médano para seguir también la carrera. Vaya voluntad, después de haber ido a Los Cristianos con nosotros, dormir poco, y luego pasar todo el día en el coche dando la vuelta a la isla detrás de unos locos que corren...jaja. Gracias amigas !
En Izaña, el primero de la ultra ya ha pasado y nada mas llegar vemos al segundo. Pasan unos minutos y llega el tercero... Y hay que esperar mucho para que lleguen mas corredores... Aparece el primero de la Trail y ya empezamos a apostar sobre el puesto de Ibán, pero no llega. Aparece Samuel. Va sobrado y nos saluda, le saco una foto. Pasa la primera chica pero aún no hay rastro de Ibán. Nos decepciona, jeje. Finalmente aparece, tocado mentalmente. Parece no tener ganas, no lo está disfrutando. Le animamos un poco y le decimos que le esperamos en el Portillo. Poco después aparece Angel, concentrado pero con sonrisa.
Kike se marcha porque tiene almuerzo en el otro lado de la isla.
Bajamos al Portillo donde ya toca desayunar... Llevamos desde el día anterior despiertos y casi sin comer. Vemos pasar a la primera chica, y pensamos que ya podría llegar Ibán, que quizás se habría animado un poco. Pero nada. Llega Angel antes, lo ha adelantado sin darse cuenta. Le saco algunas fotos y le grito unos ánimos pero va como un avión y no se entera de nada. En seguida detrás llega Ibán. Está a punto de abandonar, pero es un verdadero VGRX y con decirle cuatro palabras, ya se deja convencer para seguir. Le prometimos esperarle en la Caldera porque desde allí empieza otra subida larga y si está demasiado mal, le recogeríamos. Al final nos dio pena mandarle hasta allí y Miguel decidió que en La Caldera, lo sacamos de la carrera. Mientras le esperamos allí, llega la triste noticia sobre el fallecimiento de un corredor y la suspensión de la carrera. Angel acababa de pasar pero lo pararían en el avituallamiento (estabamos 500m mas abajo). Ibán llegó totalmente recuperado y con ánimo, pero ya sabía que algo había pasado, lo comentó otro corredor.
Recogimos a Angel e Ibán en La Caldera y nos fuimos a Pinolere para recuperar las mochilas y la fianza de los chip. Había una sensación rara. Por un lado el ambiente de una carrera, por el otro el triste luto por la muerte de un compañero. Entre nuestros abandonos (el primero para mi) y el triste final de la carrera, tenía la sensación que ese día no tenía que haber existido pero ya nada se puede hacer. También habían algunas buenas sensaciones y tengo muchas ganas de recuperar de esa lesión y volver a correr.
No sé cual será la próxima. Quizás la media del Tanque, sino Castañate las Patas y luego la K42.










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